El ex primer ministro francés Fillon niega el empleo ficticio de su esposa

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París, 22 nov (EFE).- El ex primer ministro francés François Fillon se defendió hoy en el juicio en apelación por el presunto empleo ficticio de su esposa y aseguró que el trabajo que hacía esta, aunque no dejara un rastro material, "era esencial".

"Mi mujer trabajaba en mi circunscripción", respondió Fillon, excandidato a la presidencia francesa, que vio cómo este escándalo, revelado por la prensa a finales de 2016, echó por tierra sus opciones de alcanzar el Elíseo al año siguiente pese a que, hasta entonces, lideraba las encuestas.

Fillon, que actualmente a sus 67 años se encuentra alejado de la primera línea política, fue condenado en primera instancia en junio de 2020 a cinco años de cárcel, tres de ellos exentos de cumplimiento, y 375.000 euros de multa por haber asignado a su esposa, Penélope, un empleo de ayudante parlamentaria que no ejerció.

Entre 1998 y 2013, la mujer del que fuera diputado, senador y ministro se embolsó 612.000 euros, sin que quedara ningún rastro en la Asamblea Nacional (Cámara de diputados) de su labor, según la sentencia de primera instancia.

Numerosos testigos aseguraron no haber visto a Penélope en las oficinas del hemiciclo, mientras Fillon, al igual que hizo en el primer juicio, lo justificó porque su esposa se ocupaba del trabajo en la circunscripción de Sarthe, en el centro del país, donde había sido elegido.

"El papel esencial que atribuí a mi mujer era estar presente sobre el terreno y crear un vínculo personal, de confianza" que "una persona tan cercana podía cumplir mejor que cualquier otra", dijo el ex primer ministro, que señaló que su esposa también releía sus discursos más importantes y aportaba modificaciones.

Ante los testigos que negaban que ella trabajara realmente para él, Fillon aseguró que "la campaña electoral llevó a un clima exacerbado que influyó en los testimonios".

El que fuera jefe del Gobierno durante todo el mandato del presidente conservador Nicolas Sarkozy (2007-2012), también está acusado de haber empleado a dos de sus cinco hijos como asistentes durante su etapa en el Senado, entre 2005 y 2007, mientras que su esposa responde también ante la justicia por un contrato entre 2012 y 2013 con una revista literaria propiedad de un amigo de su marido.

La publicación de esos escándalos marcó la campaña electoral para las presidenciales de 2017.

Pese a las presiones en el interior de su partido, el conservador Los Republicanos, Fillon, que había ganado las primarias de forma clara en la segunda vuelta al también ex primer ministro Alain Juppé, no se retiró de la carrera por el Elíseo.

En la primera vuelta acabó tercero con algo más del 20 % de los votos, punto y medio por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen, que acabó perdiendo en la segunda ronda al liberal Emmanuel Macron.

(c) Agencia EFE

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