Misil de Norcorea llegaría a Japón en 10 minutos

Por ERIC TALMADGE
En esta imagen del 14 de mayo de 2017 proporcionada por el gobierno de Corea del Norte se observa el "Hwasong-12", un nuevo tipo de misil balístico en una ubicación no revelada de ese país. Pyongyang se jactó el lunes 15 de mayo de haber realizado un exitoso lanzamiento de un nuevo misil balístico de "mediano y largo alcance" que puede alojar una ojiva nuclear, un hito en su programa nuclear. No se le brindó acceso a los periodistas independientes para cubrir los eventos que se muestran en esta imagen. (Korean Central News Agency/Korea News Service vía AP, archivo)

TOKIO (AP) — La rutina se ha vuelto bastante conocida. En algún momento de la mañana, un misil sale de su plataforma en Corea del Norte y emprende el vuelo, antes de caer en alguna parte del Océano Pacífico. Pero, ¿y si Pyongyang no estuviera sólo probando su arsenal o ejercitando a sus tropas? ¿Cuánto tiempo le tomaría alcanzar sus verdaderos objetivos?

Aquí, dos expertos hablan con The Associated Press sobre lo que sucedería si Corea del Norte disparara contra objetivos cercanos y remotos. Uno de ellos es David Wright, científico y codirector del programa de seguridad Global de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad; el otro es el analista Markus Schiller, de ST Analytics, una compañía consultora de tecnología aeroespacial y balística con sede en Alemania.

La conclusión: La situación se pondría muy fea, y muy rápido.

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SEÚL: ENTRE PRÁCTICAMENTE AL INSTANTE Y 6 MINUTOS

Mucho antes de que Corea del Norte tuviera un programa nuclear, se dio cuenta de que podría tener como rehenes a los 10 millones de habitantes de la zona conurbada de Seúl, la capital de Corea del Sur, con la amenaza de un masivo ataque de artillería convencional con las baterías que tiene agrupadas justo al norte de la Zona Desmilitarizada.

Si realizara un ataque, la primera oleada llegaría prácticamente sin advertencia. Los estimados varían sobre la cantidad de daños que podría causar este tipo de ataque — Pyongyang no puede, como asegura, reducir a Seúl a un mar de cenizas antes de sufrir una contraofensiva pulverizadora —, pero el daño sería considerable.

Las defensas de Seúl son porosas.

Tiene baterías de defensa de misiles Patriot, pero están diseñadas para proteger de los misiles Scud de corto alcance. No serían útiles frente a un ataque de artillería. El polémico e innovador sistema de misiles de defensa THAAD que se desplegó este mes en Corea del Sur no puede proteger a Seúl de artillería ni de misiles en su dirección; no está diseñado con tal fin desde su ubicación actual.

Para empeorar la situación, Corea del Norte podría atacar a su vecino del sur con ojivas químicas o biológicas.

Un escenario nuclear del que se ha hablado es un ataque contra la ciudad de Busan, un importante puerto que a veces es utilizado por la Armada de Estados Unidos. Esa es una de las opciones que Pyongyang podría considerar en caso de creer que se encuentra bajo amenaza inminente y quisiera mostrar su poderío para evitar que Washington se involucre más en el conflicto.

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TOKIO: DE 10 A 11 MINUTOS

Japón también cuenta con misiles Patriot que despliega, entre otros lugares, en terrenos del Ministerio de Defensa, en el centro de Tokio.

Junto con Estados Unidos ayudó a desarrollar el sistema naval Aegis, que está diseñado para interceptar misiles de mediano alcance; es decir, misiles con un alcance menor a los 5.000 kilómetros (3.100 millas).

Los Patriot están diseñados para interceptar misiles entrantes en “etapa terminal” — justo antes del impacto — en caso de que los misiles SM-3 del sistema naval Aegis no logren interceptarlos más lejos y más alto, a la mitad de su trayecto.

Schiller hizo un señalamiento sobre este punto: Queda por verse si Pyongyang tiene una ojiva nuclear funcional y “no sólo un dispositivo nuclear que estalle en un túnel bajo condiciones de laboratorio”.

Pero se han generado serias preguntas sobre si esta estrategia de varios niveles, incluso respaldada por el sistema THAAD, sería una protección confiable contra un ataque de misiles.

Uno de los problemas es si pudiera o no verse superada por un ataque “en masa”: varios misiles entrantes al mismo tiempo.

Corea del Norte, posiblemente al tanto del temor, lanzó de manera simultánea cuatro misiles Scud ER de mediano alcance al Mar de Japón en marzo pasado.

