Milagro: el día que ascendió Atlas, el peor equipo del fútbol argentino

LA NACION
·7  min de lectura

Terminó 14 veces en el fondo en la Primera D, la última división del fútbol argentino. Fue desafiliado siete veces, justamente, por ser el peor equipo de esa categoría. En sus varias décadas de recorrido por el ascenso también había tenido oportunidades para subir, cómo no. Pero perdió todas las finales previas. Por mucho tiempo, Atlas, el club de General Rodríguez cargó el mote de "peor equipo de la historia del fútbol argentino", y hasta generó un reality televisivo que se prolongó durante varios años, que se acostumbró a contar una y otra vez sus desventuras. Las frustraciones parecían eternas en una entidad que parecía cargar con una maldición. Pues bien: el maleficio se quebró este sábado. Atlas, por fin, ascendió: le ganó por 2-0 a Deportivo Paraguayo y se quedó con el segundo boleto a la Primera C, tras los pasos de Claypole, que se había quedado con el primer ascenso.

Palmeiras derrotó a Santos en tiempo de descuento y ganó la Copa Libertadores

En la final jugada en el estadio de Almirante Brown, Atlas coronó una temporada inolvidable. Debió sufrir, fiel a su historia. Porque era el líder del torneo Clausura, allá lejos, a principios de 2020, cuando la pandemia frenó la marcha del certamen. La vuelta fue recién en diciembre, con un petit-torneo de apenas seis fechas: Atlas sólo ganó uno de esos seis encuentros. Así y todo, le alcanzó para entrar en el reducido por el segundo ascenso. En los duelos a todo o nada, superó a Cambaceres (1-0) y a Liniers (0-0 y 6-5 por penales) antes del duelo decisivo contra Deportivo Paraguayo. Una final que, al fin, le sonrió desde temprano. Gonzalo Valenzuela anotó el 1-0 al minuto de juego, y Nicolás Pérez aumentó a los 5 del segundo tiempo. Así llegó para Atlas el primer ascenso, que tardó 56 años.

En 2017 había tenido la última ocasión previa, también en un reducido, después de terminar tercero en la tabla general de la temporada. Pero perdió los dos partidos de la definición de manera inapelable contra Leandro N. Alem: 2-0 y 3-0. Previamente, en 2015, cayó por 3-2 frente a Liniers en la final del reducido. Hasta entonces, nunca había estado tan cerca. Aquellas fueron las decepciones más marcadas para un equipo que parecía estar condenado a no tener ni tan siquiera un día de gloria, encadenado durante décadas a la primera D.

Atlas fue fundado en 1951, pero se afilió a la AFA en 1965; en ese primer año terminó penúltimo. Atlas militó en la División Superior Fútbol Aficionado hasta 1968, cuando sufrió la primera desafiliación, por no tener un estadio. Luego se trasladó de Colegiales -donde se fundó y aún está la secretaría-, al barrio Los Naranjos, en la localidad de Las Malvinas, General Rodríguez, lugar en el que edificó su actual estadio, obra de Ricardo Puga, la persona más trascendente en la vida de la institución. Puga, literalmente, construyó la cancha solo. Ocasionalmente recibía la ayuda de algún vecino de la zona del barrio Los Naranjos, en General Rodríguez. Hasta la única tribunita lateral la hizo el Viejo Puga. "Tiraba los ladrillos, los atajaba, hacía la mezcla, todo. No estoy exagerando. Todo lo hizo. Ninguno de los dirigentes que laburamos después le llegamos ni a los zapatos a Puga", comentó tiempo atrás Ricardo Cánepa, ex presidente y el socio más viejo del club.

Durante los años noventa se le hizo costumbre jugar una temporada y quedar desafiliado a la siguiente. En 2005, Atlas regresó a la Primera D y jugó el Apertura, en el que finalizó quinto, con Wilson Severino como figura. Paradójico: Severino fue el jugador que, cuando jugaba para Central Ballester, mandó al descenso a Atlas en 2004, con un gol en el último minuto. Con el tiempo, el delantero se convertiría en símbolo del club, con 110 goles en 263 partidos. Se retiró en la Copa Argentina, en una derrota frente a River, en agosto de 2017.

Tras terminar quinto en el Clausura 2006, Atlas entró en el reducido por la promoción, pero perdió con Berazategui, el mejor equipo de la fase regular. Por entonces, Fox Sports comenzó a emitir un reality en el que seguía cada minuto de la vida de Atlas, y bautizó a los deportistas como "Los Guerreros", apodo vinculado con cuestiones de garra deportiva y no con aquellas habituales escaramuzas del fútbol de ascenso de nuestro país. El programa encontró atractivos mediáticos en un costado que muchos clubes preferirían ocultar. "El último de los últimos", repitió una y otra vez Maxi Ambrosio, creador del show y presidente del club. La frase reflejaba a la perfección las penurias de un equipo que miraba casi siempre de lejos la chance de jugar al menos en primera C.

"Atlas, la otra pasión", se convirtió en un éxito que trascendió por mucho la vida del club. Hasta entonces, no había ningún recuerdo más o menos exitoso, ni siquiera algún triunfo trascendental. Peor aún, entre septiembre de 1983 y marzo de 1985 pasó un año y medio sin que Atlas ganara un solo partido.

De los años 80 para acá, en ese ir y venir en el tiempo, muchas cosas han cambiado. La pared que da a la vivienda de Marcos, el canchero, es de material y ya no hay demoras por la invasión de gallinas que se escapaban de su casa. Un partido de Atlas en el estadio Ricardo Puga fue televisado por primera vez. Llegaron a concurrir unas 1500 personas: una multitud. En los noventa, en algunos partidos iba tan poca gente que ni valía la pena abrir el buffet de la cancha. Para tomar una bebida había que caminar varias cuadras. Los baños para el público tienen techo y los jugadores no tienen que cruzar por ahí para llegar al vestuario.

En este amanecer de 2021 en el que Atlas vivió el día más feliz de su historia de Cenicienta, ya no está el Viejo Puga, que murió en 2009. El añejo y oxidado cartel con su nombre resiste el paso del tiempo en una de las paredes. Dentro de algunas semanas, Atlas, el "marrón del Oeste", mudará sus sueños e la Primera C. Otras canchas, otros destinos, otro tiempo. El embrujo se hizo trizas. Este 30 de enero, Atlas dejó de ser el peor equipo del fútbol argentino.