Miedo y demonio, los ingredientes de la película "Karem, la posesión"

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CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 30 (EL UNIVERSAL).- Cuando Henry Bedwell leyó la historia de una posesión ocurrida en Durango durante los 80's, le llamó la atención que la niña anfitrión no quería deshacerse del demonio.

Había poca información de los hechos, porque después de todo nadie puede andar preguntando en la arquidiócesis casos demoniacos y además, todos los involucrados habían fallecido masacrados.

Por si fuera poco, la casa original había sido derrumbada una década después, por lo que todo vestigio quedaba apagado.

"Pero eso nos daba una oportunidad para ficcionar lo que pasó", dice el realizador.

De esa forma nació "Karem, la posesión", película de género que se estrena este jueves en al menos 500 pantallas de cine, con clasificación B-15.

Es protagonizada por la niña debutante Raquel Rodríguez, acompañada de Dominika Paleta y Daniel Martínez en el papel de sus padres, así como Miranda Kay y Gregorio Urquijo interpretando a sus hermanos.

"Raquel tiene un rostro muy bonito, pero que si se te queda viendo de cierta forma, da miedo. Siempre pensé que era como estas muñequitas que tenían las abuelas, muy bonitas, pero que si las veías mucho sentías que se movían", relata Bedwell.

"Karem, la posesión", se rodó durante 2019 en locaciones de Durango. Una antigua funeraria y ahora museo, en cuyo sótano aún están las planchas de la morgue, fue utilizada como casa de la familia.

No sentían vibras negativas, relata el también director de "Más negro que la noche", pero miembros del departamento de arte si reportaron que de madrugada se escuchaba como si el elevador, ya inexistente permaneciendo únicamente el cubo y los cables, funcionara.

"Desde que visité el lugar me enamoré de él. Ya saben que nos gusta ese tipo de cosas raras. La única parte donde se sentía algo raro era precisamente donde se rodó una escena donde un hombre saca un rifle y que es con lo que inicia la película", comenta.

En la aventura cinematográfica contó con el japonés Jun'ichiro Hayashi ("El aro" y "Dark water") en la dirección de fotografía. Ambos se conocían desde hace más década, cuando Bedwell estaba en su primer intento de "Más negro que la noche" y el especialista asiático estuvo en México, pero al final el proyecto se fue retrasando.

Hayashi imprimió una textura deslavada a los ambientes, verdesones, ad hoc con el género en el cual las sombras son importantes.

"Hubo una planeación previa, pero cuando llegamos al cuarto de Karem, que es el último acto de la película, sí le dije: maestro, es todo suyo. Y logró todo lo que se ve, esta textura", apunta Bedwell.

El 60% de los efectos que se ven fueron hechos en set, mientras el resto es digital como heridas en las personas que son atacadas por el demonio.

"Karem, la posesión", contó con la producción de Rigoberto Castañeda, realizador de "Km 31", y los beneficios del Eficine, el cual permite a personas morales y físicas destinar el 10% de su Impuesto Sobre la Renta a la producción de largometrajes nacionales.

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