1,000 dólares al mes durante un año: la polémica rifa de un aspirante a la presidencia de EEUU

Andrew Yang provocó risas entre algunos de los precandidatos demócratas a la presidencia durante su más reciente debate, cuando ofreció entregar 1,000 dólares al mes durante un año a 10 familias estadounidenses, sin que los beneficiarios tuviesen que hacer nada a cambio, en lo que llamó su Freedom Dividend Pilot Program (algo así como “Programa piloto de dividendo liberador”).

El único requisito para tener la posibilidad de ser el beneficiario de ese dinero es registrarse en la página web de la campaña de Yang y proporcionar nombre, dirección de correo electrónico y código postal de residencia. Las 10 personas ganadoras serán designadas por un sorteo.

Andrew Yang, precandidato presidencial, durante el reciente debate de los aspirantes presidenciales demócratas del pasado 12 de septiembre. (AP Photo/David J. Phillip)

A primera vista, se trata de una simple rifa de un premio de 1,000 dólares mensuales por un año, bastante poco en comparación con lo que ofrecen juegos de azar. Y, por la cantidad de participantes –unos 450,000 según Politico- ganarlo sería casi tan difícil como sacarse la lotería.

Por la enorme participación que ha suscitado, ese “dividendo piloto” ha sido un rotundo éxito de mercadotécnica política, pues con una inversión de 120,000 dólares se generó en tan solo cuatro días un enorme interés hacia la campaña de Yang, que se tradujo en un considerable tráfico hacia su sitio de Internet, en la obtención de 450,000 direcciones de correo electrónico (el 90% de ellas nuevas para la campaña de Yang) y en donaciones que han sumado ya un millón de dólares, de acuerdo a Politico.

A los participantes no se les requirió hacer una donación para poder registrarse a esa lotería, pero en todo caso los dineros fluyeron en cuantía: en cuatro días, Yang logró por esa vía recaudar el equivalente al 35% de todas las donaciones que recibió de abril a junio de 2019.

El esquema, con todo, tiene más filo político que el ser un innovador o irreverente instrumento de recaudación de seguidores y de donaciones para una campaña presidencial. Tanto porque es un modo lúdico de presentar una de las principales premisas con las que Yang busca la presidencia como porque hay voces que consideran que esa lotería podría, al pagar los 120,000 dólares totales prometidos con fondos de campaña, ser una violación de las normas de la Comisión Federal de Elecciones.

Las alegaciones de posible ilegalidad brotaron pronto en relación al “dividendo piloto” de Yang.

Algunos han dicho que entregar a seguidores dinero de campaña linda peligrosamente con la prohibición de uso personal de esos recursos, pues aunque hay quien interpreta esa norma (entre ellos la campaña de Yang) como el veto al uso de recursos de campaña para sufragar gastos personales del candidato, otros indican que la ley extiende esa prohibición a cualquier persona, como reportó CNN.

Así, el dar 1,000 dólares al mes durante un año a los 10 ganadores de esa rifa para que hagan lo que quieran con ese dinero implica que esos recursos de campaña serían posiblemente usados para los fines personales de los beneficiarios. Algo que en la citada interpretación violaría la legislación electoral.

Yang se ha defendido diciendo que si él tomara 120,000 dólares de los fondos de su campaña para pagar anuncios en televisión o personal de trabajo de campo nadie diría nada, pero sí se levantan suspicacias cuando él entrega ese dinero “al pueblo estadounidense”.

La respuesta tiene su filo retórico, pero aún así no se ha despejado con claridad si esa rifa podría incurrir en uso ilegal de fondos de campaña. Yang afirma que sus abogados avalaron ese esquema, rechazó que vulnere las normas electorales y ciertamente no habría en ello el dolo de, por ejemplo, un candidato que toma recursos de su campaña para remodelar su casa o para pagarse unas vacaciones en el extranjero (como se ha dado el caso).

Por añadidura, como se señaló en Politico, la presente parálisis de la Comisión Federal de Elecciones por falta de quórum –solo tiene 3 de sus seis miembros en activo y se requieren cuatro para poder funcionar) – implica que no hay modo de clarificar actualmente la pertinencia legal de la lotería de Yang.

Andrew Yang, precandidato presidencial demócrata, en un evento de su campaña primaria en Iowa. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Pero, al margen de todo ello, el “dividendo piloto” de Yang es un curioso ejemplo, una especie de entremés para abrir boca, de uno de sus principales postulados de campaña: el conceder a todas las personas un ingreso básico universal que les permita cubrir sus necesidades básicas sin que los individuos tengan que hacer o dar nada a cambio.

Es una propuesta que algunos ven como una forma de evitar la pobreza y para proteger el ingreso de trabajadores que son desplazados por la automatización.

Yang ofrece que si es electo presidente de Estados Unidos otorgará a todas las personas lo que les dará a los ganadores de su rifa: un “dividendo” de 1,000 dólares al mes para todo estadounidense mayor de 18 años sin ningún requisito o compromiso.

Con ello, afirma Yang, no sólo se dará una opción de subsistencia a la población sino que las personas podrán dedicarse a actividades adicionales o a pasar más tiempo con su familia. Y, precisa Yang, su programa nacional de “dividendo” (llamado “The Freedom Dividend”) contribuiría además a un crecimiento de la economía del orden de 2.5 billones de dólares para 2025.

La lotería del “dividendo piloto” es, así, un ejercicio en miniatura de lo que Yang propone a escala nacional si es electo presidente, lo que ciertamente es una singular forma de propaganda electoral que será posiblemente de beneficio para las 10 familias que reciban esos 12,000 dólares (aunque siempre existe la posibilidad de que se dilapide ese dinero)

Con todo, lo que resulte del programa piloto, en realidad, no necesariamente reflejará lo que sucedería si un programa de ingreso básico universal se concediera a la masiva escala (más de 250 millones de estadounidenses de 18 año o más) que Yang propone. Pero sí le dará una dinámica fuente de publicidad para su candidatura.

Por lo pronto, aún es posible registrarse para ganarse esos 1,000 dólares mensuales durante un año –la convocatoria se cierra el último minuto del 19 de septiembre– y muchos más estadounidenses previsiblemente participarán en esa lotería para hacerse de un dinero sin condiciones.

Si eso dará a Yang mayores posibilidades de ser el nominado demócrata aún está por verse (aunque en alza está aún muy lejos de los candidatos punteros), pero ciertamente le ha dado a su perfil y a su plan de ingreso básico universal una visibilidad poderosamente amplificada.