La misión Artemis 1 sienta las bases para la exploración espacial más allá de la Tierra

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La misión Artemis 1 de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos) está preparada para dar un paso clave hacia el regreso de los seres humanos a la Luna tras una pausa de medio siglo. El lanzamiento fue programado durante la mañana del 29 de agosto del 2022, pero fue aplazado debido a un error con un motor del cohete. La próxima oportunidad para lanzar el cohete es el 3 de septiembre, en una misión de prueba, conducida sin tripulación.

La nave espacial está programada para viajar a la Luna, desplegar algunos pequeños satélites y luego ponerse en órbita. El objetivo de la NASA es poner en práctica el funcionamiento de la nave, probar las condiciones que experimentará la tripulación en la Luna y sus alrededores, y garantizar que la nave y sus ocupantes puedan regresar a la Tierra sin peligro.

The Conversation pidió a Jack Burns, profesor y científico espacial de la Universidad de Colorado en Boulder y previo miembro del Equipo de Transición Presidencial de la NASA, que describiera la misión, explicara lo que el programa Artemis promete hacer por la exploración del espacio y reflexionara sobre cómo ha cambiado el programa espacial en el medio siglo transcurrido desde que los humanos pisaron por última vez la superficie lunar.

¿En qué se diferencia Artemis 1 de los demás cohetes que se lanzan habitualmente?

Artemis 1 va a ser el primer vuelo del nuevo Space Launch System. Se trata de un vehículo de “elevación pesada”, como lo denomina la NASA. Será el motor de cohete más potente que jamás haya volado al espacio, incluso más potente que el sistema Saturno V de Apolo que llevó a los astronautas a la Luna en los años 60 y 70.

Se trata de un nuevo tipo de sistema de cohetes, ya que cuenta con una combinación de motores principales de oxígeno líquido e hidrógeno y con dos propulsores de cohetes sólidos acoplados derivados del transbordador espacial. En realidad es un híbrido entre el transbordador espacial y el cohete Saturno V de Apolo.

Las pruebas son muy importantes, ya que la cápsula Orion se va a poner a prueba. Estará en el entorno espacial de la Luna, un entorno de alta radiación, durante un mes. Y, lo que es más importante, se probará el escudo térmico, que protege a la cápsula y a sus ocupantes, cuando regrese a la Tierra a 25.000 millas por hora. Esta será la reentrada más rápida de una cápsula desde el Apolo, por lo que es muy importante que el escudo térmico funcione bien.

Esta misión también va a llevar una serie de pequeños satélites que se pondrán en órbita de la Luna. Estos satélites realizarán una serie de trabajos científicos precursores muy útiles, desde la búsqueda de cráteres permanentemente ensombrecidos donde los científicos creen que hay agua hasta la realización de más mediciones del entorno de radiación, para ver los efectos en los seres humanos en caso de exposición a largo plazo.