Una vez estuvo de moda, pero la vacuna contra la COVID de Johnson & Johnson casi ha desaparecido

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Una vez estuvo de moda, pero la vacuna contra la COVID de Johnson & Johnson casi ha desaparecido

Lou Fischler pensó que finalmente había llegado a un acuerdo con su hijo de 25 años sobre la vacuna contra el coronavirus. El padre le cofirmaría un préstamo — si el hijo se vacunaba.

“Le dije: ‘Mira, puedes ponerte esta vacuna de Johnson & Johnson’, dijo Fischler. “Es solo una dosis y estás listo”. Solo quería protegerlo“.

Pero cuando Fischler comenzó a buscar en las clínicas y farmacias de Orlando la vacuna de dosis única, parecía que casi nadie la tenía.

De hecho, lo que alguna vez fue visto como el héroe conquistador de la batalla de la COVID-19 — una maravilla única que solo necesitaba refrigeración estándar — se ha vuelto cada vez más escaso en todo el estado.

El Dr. Raul Pino, el oficial de salud estatal del condado de Orange, dijo que no ha podido pedir más vacunas J&J a través del Departamento de Salud de Florida durante semanas. Tampoco el condado de Seminole ni Volusia, Lake u Osceola. Publix no la tiene ni ningún Walmart desde Melbourne hasta The Villages. Las clínicas móviles y los trabajadores de extensión para personas sin hogar, que alguna vez la usaron exclusivamente, informan que tampoco pueden obtenerla.

“En este momento, la vacuna Johnson & Johnson de la COVID-19 no está disponible a nivel nacional para ordenar”, dijo Megan Moran, subdirectora de comunicaciones del Departamento de Salud de Florida.

Según los registros de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) federales, Florida no está sola. Pocas dosis adicionales de la vacuna J&J han llegado a los estados desde mediados de junio, a pesar de las garantías de las autoridades de salud pública y del fabricante de que la vacuna se considera extremadamente segura y altamente efectiva para evitar que las personas mueran de la COVID-19.

“Fue una buena opción para nosotros con nuestra gente desamparada”, dijo Dewey Wooden, director de salud conductual del Health Care Center for the Homeless, que ha estado liderando el esfuerzo de vacunación en los refugios y campamentos para personas sin hogar de Florida Central. “No tuvimos que preocuparnos por intentar localizarlos nuevamente para una segunda dosis”.

La vacuna también fue popular entre los trabajadores ocupados y los adultos jóvenes, quienes pensaron que era una opción más fácil. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, o FEMA, una vez ofreció hasta 5,000 vacunas de Johnson & Johnson al día solo en su sitio de Orlando, sin necesidad de cita previa. Algunos días se acabaron.

“Esta es una vacuna que es fácil”, dijo el Dr. Amesh Adalja, investigador principal del Johns Hopkins Center for Health Security y médico especialista en enfermedades infecciosas. “Puedes ponerla en unidades móviles. Puedes agarrarla y llevarla a la casa de alguien [para pacientes confinados en casa]. Y hay algunas personas que quieren la vacuna Johnson and Johnson porque usa una tecnología diferente y solo necesita esa dosis única. Todo eso es importante“.

Pero los sitios de FEMA de Florida cerraron hace tres meses, y poco después el suministro de la vacuna J&J casi se agotó. La oficina de relaciones con los medios de los CDC remitió las preguntas sobre distribución al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. El HHS no había brindado una respuesta hasta el viernes por la tarde — aunque los datos de distribución federal muestran que ha habido un claro alejamiento de las vacunas J&J de dosis única a las vacunas Pfizer y Moderna de dos dosis.

Un poco más de 14 millones de estadounidenses han recibido la vacuna J&J hasta la fecha. Mientras tanto, 65 millones de personas habían recibido ambas dosis de Moderna y 85 millones habían recibido dos dosis de Pfizer, que ya ha sido aprobada para una tercera dosis para personas inmunodeprimidas.

Sin duda, J&J ha tenido muchos problemas desde el debut de la vacuna a principios de marzo.

En abril, la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA, siglas en inglés) emitió lo que resultó ser una “pausa” de 12 días en el uso de la vacuna después de que se desarrolló un raro trastorno de coagulación en la sangre en seis mujeres que recibieron las inyecciones. Al final, la agencia descubrió 17 casos, incluidos tres que resultaron en muerte, pero dictaminó que los beneficios de la vacuna superaban el riesgo.

Pero la FDA también agregó una advertencia a los médicos sobre cómo tratar la condición — y una advertencia, especialmente, a las mujeres menores de 50 años de que deben ser conscientes de la posibilidad.

Ese asunto apenas se había desvanecido de los titulares cuando se conoció la noticia de la contaminación de la vacuna. Los errores en el sitio de un contratista de Baltimore llevaron a la FDA a ordenar la destrucción de 60 millones de dosis de la vacuna.

Luego vino la preocupación de que la vacuna J&J tuviera tasas de eficacia más bajas que sus contrapartes de dos dosis, aunque eso resultó ser en gran parte infundado. Sí, la vacuna de dosis única fue menos eficaz para proteger contra la infección leve por la COVID-19, pero se mantuvo bien cuando fue importante.

Los datos del mundo real, incluido un estudio recientemente reportado de 500,000 trabajadores de atención médica de primera línea en Sudáfrica, encontraron que la vacuna J&J ha sido 95% efectiva para prevenir la muerte debido a la COVID-19 que involucra la variante delta altamente contagiosa.

“Es lamentable que todos los titulares negativos, creo, redujeron la demanda”, dijo Adalja. “Particularmente ahora, cuando nos enfrentamos a un muro de vacilaciones sobre las vacunas, deberíamos querer todas las opciones disponibles. Cuanto más conveniente sea para las personas recibir una vacuna, mejor“.

Mientras tanto, J&J está sentando las bases para su propio refuerzo. El 25 de agosto, la compañía informó que la investigación en curso encontró que una segunda dosis de su vacuna generó un aumento “rápido y robusto” en los anticuerpos de la COVID-19, nueve veces mayor que los detectados 28 días después de una sola dosis.

“Actualmente estamos colaborando con la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., los CDC, la Agencia Europea de Medicamentos y otras autoridades sanitarias con respecto al refuerzo con la vacuna Johnson & Johnson de la COVID-19”, escribió el portavoz de la compañía, Richard Ferreira, en un correo electrónico. Pero no tenía un plazo para solicitar la autorización oficial de la FDA.

Fischler no está esperando. Encontró una cita para que su hijo obtenga la vacuna J&J la próxima semana en un Costco de Orlando.

“Sé que las probabilidades de que se enferme gravemente son bajas, pero, aún así, para algunas personas, las consecuencias pueden ser graves”, dijo. “Y se desconocen los efectos a largo plazo [de la infección]. Se trata solo de que soy padre y no quisiera que le sucediera algo malo“.

* Esta historia fue publicada en el Orlando Sentinel por la periodista Kate Santich. La traducción al español fue realizada por la periodista Ginayra Alvarado Villegas. La puedes contactar a galvarado@orlandosentinel.com.

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