Miles de asuncenos vuelven a casa tras pasar el último ciclo de inundaciones

Agencia EFE

Asunción, 10 oct (EFE).- Más de 14.000 familias asuncenas han regresado en las últimas semanas a sus hogares tras haber superado el último periodo de inundaciones, un fenómeno cíclico que les obliga a desplazarse anualmente y que cada vez es más crítico como consecuencia de factores medioambientales como la deforestación.

El nivel del río Paraguay se redujo este jueves hasta 1,57 metros de altura en la capital, su valor más bajo en todo el año, encadenando cuadro meses de descenso desde que en mayo alcanzase los 7,58 metros y se situase a apenas 42 centímetros del nivel de catástrofe meteorológica.

La reducción del cauce ha permitido a miles de familias regresar con sus muebles y objetos personales a sus hogares en los barrios de escasos recursos como el Bañado Sur o la Chacarita, ubicados junto al cauce del río.

Sin embargo, cerca de 2.100 familias permanecen todavía en plazas, parques y refugios públicos de la capital paraguaya, según los datos dados a Efe por la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) que pone a disposición sus camiones para realizar las mudanzas en la Operación Retorno.

Las inundaciones se han convertido en un fenómeno cíclico que se repite cada año en Paraguay con la llegada de la temporada de lluvias, que arranca en las primeras semanas de octubre.

El meteorólogo Max Pasten explicó Efe que la deforestación tiene un impacto directo en la agresividad de las inundaciones, ya que deja los cauces de los ríos desprotegidos, favoreciendo los torrentes de agua.

"La lluvia tiene un impacto diferente cuando no tienes un bosque que proteja el suelo", alegó el especialista de la Dirección de Meteorología e Hidrología.

Para Pasten, "los problemas se reducirían" si se garantizasen algunas políticas medioambientales como la conservación de una "franja de árboles junto al cauce del río que no debe ser tocada".

Además, el meteorólogo también reconoció el efecto que tiene el cambio climático en los "elementos meteorológicos extremos" como las inundaciones, sin bien considera que para tenerlo en cuenta como motivo es necesario hacer un análisis más profundo en el futuro.

Pasten también incidió en las consecuencias de las fuertes lluvias que se produjeron en Paraguay en los meses de marzo y abril, debido a "El Niño", como se denomina al fenómeno climático de calentamiento del Océano Pacífico.

Más allá de aspectos meteorológicos, el especialista recordó que las inundaciones han incrementado sus consecuencias sociales en las últimas décadas en Paraguay, debido al aumento de la población que ocupa las zonas ribereñas de Asunción y de ciudades como Concepción o Pilar.

Aunque considera que es una "medida impopular", Pasten apuesta por evacuar las áreas inundables cerca de los cauces de los ríos, antes que llevar a cabo otras medidas como la construcción de barreras costeras.

Desde la Dirección de Meteorología prevén que en los próximos meses aumenten las lluvias, lo que aliviará a los sectores agrícolas tras la época de sequías, pero esperan que el río no se desborde tanto como en los últimos periodos de inundaciones.

"Tendría que llover mucho para que el nivel del río crezca a un nivel crítico", expresó Pasten.

Sin embargo, desde la SEN ya han comenzado a prepararse para la llegada de la temporada de lluvias, reuniendo insumos de ayuda humanitaria y realizando un mapeo de los refugios públicos.

El último temporal de inundaciones, que comenzó en marzo, obligó a desplazarse a cerca de 62.000 familias de sus hogares en distintos puntos del país, una cuarta parte en la capital paraguaya.

La localidad de Pilar, en el departamento de Ñeembucú, junto a la frontera con Argentina, fue otro de los municipios más afectados ya que el agua llegó a anegar el 90 % del municipio.

La zona del Chaco también sufrió las consecuencias de unas inundaciones que bloquearon los caminos de tierra que conectan con el norte del país, donde conviven varias comunidades indígenas y rurales.

(c) Agencia EFE