Ministra de Medio Ambiente en Chile busca fortalecer reglas en el mayor productor global de cobre

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La ministra chilena de Medio Ambiente, Maisa Rojas, habla durante una entrevista con Reuters, en Santiago, Chile

Por Alexander Villegas y Natalia A. Ramos Miranda

SANTIAGO (Reuters) - La ministra chilena de Medio Ambiente, Maisa Rojas, una científica del clima que saltó a la política este año, tiene la misión de fortalecer las normas ambientales del país andino y hacer que las empresas mineras y otros sectores productivos rindan cuentas más "concretas".

De 49 años, Rojas encabezará la implementación de una ley marco sobre cambio climático aprobada hace poco por el Congreso, que compromete al país con la carbono neutralidad hacia 2050 y que otorga al Ministerio de Medio Ambiente más poder para establecer límites de emisiones, incluso para el sector minero en el principal productor de cobre del mundo.

"Está a punto de promulgarse una ley marco de cambio climático que es un instrumento bien importante para esta transición", dijo la ministra a Reuters la tarde del jueves en su oficina en el ministerio, en el centro de Santiago.

"Eso le pone una condición de borde a todas nuestras actividades productivas, que se van a tener que adaptar a esa condición", planteó, añadiendo que la ley también establece que Chile será un país resiliente a la cambiante realidad del clima.

Para eso hay compromisos concretos para esta década.

"En el caso de la minería hay compromisos bien concretos que van a tener que comenzar a implementarse", dijo. "Tienen reducción de emisiones, por ejemplo, tienen que trabajar con sus residuos, los relaves; hay compromisos también de menor utilización de agua, planes de adaptación. Y para todos los otros sectores también".

La climatóloga Rojas, doctorada en Física de la Atmósfera de la Universidad de Oxford, dijo que muchas reglas ambientales hasta ahora habían sido en gran parte voluntarias, pero que ahora sería parte de un proceso obligatorio.

"Hay responsabilidades sectoriales, se tendrá que ir al Congreso a reportar anualmente sobre los avances", ejemplificó.

Rojas, quien asumió el cargo en marzo bajo el nuevo gobierno del presidente progresista Gabriel Boric, enfrenta un difícil desafío para equilibrar los objetivos climáticos con la gran dependencia de Chile de la minería del cobre, en momentos que el país también vive incertidumbres políticas y económicas.

En un acto el jueves, el subsecretario de Minería, Willy Kracht, enfatizó que Chile es "un país minero y estamos orgullosos de serlo y sabemos lo que implica", en momentos en que una asamblea discute un proyecto de nueva Constitución para el país sudamericano.

MENOS AGUA

Rojas, quien ha investigado el impacto del cambio climático en los recursos hídricos, dijo que el gobierno se basará en el recién reformado código de aguas para ayudar al país a enfrentar su mayor desafío ambiental actual, una prolongada sequía.

La escasez de agua, que ya se extiende por 13 años, está afectando la producción minera, forzando un cambio hacia la desalinización, perjudicando a los agricultores e incluso cambiando la cara de la capital, Santiago.

"En el caso de cambio climático, lo más grave de los impactos actuales, que tiene ramificaciones muy profundas, es obviamente la sequía que una buena parte del territorio está viviendo desde hace más de diez años ya", dijo Rojas.

"Hay menos agua, así es que vamos a tener que ponernos de acuerdo sobre cómo nos la repartimos", aseguró.

La ministra dijo que Chile también enfrenta un problema severo de contaminación del aire y de manejo de residuos.

Rojas dijo que la reforma del código de aguas que entró en vigencia el mes pasado ayudará a simplificar la gestión del agua al reducir la cantidad de instituciones de las 40 a 50 actuales que están involucradas en la gestión del recurso y permitir que el ministerio se coordine directamente con consejos de cuenca territoriales.

El sistema actual prioriza los derechos privados de agua, pero Rojas dice que los nuevos consejos en torno a las cuencas de los ríos serán "espacios participativos donde están en una mesa los que tienen derechos de agua y también los que no tienen derechos de agua".

La científica admitió que su mandato probablemente sería solo el comienzo de un proceso para cambiar las cosas y que esperaba sentar las bases para los que sigan, con la esperanza de dejar un marco ambiental más sólido que no sea fácil de desmantelar.

"Me voy a ir satisfecha del trabajo del Ministerio de Medio Ambiente si es que yo logro que, independiente de quien sea que esté en el gobierno y en el ministerio después de mí, tenga que tomar esta agenda cuyas bases estamos sentando hoy en día", dijo.

"Que logremos que tenga ese nivel de consenso y de legitimidad, de que nadie la vaya a poder echar atrás y guardar en un cajón como muchas veces ocurre. Esa va a ser mi medida de éxito".

(Reporte de Natalia Ramos y Alexander Villegas; editado por Adam Jourdan)

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