La militarización en el sur de Chile, una medida con el sello de Piñera en un momento de debilidad

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El presidente de Chile, Sebastián Piñera  / SEBASTIAN BELTRAN GAETE
El presidente de Chile, Sebastián Piñera / SEBASTIAN BELTRAN GAETE

SANTIAGO, Chile.- Quienes han trabajado codo a codo con Sebastián Piñera y conocen las múltiples aristas de su personalidad, saben que la decisión de militarizar la zona del conflicto mapuche contiene su sello. Por tiempo y por forma. Y por mucho que haya sido una solicitud expresa de un grupo de parlamentarios oficialistas de la llamada “zona roja” – y que celebraron el hecho–, fue bastante evidente que desde La Moneda se hizo el cálculo político y que el propio Piñera, que no es alguien que se caracterice por escuchar a sus asesores, quiso dar el paso definitivo.

Tensión en Chile: Piñera declara el estado de excepción en la región en conflicto con los mapuches

En todo caso, el jefe del Estado vive los días más negros de su segundo período, y en su control de daños podría ser una de las últimas contingencias que cambien la dinámica en la que está inserto cuando aún restan cinco meses para que finalice su mandato.

La declaración del estado de excepción constitucional en la “zona macrosur” del país, donde el conflicto mapuche lleva años fuera de control, lo tiene en medio de un momento político particularmente desfavorable.

La semana pasada, la Fiscalía Nacional le abrió una investigación en el contexto de los Pandora Papers por presuntos delitos de cohecho, tributarios y soborno, derivados de la compraventa de un proyecto minero de propiedad de su familia.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, luego de anunciar un estado de emergencia en las regiones sureñas de La Araucanía y Biobío, en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, Chile, el martes 12 de octubre de 2021. (AP Foto/Esteban Felix)
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, luego de anunciar un estado de emergencia en las regiones sureñas de La Araucanía y Biobío, en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, Chile, el martes 12 de octubre de 2021. (AP Foto/Esteban Felix)


El presidente de Chile, Sebastián Piñera, luego de anunciar un estado de emergencia en las regiones sureñas de La Araucanía y Biobío, en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, Chile, el martes 12 de octubre de 2021. (AP Foto/Esteban Felix)

Así, y de la mano de aquella contingencia, su aprobación bajó en apenas una semana en siete puntos porcentuales pasando del 22% al 15%.

El escenario en que Piñera da a conocer esta decisión, asimismo, es complejo para su imagen y además lo realiza en medio de una carrera presidencial ya desatada, en la que su rol ha sido minimizado y donde ni siquiera los candidatos de su sector quieren ser asociados a su legado.

El cálculo político, entonces, expresaría en la idea que La Moneda busca desviar la atención sobre el complejo momento de Piñera a partir de la política doméstica y porque puede contribuir o unir a los votantes de derecha detrás de algunas de las candidaturas presidenciales que hoy están compiten por ese bloque.

Protestas en favor del reclamo mapuche en Santiago de Chile. (Photo by MARTIN BERNETTI / AFP)
MARTIN BERNETTI


Protestas en favor del reclamo mapuche en Santiago de Chile. (Photo by MARTIN BERNETTI / AFP) (MARTIN BERNETTI/)

El oficialista Sebastián Sichel ha bajado su adhesión de voto, mientras que el representante de ultraderecha José Antonio Kast ha subido en las encuestas de la mano de una dirección clara y una consistencia que se refleja en que hace lo que dice y le habla directamente a su sector.

Sin embargo, hay un tema que resalta aún y es que el mandatario, además de sus enredos con la Justicia, está muy cerca de ser acusado constitucionalmente por el Parlamento. Esa situación, que derivaría en la destitución de Piñera, se complicó aún más porque la oposición se ha unificado en torno de la acción, y una decisión como militarizar la Araucanía evidentemente generaría otro punto en común y de rechazo a su gestión.

Semanas agitadas

Para el gobierno vienen semanas más agitadas. El próximo lunes se conmemoran dos años del estallido social y hace un par de días una mujer falleció en un enfrentamiento entre policías y mapuches, por lo que el clima social nuevamente comenzó a agitarse. Además se espera una respuesta de la izquierda, lo que genera un reforzamiento en la capacidad de resistencia de Sebastián Piñera.

Asimismo, esta polémica decisión expone nuevamente la pulsión por el orden que tiene la derecha y demuestra que el sector tiene voluntad de poder, una suerte de mano dura que está presente en aquel imaginario y que Piñera no había sido capaz de ejecutar. Hasta ahora.

Sin nada ya que perder, y entregado a su suerte, el nuevo giro del presidente chileno podría plasmar y activar el clivaje centrado en el orden y alinear a su sector, y así evitar que prospere la acusación constitucional en su contra.

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