En modo electoral, Lula camina el nordeste brasileño y ensaya movimiento hacia el centro

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Luis Ignacio Lula da Silva ex Presidente de Brasil
Getty

RÍO DE JANEIRO.- Pese a no confirmarlo cada vez que le preguntan, el expresidente brasileño (2003-2010) Luiz Inácio Lula da Silva se mueve cada día más como candidato para las elecciones de 2022.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) inició esta semana una “caminata” por el nordeste brasileño, en la primera gira política por el país luego de haber pasado 580 días preso en Curitiba y de haber recuperado sus derechos políticos gracias a la anulación de las condenas por corrupción.

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Lula realiza caravanas por el país desde los años 90, según los organizadores para conocer las demandas de los brasileños. La agenda incluye, esta vez, actividades con movimientos sociales y sindicales y reuniones políticas con diputados y gobernadores locales.

En once días, apenas en reuniones programadas y cerradas por la pandemia del Covid-19, Lula habrá visitado seis estados con un objetivo claro: articular alianzas para el año que viene en la región bastión del PT.

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El izquierdista y el presidente brasileño están trabando una batalla electoral anticipada en el nordeste, región que también ha sido visitada frecuentemente en las últimas semanas por Bolsonaro, quien estuvo el viernes pasado en Ceará.

El Palacio del Planalto encara una ofensiva para incrementar la popularidad del presidente en la región, donde viven cerca de 40 millones de electores y un cuarto de los beneficiarios del Bolsa Familia. El presidente intentará robustecer su popularidad a partir del relanzamiento del programa emblema del PT, que tendrá incrementos de al menos 50% y un nuevo nombre para intentar borrar el sello petista.

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Hasta fin de año, el gobierno federal también espera anunciar la finalización de una decena de obras de infraestructura en autopistas, puertos y aeropuertos en la región para mejorar la imagen del presidente.

Lula comenzó el recorrido en Recife, capital de Pernambuco, y concluirá el viaje el próximo jueves tras haber pasado también por los estados de Piauí, Maranhão, Ceará, Rio Grande del Norte y Bahía.

No es apenas una visita para afirmar su posición o de cortesía, sino para alinear apoyos y alianzas”, dijo a LA NACION Leandro Consentino, profesor de ciencia política del Insper de San Pablo.

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La caravana tiene como meta encaminar el apoyo de los gobernadores Flávio Dino, de Maranhao, y de Paulo Câmara, de Pernambuco, ambos del Partido Socialista Brasilieño (PSB) como palancas electorales el año que viene. Parte del PSB se debate entre encolumnarse con el PT o apoyar al izquierdista Ciro Gomes, una posible tercera vía el año que viene.

Pero también Lula busca lastimar a Bolsonaro agrietando al Centrão, el bloque de partidos que sumó más protagonismo en el gobierno federal con el control de la Casa Civil, comandada por el senador y presidente del Partido Progresistas (PP), Ciro Nogueira. El expresidente Lula se reunió esta semana y elogió a Wellington Dias, gobernador de Piauí por el PP.

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Cuando llegue julio de 2022 van a ver cuántos del Centrão van a continuar con Bolsonaro y cuántos van a saltar del barco para intentar salvarse”, dijo Lula el viernes. “No voy a preguntar si la persona es de derecha o de izquierda, voy a preguntar si es humano, civilizado. Mi lema es el diálogo, por eso en cada estado que llego pido para reunir a los partidos para conversar”, agregó, en un guiño hacia el centro.

Además de garantizarse el apoyo de esos partidos, el expresidente por el PT intenta ampliar sus posibilidades con un corrimiento discursivo hacia el centro político, parte de una estrategia expuesta en la condena al régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, en una entrevista para una TV mexicana hace dos semanas. Se trata de una estrategia que podría coronarse con la nominación de una figura del paladar del mercado o corrido hacia la derecha para integrar su fórmula, opinó Consentino.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva llega para dar una conferencia de prensa en la sede del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, estado de Sao Paulo, Brasil
Andre Penner


El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva llega para dar una conferencia de prensa en la sede del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, estado de Sao Paulo, Brasil (Andre Penner/)

Lula está construyendo una nueva retórica y un camino al centro para recuperar a la clase media y alta que alguna vez lo siguió. El principal desafío sigue siendo conquistar a una clase media y alta que fueron impactadas con los grandes escándalos de corrupción”, concluyó el profesor del Insper.

Una nueva encuesta esta semana volvió a mostrar al izquierdista bien parado para la contienda de 2022. Lula aparece con un 40% de intención de voto seguido por Bolsonaro, con 24%, dos puntos menos que en un sondeo anterior de la misma consultora, XP. En una eventual segunda vuelta, el líder del PT se impondría al actual mandatario por 51% a 32%.

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Bolsonaro atraviesa su momento de mayor debilidad política, según reflejan los sondeos, y acaba de sufrir un revés en el Congreso con su propuesta para implementar el voto impreso en 2022. Embarcado en su pelea con el Supremo Tribunal Federal, promete mantener vivo el conflicto apoyado en la movilización de sus seguidores en las calles.

El viernes el presidente protocoló en el Senado un pedido de impeachment contra el juez de la Corte Alexandre de Moraes y reforzó la convocatoria a nuevas protestas para el 7 de septiembre. Más alimento para el relato de un Lula que, cada vez más candidato, intenta mostrarse como la figura que puede devolver harmonía y diálogo a un Brasil tumultuado.

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