En un reconocimiento a las actuales debilidades en la protección contra misiles, algunos legisladores del partido gobernante en Japón presionan por un plan para que se lance la primera ofensiva, valiéndose de misiles balísticos o de crucero, o los aviones de combate F-35.

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SAN FRANCISCO: DE 30 A 34 MINUTOS

Para ser clasificado como un ICBM _misil balístico intercontinental _ el misil debe tener un alcance mínimo de 5.500 kilómetros (3.400 millas). Corea del Norte no tiene en estos momentos tal misil, hasta donde los expertos saben. El que lanzó el domingo estuvo cerca de eso, ya que voló durante 30 minutos en una trayectoria con bastante altitud que, si hubiera sido más rectilínea, dejaría entrever un alcance de aproximadamente 4.500 km (2.800 millas).

Ese alcance es suficiente para llegar a Guam, la crucial base militar estadounidense en el Pacífico, en alrededor de 15 minutos.

Más allá de esa distancia, su capacidad está en duda.

Schiller explicó que el tiempo que le toma a un ICBM cubrir sus primeros 5.500 km es normalmente un poco más de 20 minutos. Sin embargo, si se le dispara a alrededor de 10.000 km (6.200 millas) de distancia aún alcanzará su objetivo en menos de 30 minutos, señaló.

Así que aunque Wright aludió a entre 33 y 34 minutos hasta San Francisco, Schiller pronostica un vuelo más rápido a la costa oeste de Estados Unidos, y dijo que un misil podría alcanzar Seattle (a 8.000 km, o 5.000 millas de distancia) y Los Ángeles (a 9.000 km, o 5.600 millas) en menos de 30 minutos después de su lanzamiento.

Pero eso es sí se asume que Corea del Norte realice el disparo desde su propio territorio.

Para eludir el problema de la distancia, y para reforzar su sigilo, Pyongyang ya está desarrollando misiles balísticos para ser lanzados desde submarinos. Los expertos creen que le tomará años a esa nación tener un misil para submarino que pudiera realmente usar en un ataque, pero el año pasado probó con éxito su primero, llamado Polaris, el mismo nombre del primer misil estadounidense de su tipo.

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WASHINGTON, D.C.: DE 30 A 39 MINUTOS

Nueva York y Washington están a menos de 11.000 kilómetros (6.800 millas) de distancia, recorrido que requiere unos 30 minutos para ser cubierto, de acuerdo con Schiller, o de 38 a 39 minutos, según lo calculado por Wright.

El gobierno estadounidense se apoya en gran medida en su sistema terrestre de Defensa Contra Misiles, ubicado en la Base Aérea Vandenberg en California y en Fort Greely, Alaska, para interceptar los ICBMs que se dirijan al país.

De acuerdo con la Agencia de Defensa Contra Misiles de Estados Unidos, que calcula que Corea del Norte ahora “maneja cientos de misiles que pueden llegar a fuerzas estadounidenses emplazadas en la República de Corea y en Japón”, los sistemas estadounidenses de defensa contra misiles como el GMD y el THAAD “desalientan a los adversarios de creer que pueden utilizar misiles balísticos para coaccionar o intimidar a Estados Unidos o sus aliados”.

Pero los críticos hacen notar que el GMD, que ha costado 40.000 millones de dólares, falló en seis de sus nueve pruebas de intercepción entre 2002 y 2016. Afirman que la estrategia carece de “un plan creíble para vencer a medidas de contraataque” tales como los señuelos.

“En su forma actual, la defensa estratégica contra misiles es un desperdicio de recursos desde el punto de vista más positivo, y peligrosa desde el más negativo”, escribió la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad en un informe publicado el año pasado. “No es un sistema confiable de defensa bajo condiciones del mundo real; al promoverla como una solución a un conflicto nuclear, las autoridades estadounidenses complican los esfuerzos diplomáticos en el extranjero, y perpetúan un falso sentido de seguridad que podría dañar al público” en Estados Unidos.

Wright dijo que, más allá de detener a un misil que se dirija al país, otra gran pregunta es qué haría _o debería hacer_ un presidente estadounidense como respuesta.

“Los márgenes de tiempo son breves”, señaló. “Incluso para los misiles de largo alcance, hay muchos pasos que es necesario tomar para detectar el lanzamiento y dilucidar qué es lo que fue disparado, lo que le deja al presidente tal vez unos 10 minutos para decidir si enviará un ataque en represalia”.

Los ICBMs de tierra podrían estar en el aire en cinco minutos, mientras que los de los submarinos requieren 15.

Y una vez lanzados no pueden ser obligados a regresar.

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Eric Talmadge está en Twitter como: erictalmadge