Miles de personas se unen a tercer "paro nacional" contra Duque en Colombia

Lina VANEGAS
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Personas se manifiestan contra el gobierno del presidente Iván Duque, el 4 de diciembre de 2019 en Cali

Personas se manifiestan contra el gobierno del presidente Iván Duque, el 4 de diciembre de 2019 en Cali (AFP | Luis ROBAYO)

Miles de colombianos se unieron este miércoles al tercer "paro nacional" contra el gobierno conservador de Iván Duque, en medio de una seguidilla de movilizaciones callejeras que sacuden al país desde hace 14 días.

Los líderes de las marchas pretenden aumentar la presión contra el mandatario, un día después de un primer diálogo directo infructuoso convocado por el gobierno en respuesta a las inusuales protestas en la cuarta economía latinoamericana.

El tercer "paro nacional" fue menos nutrido que el originario del 21 de noviembre, cuando cientos de miles de colombianos cuestionaron en las calles las políticas económicas y sociales del gobierno que asumió el poder hace 16 meses.

Según una encuesta revelada este miércoles, un 70% de los entrevistados rechazó en noviembre la gestión del mandatario conservador, mientras que 74% estuvo de acuerdo con que se realizaran protestas públicas.

La ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, estimó en 40.000 los participantes en las marchas al mediodía en la nación de 48 millones de habitantes. Los organizadores, sin embargo, aseguran que fueron muchos más.

La jornada transcurrió pacíficamente en su mayoría. Jóvenes, indígenas, campesinos, afrocolombianos y sindicatos se movilizaron en las principales ciudades del país bajo vigilancia policial y militar.

El transporte y la movilidad se vieron afectados por bloqueos en Bogotá y en Cali, donde hubo enfrentamientos entre encapuchados y policías. En Medellín también se presentaron choques.

El comercio y las empresas operaron con normalidad, según la policía. Y la mayoría de universidades y colegios ya terminaron las clases.

- "No tenemos miedo" -

Indígenas y negros llegados de zonas azotadas por la violencia financiada por el narcotráfico se manifestaron en Bogotá. Las comunidades se unieron a una protesta alimentada principalmente por jóvenes.

Los guardias indígenas venidos de departamentos como Cauca (suroeste), Risaralda (centro-oeste) y Nariño (fronterizo con Ecuador) alzaron sus tradicionales bastones cuando ingresaron a la Plaza de Bolívar, en el corazón político de la capital que previamente habían prometido proteger ante eventuales actos vandálicos.

"El gobierno está atropellando a los pueblos indígenas (...) el gobierno nos tiene que escuchar (...) ya no tenemos miedo, por eso estamos aquí marchando", dijo a la AFP el guardia indígena Víctor Fernando Gañán, quien recorrió al menos 380 kilómetros desde su resguardo hasta Bogotá.

En la plaza, un grupo de cimarrones del norte de Cauca sonó sus tambores e hizo danzas tradicionales. "Nuestros territorios están siendo azotados por distintos grupos armados", denunció el líder afro Felipe Granda.

En Bogotá y Cali se escucharon cacerolazos en algunos barrios al acabar la jornada.

Las manifestaciones que se suceden a diario desde el 21N en Bogotá y otras ciudades han sido generalmente pacíficas, aunque dejan un saldo de al menos cuatro muertos y 500 heridos entre civiles e uniformados. Así como 204 capturados.

Entre los variados reclamos, los huelguistas han endurecido la exigencia de dispersar el escuadrón policial antidisturbios (Esmad) luego de que uno de sus agentes disparara una escopeta cargada de perdigones de plomo contra Dilan Cruz, un joven de 18 años que murió el 25 de noviembre por las heridas en su cabeza.

- Afectación al comercio -

Duque, quien enfrenta el mayor desafío popular que haya encarado un gobierno desde los años setenta, había pedido suspender las marchas de este miércoles para mitigar los "efectos económicos" de las protestas, que, según él, alcanzan los 285 millones de dólares en pérdidas.

Comerciantes y gremios también han mostrado su rechazo a las manifestaciones alegando perjuicios económicos en plena época navideña, donde reportan sus mayores ventas.

"Estamos implementando unas estrategias que permitan fortalecer el comercio", dijo José Duarte, secretario de Desarrollo Económico de Bogotá, epicentro de las protestas.

En medio de la agitación social que recorre el continente sin una causa común, los colombianos se volcaron contra Duque, que en respuesta convocó un cuestionado diálogo nacional que incluye a sectores ajenos a las protestas.

La víspera, el Comité Nacional del Paro, que reúne a los sectores inconformes, sostuvo la primera reunión exclusiva con delegados gubernamentales. La negociación terminó sin acuerdo y el jueves esperan reencontrarse.

Los promotores presentaron a Duque 13 pedidos que incluyen desde el retiro de una reforma tributaria en trámite en el Congreso, hasta el cumplimiento cabal del acuerdo de paz con la exguerrilla FARC.

Los colombianos también rechazan las muertes de cientos de líderes sociales e indígenas en regiones donde operan rebeldes del ELN, bandas narcos de origen paramilitar o disidentes de las FARC.

Aunque tiene un crecimiento económico por encima del promedio regional, Colombia es la nación más desigual entre los 36 socios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Y arrastra una desocupación del 10,4% y una informalidad laboral que afecta a casi el 50% de los trabajadores.