Miles de cubanos despiden al historiador Eusebio Leal en el Capitolio

La Habana, 17 dic (EFE).- Con las mascarillas convertidas para algunos en paño de lágrimas, miles de cubanos acudieron este jueves al Capitolio de La Habana para dar el último adiós al historiador de la ciudad, Eusebio Leal, fallecido el pasado 31 de julio a los 77 años.

La pandemia del coronavirus obligó a posponer los actos de despedida de Leal, quien murió este verano tras varios años enfrentando un cáncer y deja como legado una vida dedicada a defender y trabajar en la restauración y conservación de La Habana Vieja y del patrimonio cultural e histórico de la ciudad y de la isla.

Aulas enteras de niños con el característico uniforme escolar de "pioneritos", médicos y enfermeras con sus batas blancas y vecinos del centro histórico de La Habana habituados a saludarle a pie de obra hicieron fila desde muy temprano para mostrar sus respetos al historiador.

ESCOLTADO POR "LA REPÚBLICA"

El escenario del homenaje fue el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio, un edificio en cuya restauración Eusebio Leal estuvo profundamente implicado. Los trabajos concluyeron apenas nueve meses antes de su muerte, a tiempo para las celebraciones por el quinto centenario de la capital cubana.

Las cenizas del historiador de La Habana fueron ubicadas bajo la imponente cúpula del edificio, escoltadas por los 18 metros de "La República", la tercera mayor estatua bajo techo del mundo. Junto a ellas podían verse una fotografía de Leal besando la bandera cubana, la enseña con un crespón negro y un despliegue de las muchas condecoraciones que recibió en vida.

De fondo, las notas suaves del himno nacional cubano acompañaban el desfile incesante de personas, una afluencia que dejó patente el enorme cariño que le profesaban los habaneros.

Entre los primeros en rendir homenaje a Eusebio Leal figuraron exponentes de la cultura cubana como los trovadores Silvio Rodríguez y Amaury Pérez y el pintor Roberto Fabelo.

También estuvo presente acompañando a los familiares del historiador la esposa del presidente cubano, Lis Cuesta.

"Hoy aunque el dolor nos embarga, nos reconforta que cada vez que toquemos una piedra o caminemos por una calle, ahí está la obra de Eusebio Leal", afirmó a Efe Santos García, un vecino del barrio habanero de San Miguel del Padrón. "Todos los cubanos tenemos una deuda de gratitud imperecedera con Eusebio", agregó emocionado".

"LEAL A LA HABANA"

Como un "ídolo" describió a Leal Rocío, una joven que acudió a despedir al historiador con sus compañeros de la escuela taller Melchor Gaspar de Jovellanos, otra de las iniciativas impulsadas por Leal para formar a profesionales cualificados en diversos oficios para trabajar en las continuas obras de recuperación en la ciudad.

Unas obras en las que hasta hace pocos años era frecuente ver al historiador supervisando cada detalle, lo que le granjeó el afecto de los vecinos de La Habana, y en especial del casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982.

Así lo ilustraban hoy las palabras de Teresa Duarte, vecina de la céntrica calle Obispo, otra de las habaneras que se acercó al Capitolio.

"Estamos aquí por su legado, por su amor a la patria, en eso coincidíamos todos y hoy es un día muy especial para los cubanos y los habaneros, que somos los que podemos estar acá. Leal por siempre. Lo veíamos pasar y estar entre sus palomas, estar entre su gente, por eso lo queríamos", subrayó.

Mientras, Pedro Abreu, al frente de una representación de trabajadores del recinto ferial ExpoCuba, calificó al historiador de "cubano inmenso, ejemplar".

"No solo fue Leal de apellido, fue leal a su país, fue leal a la humanidad, a la reconstrucción de esta ciudad", apostilló.

Al acto público de hoy le seguirá, el viernes, un acto oficial de duelo con representantes del Gobierno y otras instituciones. Posteriormente las cenizas del historiador serán inhumadas en una ceremonia familiar en el Convento de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja.

UNA VIDA PROLÍFICA

Leal, nacido en La Habana el 11 de septiembre de 1942, contaba entre sus títulos con los de doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas y en Estudios sobre América Latina y el Caribe, director del Museo de la Ciudad y de la Oficina del Historiador de La Habana, a los que se suman varios reconocimientos como Honoris Causa de universidades cubanas y extranjeras.

Becado en Italia realizó estudios de postgrado sobre restauración de centros históricos y fue también miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, donde ocupó el sillón "F".

A sus conferencias magistrales se suman ensayos, prólogos y artículos sobre Historia de Cuba, temas de América, restauración y museología publicados dentro y fuera de la isla.

Hasta su muerte, Leal fue diputado a la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) de Cuba, presidente de Honor de la Unión Nacional de Historiadores de la isla, titular de la Comisión de Monumentos de La Habana, integrante de la sociedad Smithsonian, de Estados Unidos y de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, entre otros tantos cargos.

Igualmente destacan, entre sus distinciones, las órdenes del Libertador Simón Bolívar, de Venezuela, la de Isabel la Católica en el grado de Comendador, de España, la de las Artes y las Letras de Francia, y el premio nacional de Patrimonio Cultural por la Obra de Toda la Vida, concedido por vez primera en la isla, en virtud de sus "excepcionales méritos" y de su "entrega ejemplar".

(c) Agencia EFE