La milagrosa recuperación de Camila Perisée: “Está muy lúcida y quiere vivir”, dice su marido

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Camila Perissé
Camila Perissé

Hace dos años que la salud de Camila Perisée se deteriora a causa de un mal diagnóstico y una medicación equivocada. En plena pandemia, la actriz y su marido, el cantautor Julio Chino Fernández, se mudaron de Pergamino a Mar del Plata con la esperanza de iniciar una nueva vida. Sin embargo, ella todavía no pudo estar en la casa que alquilaron porque su salud empeoró, fue hospitalizada, se contagió por segunda vez de Covid-19 y causó mucha preocupación su situación. “Pero Camila quiere vivir... ¡Tiene ganas!”, aseguró Fernández a LA NACION.

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“Este viernes le dan el alta del hospital en el que estuvo por su segundo coronavirus y lo superó. Es momento de sacarla porque ahí no pueden hacer nada más. Pero sí puede progresar con las terapias que va a hacer en el Hogar en la que vamos a ingresarla el mismo viernes. La vamos a buscar con una ambulancia para trasladarla a este centro de rehabilitación que está en el centro de Mar del Plata y que trabaja con PAMI. Ayer estuve dos horas mirando el lugar, charlando con la gente, estoy muy conforme porque ahí va a pasar muy bien el proceso y es previo a que vuelva a casa, después de su curación. Al menos esperamos que así ocurra”, detalló.

-¿Cómo viste a Camila?

-Después de tres meses pude verla. No me dejaban y tuve que ponerme duro hasta que me lo permitieron. Fue maravilloso el encuentro. La imagen fue terrible, pero no puedo mostrarme mal, sigo adelante y hago lo que tengo que hacer. Está totalmente lúcida y eso es muy bueno. Ya no está perdida, presta atención, sabe quién es, dónde está. El problema cognitivo mejoró muchísimo, pero seguimos con problemas de mala praxis.

-¿Qué pasó ahora?

-Tiene una escara en la parte del sacro, que es muy dolorosa. Deberían haberla rotado cada dos horas y no lo hicieron. Entiendo que estamos en pandemia y que hacen lo que pueden, pero alguien tiene que ocuparse, somos seres humanos. Ya tuvo mala praxis en Pergamino con una droga que le dieron y le destruyó la vida, dañándole la parte cognitiva, mal medicada, mal diagnosticada. Tiene que ser un precedente lo que le sucedió a Cami y no podemos permitir que esto vuelva a suceder. Necesita cuidados médicos constantes. El problema grave ahora es la escara, que no se infecte porque peligra su vida por eso: es una escara de grado cuatro que le llega hasta el hueso. Al menos necesita seis meses de curación muy prolija. Ahora voy a poder visitarla dos veces por semana.

-¿Cómo van a ser estos meses entonces?

-En este centro de rehabilitación va a tener nutricionista y fisioterapeuta que no tenía en el hospital. Es un paso muy importante. Cami tiene que ganar kilos y para eso hay que sacarle la sonda naso gástrica y tiene que empezar a alimentarse por boca. Hay que curar la escara, claro, e intentar que no se infecte porque sería fatal. Venía perdiendo kilos en los últimos meses: entró a la clínica psiquiátrica con 45 kilos y engordó dos. Entonces, entró al hospital con 47 kilos y engordó tres. Está pesando 50 kilos, muy poco pero vamos para adelante, despacito.

-¿Y ella qué dice?

-Está alegre, tiene ganas de salir adelante, de vivir. Lo otro bueno es que pude llevar a un médico homeópata para que trabaje en conjunto con los médicos del Hogar. Es una alternativa, una medicación natural que necesita urgente porque tomó muchos medicamentos, analgésicos, antibióticos, anestesias. Casi dos años llevamos con esto. El plan es que esté bien porque queremos que vuelva a la casa que alquilamos en Santa Clara del Mar. Hay buenas noticias, seguimos en la lucha. Es un milagro que esté viva y lúcida. Ella quiere vivir y estamos haciendo todo lo posible, gracias a la gente que nos ayuda.

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