Unas "moléculas danzarinas" logran que un ratón paralizado vuelva a andar

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BANGALORE, INDIA  JUNE 4, 2010: Dr Sumantra Chattarji, Principal Investigator at the National Centre for Biological Sciences (NCBS) , photographed inside agriculture university campus in Bangalore.  (Photo by Hemant Mishra/Mint via Getty Images)
(Photo by Hemant Mishra/Mint via Getty Images)

Hay pocas lesiones que marquen tanto a quien las sufre como las lesiones medulares. El resultado de este tipo de lesiones es, casi con toda seguridad, una parálisis. Y además, una permanente ya que las lesiones medulares no se recuperan. Por eso cualquier noticia sobre posibles terapias es una buena noticia.

Una técnica que se ha probado en ratones es muy prometedora. Porque trata la lesión medular en cinco puntos fundamentales: regenera los axones de la neuronas, reduce la formación de tejido cicatrizado, recompone la vaina de mielina, incrementa la vascularización y mejora la supervivencia de las neuronas motoras.

Vamos a explicar todo esto. Cuando se secciona un nervio, se producen dos problemas fundamentales. El primero es que el tejido nervioso tiene muchas dificultades para repararse, a diferencia de otros tejidos como la piel o el hueso. Y el segundo es que las cicatrices no pueden funcionar como tejido nervioso, ya que no transmiten el impulso nervioso.

La técnica que se propone ataja precisamente esos problemas. La regeneración de axones significa, ni más ni menos, que la parte más larga de las neuronas vuelve a funcionar. Pero sólo con eso no basta, también hace falta que recuperen su estado anterior… recuperando la vaina de mielina, una cobertura de proteínas que mejora y acelera la transmisión del impulso nervioso. Como se reduce la generación de tejido cicatrizado, los nervios pueden seguir funcionando, y como se mejora la vascularización las células reciben alimento. Y por todo ello, menos neuronas implicadas en el movimiento, llamadas neuronas motoras, mueren. Es decir, recupera la lesión al mismo tiempo que evita que empeore.

Muy bien pero, ¿en qué consiste la técnica? Ni más ni menos que en aplicar un gel de “moléculas danzarinas”. Que dicho así suena extraño, pero cuando se explica tiene sentido.

Lo que han hecho los investigadores es crear unas versiones más pequeñas – y mucho, mucho más baratas de producir – de las proteínas que normalmente se encargan de señalizar que el tejido nervioso necesita reparación. De esta manera han conseguido empaquetar muchas más moléculas, lo que tiene dos ventajas. Una, que son más moléculas, y dos que al haber muchas más, tardan también más en degradarse.

Pero claro, estas moléculas – técnicamente son péptidos, proteínas de bajo peso molecular – tienen que poder llevarse a donde se quiere. Y para ello, los investigadores crearon un gel que las pudiese contener.

Y aquí llega lo de las moléculas danzarinas. Al generar el preparado de péptidos y gel, dieron con algo mucho más interesante: una sustancia que podía moverse, “danzar” en torno al tejido herido. Que no se queda donde se aplica, si no que se mueve a donde se necesite.

Este ha sido, realmente, el mayor hallazgo de esta técnica. Porque gracias a que las moléculas “danzan”, se pueden mover a donde se sitúan los daños. Que en un tejido como el nervioso es fundamental, ya que las neuronas dañadas modifican su localización después de un traumatismo. Las proteínas del gel las van a buscar, para darles la solución que necesitan.

El método de momento se ha probado en ratones, y hasta que llegue a humanos queda un largo camino. Pero los resultados son esperanzadores.

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