Mimi Tao, la supermodelo transexual que empezó siendo monje budista en Tailandia

A sus 22 años, Mimi Tao ya está acostumbrada a los cambios radicales. Esta modelo tailandesa ahora goza de una enorme fama en su país, pero no hace mucho tiempo la situación que vivía era absolutamente la contraria: rechazo debido a que era transexual. 

Sin embargo, en la caja de sorpresas que es su vida hay que viajar un poco más atrás para conocer sus orígenes como un pequeño aprendiz de monje budista. Una vida movida que más bien parece sacada del argumento de una superproducción de Hollywood que de la vida real.

Mimi Tao posando como modelo (Instagram).

Nació varón y sus padres le pusieron el nombre de Phajaranat Nobantao y ya muy de niño fue enviado al templo budista, ya que la familia tenía serios apuros económicos, tal y como contó al programa Outlook de la BBC.

Estuvo allí seis años, fue ordenado monje, pero también tuvo mucho tiempo para pensar. Y había un asunto que ocupaba su mente muchas veces: su identidad sexual. Y es que Mimi cada vez sentía más ganas de convertirse en una mujer, algo que por supuesto no era aceptado por la sociedad tailandesa, agravado por el hecho de que estaba en el templo budista.

Así, en secreto y escondida, empezó a usar pintalabios y a tomar anticonceptivos, intentando ocultar de todas las maneras posibles los cambios que se estaban produciendo en su cuerpo: piel más suave y crecimiento de los senos.

Aguantó un año con esta situación en el templo y ante las adversidades económicas en las que continuaba su familia decidió buscarse un empleo. Primero en un espectáculo de cabaret, después como modelo. 

Pese a que envió su perfil a agencias de todo el mundo, sufría dos grandes problemas: el primero y principal el rechazo social; el segundo la dificultad de trabajar en el extranjero ya que no podía permitirse el vuelo para hacer entrevistas en las agencias que se habían interesado en ella.

Hasta que decidió dar un paso adelante y se trasladó a Singapur, donde le llovieron las oportunidades, fundamentalmente como modelo de ropa interior. A partir de ese momento decidió volver a Tailandia y ya se convirtió en una auténtica celebridad, aunque todavía sufre a veces muestras de rechazo.

Mimi Tao cuando era un niño monje budista (Instagram).

“En una ocasión fui a una entrega de premios y me pidieron que me fuera. Me dijeron simplemente ‘aquí no dejamos entrar gays ni trans’. Si esto me pasa a mí a pesar de la fama, ni me puedo imaginar las situaciones difíciles que tienen que pasar otros”, revela.

Por suerte, finalmente ha logrado el apoyo de su familia en su decisión y vive feliz. Confiesa que muchas de las enseñanzas del templo la acompañan, pero niega volver a ordenarse como monje. Su carrera como modelo es lo que ocupa ahora su vida.

Javier Taeño (@javiertaeno)