Las mochilas no son las únicas culpables del dolor de espalda en niños y adolescentes

Llama la atención que el dolor de espalda en niños sea excepcional antes de los 6 años. Que su frecuencia aumente a partir de los 10 años y que entre los 13 y los 15, el 51% de los chicos y el 69% de las chicas ya han sufrido por lo menos un episodio de esta dolencia al menos una vez en su vida. A partir de los 16, la frecuencia se equipara a la de los adultos, es decir, un 80% de ellos experimentará al menos un episodio en su vida. ¿Son las mochilas las únicas culpables de este trastorno del aparato locomotor? Si bien influyen en la aparición de este problema, no son las únicas responsables. 

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¿Qué es el dolor de espalda? 

El dolor de espalda aparece debido a un mecanismo neurológico que implica la activación de los nervios que transmiten el dolor y que desencadenan las contracturas musculares y la inflamación con diversos grados de intensidad. 

En general, cuando hablamos de dolor de espalda nos referimos a afecciones músculoesqueléticas que afectan a la parte superior de la espalda (cervicales) y la parte inferior (zona lumbar). Esta última, denominada lumbalgia. A pesar de que no son trastornos graves que afecten a la cantidad de vida, sí repercuten en la calidad. Sobre todo cuando se cronifican, es decir, cuando duran más de 3 meses.

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¿Causas del dolor espalda? 

Además de las arriba mencionadas, hay otras causas que pueden provocar dolor de espalda, aunque es más frecuente que ocurra en los adultos: 

Edad: a mayor edad, más riesgo de tener dolor de espalda. Por ejemplo, es común que empiecen a producirse más episodios a partir de los 30-40 años. 

Falta de ejercicio: el sedentarismo y la ausencia de una actividad física regular debilita los músculos de la espalda y del abdomen, lo que acaba provocando dolor. 

Exceso de peso: el sobrepeso y la obesidad, a la larga, dañan el sistema musculoesquelético y puede acabar propiciando el dolor de espalda. 

Levantar peso con la espalda: para evitar dañar la espalda cuando se levanta algo del suelo, hay que doblar las piernas, mantener la espalda recta, acercar lo máximo posible el objeto al cuerpo y volver a flexionar las piernas para levantarnos. 

Traumatismos: por accidentes de tráfico, caídas o golpes también pueden desencadenarlas.

Emociones: se ha vinculado el dolor de espalda con estados de estrés y ansiedad. 

Enfermedades: el dolor de espalda puede aparecer por enfermedades como la artritis, artrosis, osteoporosis y algunos tipos de cáncer. 

Manejar cargas: o llevar mucho peso, por ejemplo, en las mochilas escolares.  

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Cómo prevenir el dolor de espalda desde pequeños 

Existen varias maneras de cuidar la espalda desde pequeños y adoptar hábitos saludables para fortalecer los músculos para evitar daños en el futuro: 

Ejercicio físico

Según el doctor Francisco Kovacs, de la Unidad de la Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLAMoncloa y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE),“la práctica habitual de ejercicio físico es la medida más eficaz para prevenir las dolencias de la espalda, y es mucho más fácil integrarla como una parte más de la vida cotidiana y mantenerla durante toda la vida cuando la familia la inculca desde la infancia”.

Combatir el sobrepeso y fomentar la diversión. El quiropráctico Ata Pouramini, autor de 'Escuela para la espalda' añade que el deporte escolar, debería orientarse a la movilidad y no al esfuerzo. Asimismo, sugiere que el ejercicio físico debería ser una rutina diaria en la escuela. Y es que para el experto "se trata más de ejercer la movilidad y combatir el sobrepeso que de someterles a prácticas duras y no indicadas para su estado de crecimiento". Pouramini recuerda que no son adultos y que tienen limitaciones de fuerza y resistencia, de ahí que el nivel sea bajo-moderado y apto para todos los estados físicos. De lo contrario, advierte, estaremos provocando rechazo al deporte y aumentando la fatiga escolar, un cansancio al que no solemos prestar atención por considerarlo algo normal.

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Buena postura

En una mala postura continuada también puede estar la clave del dolor de espalda de los más jóvenes. De ahí la importancia de enseñar a los más pequeños a que aprendan a sentarse correctamente o caminar erguidos. El mobiliario escolar también debería estar diseñado para fomentar una buena postura y adaptarse a la estatura de los chavales. Al menos, la altura de la silla debería ser regulable.

La mejor postura en los pupitres: 

  • Los pies deben estar en el suelo y la espalda recostada en la silla en posición recta.
  • Los codos deben estar apoyados en el reposabrazos de la silla o en la mesa.
  • Los hombros deberán estar relajados y la cabeza y el cuello rectos.
  • Evitar que los alumnos estén agachados, casi tumbados, como vemos en algunas ocasiones, sobre las mesas. 
  • Fomentar un periodo corto de descanso entre clase y clase para que los alumnos se levanten, caminen por el aula y se estiren. 

Mochilas escolares 

A pesar de que no son las únicas culpables del dolor de espalda de los más pequeños, sí tienen gran parte de la responsabilidad. Por ello, es importante repasar las claves para poder seguir llevando este complemento escolar sin dañar la espalda: 

  • El peso de la mochila del colegio no debe superar el 10 por ciento del peso corporal del niño. 
  • Se recomienda adaptar a fascículos los libros de texto y el uso de tablets y taquillas en el colegio.
  • Si es imposible evitar el transporte de un peso excesivo, la mochila idónea es la que posee ruedas y evita llevar el peso sobre los hombros y espalda.
  • Si esta opción tampoco es posible, la mochila debe situarse tan cerca del cuerpo como pueda y sujeta con un cinturón de manera que no se balancee. 
  • En los niños, el centro de gravedad está situado más abajo que entre los adultos, de manera que entre aquéllos conviene situar la mochila a la altura de la zona lumbar.

Otros hábitos de higiene postural para evitar el dolor de espalda

  • La elección de un buen colchón resulta vital a la hora de prevenir las dolencias de cervicales y de espalda. Lo ideal es uno de firmeza intermedia, ni muy duro ni muy blando. 
  • En cuanto a la almohada, lo ideal es que el cuello esté alineado con el resto del cuerpo. Ni flexionado ni extendido hacia abajo. Es decir, que se encuentre en una posición neutra.
  • La postural al dormir también influye. La mejor es boca arriba o de lado. Una mala postura, por ejemplo, boca abajo, puede hacer que se extienda la columna cervical y es más fácil que aparezcan molestias en el cuello, la espalda e, incluso, que se duerman las manos y los dedos. 

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¿Qué hacer ante un dolor de espalda? 

Es importante no alarmarse y acostumbrarse a que, incluso durante un eventual episodio de dolor de espalda, es mejor evitar el reposo en cama o acortarlo tanto como sea posible.

"El reposo en cama es contraproducente, ya que a partir de 48 horas de reposo en cama se pierde el tono muscular y se reduce la circulación de sangre, lo que se asocia a una mayor duración del episodio y aumenta el riesgo de que el dolor se repita", señala el doctor Francisco Kovacs. Por ello, Kovacs aconseja "mantener el mayor grado de actividad que el dolor permita interrumpiendo sólo aquellas actividades concretas que desencadenen el dolor o aumenten su intensidad" con el fin de evitar la inmovilidad de la espalda.

En caso de que el dolor no cese, es importante acudir a un especialista para que averigüe si hay otra causa que pueda responder al dolor de espalda.