Migrantes, abandonados en frontera de Guatemala tras deportaciones desde México y EEUU

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Por Sofia Menchu

EL CEIBO, Guatemala, 20 ago (Reuters) - Cuando el migrante salvadoreño de 25 años Donovan Pedro se bajó de un autobús de deportación en el cruce fronterizo de El Ceibo, que conecta la frontera sur de México con Guatemala, la situación era familiar, pero el lugar no.

Pedro ya había hecho el viaje a la frontera de Estados Unidos dos veces y fue detenido por las autoridades mexicanas, que en ambas ocasiones lo enviaron a otros lugares de México.

No obstante, esta vez fue aprehendido en el estado Veracruz, cerca del Golfo de México, y enviado a un remoto cruce fronterizo con Guatemala como parte de los esfuerzos de los gobiernos estadounidense y mexicano para dificultar que los migrantes crucen repetidamente la frontera de Estados Unidos.

Pedro no llevaba maleta, ni muda de ropa y no tenía un teléfono celular que funcionara, apenas tenía una chaqueta y una gorra. Pero con la pandemia exacerbando el desempleo en El Salvador, ya estaba planeando regresar a Estados Unidos a través de la ciudad mexicana de Monterrey, cerca de la frontera con Texas.

"No puedo llegar a mi país, voy a intentar subir y regresar a Monterrey", dijo. Desde allí, planeaba cruzar la frontera de Estados Unidos.

Pedro es uno de los cientos de migrantes, incluidos niños y bebés, de Centroamérica que los funcionarios estadounidenses y mexicanos han expulsado más al sur en avión y luego en autobuses hacia El Ceibo, Guatemala.

El Ceibo es una pequeña aldea de unas cien viviendas de madera y cemento a unos 630 kilómetros al norte de la capital, Ciudad de Guatemala, observó un testigo de Reuters durante los dos días que estuvo allí. A muchos no se les dice adónde van.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, está bajo presión para frenar un aumento en los cruces fronterizos del sur, y los agentes estadounidenses han detenido o expulsado a más de 1,2 millones de migrantes desde octubre.

Su administración comenzó a transportar migrantes a Guatemala este mes desde Estados Unidos bajo una nueva política que permite expulsiones exprés de algunas familias que llegan de México, para aliviar la presión en la frontera.

También ha instado a México a frenar la migración, lo que llevó a las autoridades del país latinoamericano a transportar silenciosamente a miles de migrantes indocumentados desde el norte del país hacia el sur para su expulsión.

"NO QUEREMOS REGRESAR"

La mayoría de los migrantes, provenientes de Honduras, El Salvador o Nicaragua, no tiene conexión con Guatemala. Cuando se bajan del autobús, no tienen moneda local, ningún lugar para quedarse y nadie a quién llamar para pedir ayuda.

Migrantes varados en El Ceibo dijeron a Reuters que están decididos a emprender de nuevo el viaje a la frontera de Estados Unidos, habiendo aprendido valiosas lecciones sobre cómo transitar por aquellas rutas.

Otros permanecen en el limbo en El Ceibo, sin saber qué hacer a continuación. Aquellos que pueden pagarlo, se quedan en una posada local por unos 20 dólares la noche. Otros suben una colina empinada hasta un refugio para migrantes cercano que puede albergar a 30 personas a la vez.

Algunos duermen en las calles de El Ceibo, una peligrosa zona de narcotráfico donde se escuchan disparos de día y de noche. El resto, simplemente empieza a caminar.

"Es la primera vez en Guatemala. No sé qué hacer porque vengo sola", confesó Aura Díaz, una hondureña que viaja con sus dos hijas pequeñas, una de cuatro años y la otra de uno.

Huyendo de la violencia en Honduras y con la esperanza de encontrar trabajo en Estados Unidos, había estado viajando durante más de un mes con las dos niñas cuando las autoridades las detuvieron en la ciudad mexicana Reynosa, frente a McAllen, Texas, relató.

"Estábamos descansando y nos agarraron", contó Díaz.

El gobierno de Guatemala dijo el martes que está preocupado por no recibir notificaciones sobre migrantes de diferentes nacionalidades que cruzan a su territorio por tierra en los puntos fronterizos de El Ceibo y El Carmen.

Aseguró que cuenta con instalaciones para retornados de México en otros puntos fronterizos, como Tecún Umán, que pueden brindar atención al migrante de manera "digna y segura".

"La cancillería guatemalteca ha cruzado comunicaciones diplomáticas solicitando información oficial a los gobiernos de México y Estados Unidos sobre estos movimientos migratorios", dijo el gobierno en un comunicado.

Guatemala, sin embargo, no proporciona transporte para los migrantes después de su llegada a El Ceibo.

Cuando se bajan del autobús en la frontera con México, los migrantes cruzan a un pequeño pueblo en Guatemala, donde la energía de un generador eléctrico para las casas y tres posadas se apaga a las 10 de la noche.

Los funcionarios allí toman su temperatura y fotos de sus identificaciones, antes de dejarlos a su merced. Se podía ver a muchos migrantes preguntando dónde deberían ir ahora o dónde podían dormir.

"Lo vienen a tirar a uno a un sitio que uno no conoce, sin dinero, sin nada y con niños pequeños", se lamentó Eduardo, un migrante hondureño que se hospedaba en un albergue local con su esposa y tres hijos. Él también planea regresar a México con la esperanza de poder llegar eventualmente a Estados Unidos.

El hombre explicó cómo él y su familia huyeron de Honduras después de que su esposa fue secuestrada por pandilleros. Eduardo no dio su apellido por temor a su seguridad.

"No importa el tiempo que nos toque quedarnos, vamos a pedir un refugio porque no queremos regresar a nuestro país", dijo.

(Escrito por Cassandra Garrison; editado en español por Sharay Angulo y Diego Oré)

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