Miles de haitianos reanudan trámites para obtener visas en Tapachula

TAPACHULA, Chis., enero 4 (EL UNIVERSAL).- En medio de largas filas y algunas discusiones por la desinformación de las autoridades de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) se reinició la entrega de fichas para entregar documentos, con el fin de obtener visas humanitarias.

Con algunos altercados entre los mismos caribeños y luego de dos días de caos por la lentitud en la atención y la desesperación de los solicitantes, este miércoles empezó a atenderse a cientos de familias haitianas, algunas provenientes de Brasil y de Chile en una sede rodeada de vallas y de elementos de la Guardia Nacional.

Ricardo, albañil haitiano y quién tiene la nacionalidad chilena, busca obtener una visa o documentos que le permitan cruzar por México sin exponerse a las extorsiones y secuestros del crimen.

Desde la 4 de la mañana llegó a la sede la Comar en Los Laureles en dónde se atiende a los haitianos y se convirtió en uno de los organizadores para agilizar las filas y evitar que se repita el caos registrado el lunes y martes.

Frente a la sede de la Comar, resguardada con rejas metálicas y elementos de la Guardia Nacional, dijo a EL UNIVERSAL que los disturbios se dieron por la desesperación de Miles de sus paisanos y por la "bulla que provocan cuando ven que no se atiende o que hay desorden para ingresar".

"Yo quiero llegar a Canadá. Vengo de Chile dónde trabaje en la construcción. En México hasta ahora me han tratado bien. Llegué a Tapachula hace una hora", comentó.

Por si parte, Waltes Occean, de 35 años acompañado de su esposa y dos hijos pequeños, llegó a Tapachula proveniente de Brasil, dónde trabaja como repartidor de comida y mensajero.

"Se acabó el trabajo en Brasil. Ahí viví 9 años, ahí nacieron mis hijos y ahora quiero llegar a Estados Unidos, allá vive mi papá", comentó mientras busca afanosamente una ficha para poder iniciar los trámites en la Comar.

Casi sin dinero sabe que el trámite puede tardar varios meses, pero tiene confianza en que podrá trabajar en algo para sobrevivir con su familia en espera de los documentos migratorios que eviten su deportación.

El mosaico de miles de haitianos expuestos al sol, acostados en calles y camellones alrededor de la Comar lo conforman familias completas con niños pequeños, decenas de mujeres embarazadas y jóvenes.