Un segundo ministro de Castillo en la cuerda floja tras un mes de gobierno

El ministro de Trabajo peruano, Iber Maraví
Archivo

LIMA.- Tan solo un mes después de asumir el gobierno, un segundo ministro del presidente peruano Pedro Castillo se encontraba este martes en la cuerda floja, tras la caída de su canciller por presiones de la oposición y a pesar de un reciente voto de confianza en el Congreso.

Las nuevas acusaciones señalan al ministro de Trabajo, Iber Maraví, por presuntos vínculos en el pasado con la guerrilla de Sendero Luminoso, que se hizo fuerte en las décadas de 1980 y 1990 hasta ser finalmente derrotada por el Ejército en una guerra sin cuartel.

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El 18 de agosto fue el canciller Héctor Béjar quien tiró la toalla, luego de circular en las redes sociales una declaración de 2020 donde criticaba a la Armada. Béjar ya era visto con escepticismo por sus presuntas simpatías con los regímenes autoritarios de Cuba y Venezuela.

Para no abrir un enfrentamiento político en una situación de fragilidad, Castillo, sin mayoría en el Congreso, había indicado al primer ministro Guido Bellido que lo reemplazara por un diplomático de carrera. Pero durante el fin de semana, los ataques de los partidos de oposición se enfocaron, a través de la publicación de un antiguo informe policial sobre una hipótesis de colusión con el terrorismo, en el ministro Maraví.

El caso se remonta a 1981, cuando senderistas detenidos en Ayacucho dieron detalles de la presunta participación de Maraví en la organización subversiva, durante interrogatorios realizados por la policía.

El ministro fue señalado como integrante de Sendero Luminoso en Ayacucho, a inicios de la década de 1980, por el presunto senderista Víctor Reyes Cconislla, quien incluso lo implicó en atentados al local de Acción Popular —entonces partido de gobierno— y las instalaciones de Electro Perú en Huamanga, según documentos policiales de la época a los que accedió el diario El Comercio.

El presidente peruano, Pedro Castillo
Alberto Orbegoso


El presidente peruano, Pedro Castillo (Alberto Orbegoso/)

Como en el caso de Béjar, Bellido le pidió la renuncia, pero en este caso Maraví no aceptó, dado que según señaló no tiene ningún cargo pendiente ante la Justicia. En una carta a Castillo, puso su cargo a disposición, rechazó las denuncias en su contra y dijo esperar que el presidente “no le de la razón a la ultraderecha”, de donde fueron lanzados los dardos en su contra.

Tras una reunión de gabinete, el mensaje de Bellido cambió. “Aclaro, que si bien es cierto he recomendado la renuncia del ministro de trabajo, eso no significa que él haya renunciado”, escribió en su cuenta de Twitter. El pedido de la renuncia pasó a una recomendación.

Maraví dijo a su vez que recibió la recomendación, pero que no la tomaba. “Efectivamente [Bellido] me recomendó presentar mi renuncia al cargo, sin embargo, mi persona no ha presentado ninguna renuncia al cargo, más bien lo que acabo de hacer ahora es poner a disposición mi cargo ante el presidente de la República, quien pues como jefe de Estado, tendrá que evaluar y decidir lo que él crea pertinente”, sostuvo.

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En aquella declaración de 1981, Reyes Cconislla dijo que, como parte de sus acciones, el 21 de junio de 1980 lanzaron bolsas, botellas y focos llenos de nafta al local partidario de Acción Popular y le prendieron fuego. “Luego [...] nos concentramos en el Puente Nuevo procediendo a apedrear Electro Perú”, añadió. Entre quienes estuvieron presentes en estos hechos mencionó a Maraví.

Por su parte, el exsenderista Juan Alarcón Gutiérrez, quien estaba a cargo de la “zona oeste” de la organización terrorista en Ayacucho entre febrero de 1980 y julio de 1981, afirmó ante la Policía que Iber Maraví era “responsable” de la “zona norte” de Sendero Luminoso en aquella región del país.

Maraví dijo en su descargo que con esa revelación de atestados policiales que lo involucra en actos terroristas “lo que se busca es dañar la imagen del gobierno” y reiteró que no tiene “ninguna investigación policial en curso ni tampoco una sentencia condenatoria firme ni consentida”.

Agencia ANSA y El Comercio/GDA

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