Misiles rusos alcanzan varios edificios en Ucrania y matan a una persona

Personas en fila para recoger agua en Kiev

Por Pavel Polityuk

KIEV, 1 nov (Reuters) - Rusia disparó cuatro misiles contra la ciudad portuaria de Mikoláiv, en el sur de Ucrania, derribando la mitad de un edificio de apartamentos y matando a una de sus residentes, un día después de haber lanzado una andanada de misiles contra varias ciudades, incluida la capital del país, Kiev.

Los equipos de rescate recuperaron a primera hora del martes el cadáver de una anciana de entre los escombros del bloque de apartamentos, según testigos de Reuters.

En plena hora punta, los transeúntes pasaban por delante de una escuela de dos plantas cuya fachada fue arrancada por la fuerza de la explosión, que dejó un enorme cráter.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que los ataques con misiles en varias ciudades ucranianas el lunes, que apuntaron a infraestructuras esenciales, así como la decisión de congelar la participación en el programa de exportación de cereales en el mar Negro, fueron respuestas a un ataque con drones a la flota de Moscú en Crimea, de la que culpó a Ucrania.

Putin dijo en una conferencia de prensa el lunes que los drones ucranianos habían utilizado los mismos corredores marítimos por los que transitan los barcos de grano en el marco del acuerdo mediado por la ONU.

Kiev no ha reivindicado el ataque y niega haber utilizado el corredor de seguridad del programa de cereales con fines militares. Las Naciones Unidas dijeron que ningún buque cerealero utilizó la ruta del mar Negro el sábado, cuando Rusia dijo que sus buques en Crimea habían sido atacados.

Mientras tanto, en el 250º día de la guerra iniciada con la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, los misiles rusos llovieron por todo el país. Las explosiones resonaron en Kiev, enviando columnas de humo negro al cielo.

El ejército ruso bombardeó el lunes infraestructuras en al menos seis regiones ucranianas, según informó el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania en un comunicado en la red social Facebook.

"Eso no es todo lo que podríamos haber hecho", dijo Putin en la conferencia de prensa televisada, indicando que podrían seguir más acciones.

Las autoridades ucranianas dijeron que varias de sus infraestructuras energéticas, incluidas las presas hidroeléctricas, fueron alcanzadas, cortando el suministro de electricidad, calefacción y agua.

Oleh Synehubov, el gobernador de la región nororiental de Járkov, dijo en la aplicación de mensajería Telegram que unos 140.000 residentes estaban sin energía después de los ataques, incluyendo unos 50.000 residentes de la ciudad de Járkov, la segunda más grande de Ucrania.

El ejército ucraniano dijo que había derribado 44 de los 50 misiles rusos. Pero los ataques dejaron al 80% de Kiev sin agua corriente, según las autoridades. La policía ucraniana dijo que 13 personas resultaron heridas en los últimos ataques.

Durante las últimas tres semanas, Rusia ha atacado infraestructuras civiles ucranianas utilizando costosos misiles de largo alcance y baratos "drones suicidas" de fabricación iraní, que vuelan hacia un objetivo y explotan al alcanzarlo.

El primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, dijo que 18 objetivos, en su mayoría infraestructuras energéticas, fueron alcanzados en ataques con misiles y drones en 10 regiones ucranianas el lunes.

EL TRIGO SE DISPARA

Moscú anunció el sábado la suspensión de su papel en el programa de cereales, tras acusar a Ucrania de utilizar drones aéreos y marítimos para atacar buques en la bahía de Sebastopol. Sugirió que uno de los drones podría haber sido lanzado desde un barco civil fletado para exportar alimentos desde los puertos ucranianos.

"Ucrania debe garantizar que no habrá amenazas a los buques civiles ni a los buques de suministro rusos", dijo Putin el lunes, señalando que, según los términos del acuerdo sobre los cereales, Rusia es responsable de garantizar la seguridad.

Las autoridades ucranianas y de la ONU afirmaron que 12 barcos con grano zarparon de los puertos ucranianos el lunes a pesar de la decisión de Moscú. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que su país seguirá aplicando el programa, mediado por las Naciones Unidas y Turquía en julio y destinado a aliviar la crisis alimentaria mundial.

El Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el lunes que los precios de los alimentos aumentaron debido a la incertidumbre en torno al acuerdo de cereales del mar Negro, añadiendo que la suspensión de la participación de Rusia está teniendo efectos "inmediatos y perjudiciales " para la seguridad alimentaria mundial.

La noticia de que Moscú se retiraba del acuerdo hizo que los precios mundiales del trigo se dispararan más de un 5% el lunes por la mañana.

Sin embargo, el flujo continuo de exportaciones de grano desde los puertos ucranianos sugiere que se ha evitado por ahora una nueva crisis alimentaria mundial.

Ucrania y Rusia se encuentran entre los mayores exportadores de alimentos del mundo. Durante tres meses, el acuerdo respaldado por la ONU ha garantizado que las exportaciones ucranianas puedan llegar a los mercados, levantando un bloqueo ruso de facto.

Entre los barcos que zarparon el lunes figuraba uno contratado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, cuyo destino es llevar 40.000 toneladas de grano a África, golpeada por la sequía.

También el lunes, el Ministerio de Defensa ruso dijo que Moscú ha completado la movilización militar parcial anunciada por Putin en septiembre, diciendo que no se emitirán más anuncios de llamada a filas.

Putin anunció el 21 de septiembre la primera movilización de Rusia desde la Segunda Guerra Mundial, una de las medidas de escalada adoptadas por el Kremlin en respuesta a los avances ucranianos en el campo de batalla.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, dijo entonces que se reclutarían unos 300.000 efectivos adicionales. Pero la movilización se ha desarrollado de forma caótica y miles de personas han huido de Rusia para evitar ser reclutadas.

(Información de las redacciones de Reuters; escrito por Cynthia Osterman y Michael Perry; edición de Rosalba O'Brien y Stephen Coates; editado en español por Darío Fernández)