Modo electoral: el riesgo que podría generar en la inflación las apuestas del Gobierno para reactivar el consumo

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La consultora Scentia, especializada en consumo masivo, brindó un dato alentador para el Gobierno. Según sus proyecciones, en julio se cortó la racha negativa de 14 meses de caída consecutiva en las ventas en supermercados y autoservicios, y el consumo creció 1,7% interanual. Con la mira puesta en las elecciones, el equipo económico puso en marcha una serie de medidas para “apuntalar” la reactivación, como dice el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Entre las últimas medidas de mayor impacto electoral se encuentra el regreso del programa PreViaje, que otorga créditos fiscales para fomentar el turismo interno y que fue presentado por el presidente Alberto Fernández el sábado pasado, y el lanzamiento recargado del plan Ahora 12, con hasta 24 cuotas sin interés para la compra de notebooks y tablets, televisores y de hasta 30 para la de electrodomésticos, anunciado a principio de mes.

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El resto de las medidas oficiales tienen como fin mejorar el poder adquisitivo. Para ello se permitió la reapertura de paritarias en todos los sectores (ayer, el Ministerio de Trabajo cerró una suba del 5% con los empleados públicos) y la devolución de Ganancias para los contribuyentes que cobran hasta $150.000 y pagaron el tributo.

El riesgo de estas medidas, según los analistas económicos, es que el estímulo fiscal se traslade a precios, refuerce la inercia inflacionaria y no permita perforar el piso de 3% donde se colocó el índice de precios al consumidor (IPC) desde octubre del año pasado, aún con tipo de cambio oficial pisado y tarifas de energía y transporte atrasadas.

“La apuesta más fuerte del Gobierno es la reapertura de paritarias, las cuotas sin interés y algo de devolución de Ganancias, y tratar con eso mejorar un poco el ingreso disponible. Es una medida muy de corto plazo. Hablamos de un salario que está muy bajo y no creo que se llegue a sentir en la calle, pero al oficialismo le sirve desde la narrativa. Lo veo medio pobretón”, dice Guido Lorenzo, director de la consultora LCG.

Además señala que el riesgo que corre el Gobierno es recalentar otra vez la inflación y que suba al 4% mensual. “Otro riesgo que hay es el cambiario. El dólar blue está en un nivel alto y aunque parece que está todo bastante calmo, eso puede jugar una mala pasada de un día para el otro. Si se van un poco de los parámetros del presupuesto, se puede generar un poco de desborde. Si eso va al tipo de cambio, se pagará vía brecha y eso significa más inestabilidad”, explica el economista.

Según Lorenzo, las limitaciones del Gobierno para gastar más dependerán de si consigue financiamiento con colocaciones de deuda, algo que en las últimas semanas le estuvo costando ante la mayor incertidumbre por la cercanía a las elecciones.

“No alcanza solo con la emisión del Banco Central y el gasto dependerá de la capacidad que tenga de colocar deuda. En tres meses puede haber algo parecido a una minireactivación, por lo menos en los números, pero porque venimos de un nivel muy malo. La inflación se desacelera pera está 50%, la pobreza está arriba de 40% y brecha cambiaria es más de 80%”, indicó.

La falta de certezas sobre lo que ocurrirá con la economía después de las elecciones también genera un riesgo de que los mayores ingresos impacten sobre los precios. “El Gobierno va por el lado del ingreso disponible intentando que la plata que está en el bolsillo rinda más desde el punto de vista financiero, pero tiene muy erosionada su credibilidad y no puede controlar que los mayores ingresos no se vayan a precios”, dice Gabriel Caamaño, economista jefe de la consultora Ledesma.

“Ya no se trata de que la tasa de interés es negativa, la economía no tiene ancladas las expectativas. Nadie sabe qué pasa después de las elecciones, el mundo se termina en noviembre. ¿Habrá un acuerdo con el FMI o no? ¿Qué hay dentro del programa que se negociará, qué plazos y con qué condiciones? ¿Qué pasará con el esquema de política monetaria, hay una profundización del cepo o salimos? Hay mucha incertidumbre y el esquema actual de política monetaria hace agua por todos lados”, agrega.

El mayor reflejo de esta situación, dice Caamaño, es que la inflación siga en 3% con los precios de los commodities cayendo del pico de mayo y con el dólar fijado. “Todo lo que pasó en el pasado más lo que pasa ahora le pone el piso alto a la inflación. Con las expectativas desancladas, todas estas medidas se dan con un déficit fiscal creciente que requiere financiamiento vía emisión monetaria. Es difícil que no se vaya rápido a precios así”, indicó.

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