A mis hijas

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Un abrazo a las madres en su día
Un abrazo a las madres en su día

Todavía recuerdo a aquella niña que fui, a mis 11 años, edad que hoy tienen mis hijas, yendo a la misma escuela que van hoy, pero yo me recuerdo mucho más obediente y subordinada.

Ayer me dijeron: “Mami, hoy nos dividieron para jugar al fútbol y armaron un equipo de varones y otro de mujeres. ¿Por qué? No sé, pero varias nos quedamos sentadas y pedimos jugar mezclados y, ¿sabés qué? Los varones querían. ¿Y sabés qué? ¡Ganamos!”

Celebro que sea así. Que se queden sentadas, pero alcen la voz por lo que es antiguo, por lo que ya no va, por aquel entrenador que si una hablaba las castigaba a todas con 6 vueltas a la cancha (si lo habré vivido yo tantas veces de niña). Pero un día no se levantaron y con voz muy respetuosa mi hija le dijo: “Ya no más. Que corra la que habló, yo no voy a cumplir castigos si me ocupo de cumplir siempre con todo”. “Tenés razón”, le dijo el profe, y nunca más aceptaron ese abuso de poder. Ahí tenían tan solo 9 años.

En este día de la madre agradezco tener hijas para ver que la transformación está en marcha. No fue fácil ni lo va a ser, pero ya se ve al menos que es posible.

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