Moby: "Mis años de fiesta ya quedaron atrás"

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Los Ángeles (EE.UU.), 27 may (EFE).- Revolucionó la música electrónica, popularizó la "rave" y se convirtió en el mayor aliado del veganismo. Moby, quien nunca ha dejado indiferente a nadie, regresa con un documental y un disco, "Reprise", en el que reinventa sus canciones en formato orquesta.

"Tengo 55 años y siento que mis años de fiesta ya quedaron atrás. Me cuesta decirlo, pero mi vida en pandemia ha sido muy parecida a la de antes. Algunos dirían que soy aburrido", explica el músico a Efe desde su casa en Los Ángeles.

Resulta difícil creer que uno de los impulsores del "dance", compositor de rompepistas como "Go" y "South Side", defina su día a día con las palabras "simple" y "monacal".

"No tengo mucha vida social ni vida romántica, pero soy feliz", asegura.

El músico de Nueva York, afincado en el sur de California, ha dedicado tiempo a pensar. Publicó dos memorias, "Porcelain: A Memoir" y "Then It fell Apart", y este viernes tiene estreno doble: Un recopilatorio y un documental en el que intervinieron David Bowie y David Lynch.

El álbum, que cuenta con la Orquesta de Budapest, está inspirado en el concierto que Moby dio en 2018 con el venezolano Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles.

"La música clásica está en mi ADN", dice en esta entrevista en la que recordó su amistad con David Bowie, la obsesión por la fama y su pasado con las drogas.

Pregunta: Pasar del "techno" a la solemnidad de una orquesta... ¿Mundos muy diferentes?

Respuesta: Cuando me propusieron hacer el disco me di cuenta de que muchas de mis canciones ya tenían ese formato. La diferencia era que había teclados pero, por ejemplo, "Natural Blues" era muy orquestable. Fue más fácil para mí que para otra banda como los Foo Fighters, que me encantan, pero pasar del rock a la orquesta es complicado.

P: ¿Por qué escogiste "Heroes" de David Bowie para la única versión del álbum?

R: Es una de las canciones más bonitas que jamás se han escrito. Pero también quería recordar lo especial que fue hacerme amigo de Bowie. Una vez tocamos "Heroes" en mi casa, con la guitarra acústica, y fue uno de los momentos más mágicos de toda mi vida.

P: ¿Cómo comenzó esa amistad?

R: Pues de la manera menos emocionante que uno pueda imaginar. Era mi músico favorito, ¡compré sus discos con mi primer sueldo!, y un día en el año 2000 recibí un correo electrónico suyo diciendo que se había mudado a mi calle y que si tomábamos un café. Ojalá fuera una historia mejor.

P: Hace mucho que no sales de gira.. ¿Presentarás este disco en conciertos?

R: Me encanta tocar en directo pero odio viajar. Uno de mis objetivos es no salir de gira nunca más. Lo único bueno que tiene es estar en el escenario unos minutos, el resto del día no estoy bien.

P: Y eso te ha dejado tiempo para escribir, rodar un documental, repasar tu carrera...

R: Ha sido parecido a una terapia de psicodrama en la que otra gente representa cosas de tu vida. Recordé que cuando escribí canciones como "Go" estaba arruinado y pensé que nadie las escucharía. O los temas de "Porcelain", que los grabé tras perder mi contrato discográfico y no supe que se editarían.

P: En el documental repasas los altibajos que viviste en tus inicios, con experiencias familiares muy fuertes. ¿Pensaste en abandonar alguna vez?

R: Cuando salgo por Griffth Park veo siempre a unos escarabajos negros que suben la colina. Son mi espíritu animal. No son glamurosos ni elegantes pero siguen a lo suyo. No sé hacer otra cosa, abandonar nunca fue una opción. Mi madre pintó toda su vida y nunca mostró sus cuadros.

P: Con las redes sociales eso parece complicado. ¿Habría sido diferente tu carrera?

R: En los 2000 estaba obsesionado con la validación externa, pero en un momento me di cuenta de que era insana. Ahora no presto atención a las opiniones de gente que no conozco. Mi identidad no puede llegar de comentarios en Instagram. He cultivado esa ignorancia y me funciona muy bien.

P: ¿Por eso arrancas tu documental con un monólogo de desprecio a la fama?

R: Conseguí mantenerme sobrio hace 12 años porque llegué a la conclusión de que el alcohol y las drogas me estaban destruyendo. La gente a veces no acepta la evidencia. La fama ha destruido la vida de muchas personas y sigue habiendo gente que cree que serán más felices. Mira Donald Trump, sigue miserable y enfadado. ¿Kanye West estaría más feliz como un pequeño productor en Chicago?

P: ¿Cómo lo viven el resto de tus amigos famosos?

R: Con David Bowie siempre traté de hacer como que yo no era su fan y David Lynch... es fascinante. Sus películas son oscuras pero él es muy alegre. En todo el tiempo que he pasado con él nunca he tenido una conversación seria, algo que uno no espera del director de "Blue Velvet".

P: Pero la fama te ha permitido ser activista...

R: Mis dos preocupaciones son los derechos de los animales y el cambio climático, que están relacionados. Otras batallas de género y raza no se librarán si no solucionamos esto. Hacer música es lo que me gusta pero el activismo es mi trabajo diario. Javier Romualdo

(c) Agencia EFE