Cómo Microsoft está abandonando la guerra de las consolas de videojuegos

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Los ejecutivos de Xbox de Microsoft. Desde la izquierda: Tim Stuart, director financiero de Xbox; Phil Spencer, jefe de la marca Xbox; Catherine Gluckstein, jefa de juegos en la nube; Matt Booty, jefe de Xbox game studios, y Sarah Bond, quien lidera la organización de ecosistemas de juego. (Meron Tekie Menghistab/The New York Times)
Los ejecutivos de Xbox de Microsoft. Desde la izquierda: Tim Stuart, director financiero de Xbox; Phil Spencer, jefe de la marca Xbox; Catherine Gluckstein, jefa de juegos en la nube; Matt Booty, jefe de Xbox game studios, y Sarah Bond, quien lidera la organización de ecosistemas de juego. (Meron Tekie Menghistab/The New York Times)

A mediados de 2014, Satya Nadella, quien se acababa de convertir en el director ejecutivo de Microsoft, recibió a los directivos de la división de videojuegos de la compañía en su oficina en el quinto piso en Redmond, Washington.

Los ejecutivos querían que Nadella les diera un cheque por 2.500 millones de dólares para comprar Mojang, una compañía sueca que producía un videojuego con bloques pixelados llamado “Minecraft”. Nadella preguntó por qué Microsoft, que de manera consistente iba detrás de Sony en el negocio de las consolas, debería seguir invirtiendo en videojuegos. ¿Cómo eso encajaba con su visión de una compañía con un rostro más amistoso que resultara atractivo a más consumidores?, preguntó.

Entonces, Phil Spencer, el nuevo jefe de Xbox, le contó a Nadella sobre el vasto mundo de “Minecraft” en donde millones de usuarios podrían socializar y donde los adolescentes eran alentados a desarrollar habilidades matemáticas y científicas. Un acuerdo sería el primer paso de una “visión muy audaz” para transformar el negocio de videojuegos de Microsoft en uno enfocado en una audiencia más amplia, en lugar de solo jugadores de consola, dijo Spencer.

Un cambio de enfoque

Nadella estuvo de acuerdo e hizo realidad el trato. Lo que ocurrió después, de acuerdo con entrevistas a más de veinte ejecutivos de Microsoft, desarrolladores de videojuegos, analistas de la industria y videojugadores, fue un cambio a través de los años. En lugar de competir principalmente con su rival Sony para vender más consolas, Microsoft compró otros quince estudios de videojuegos e invirtió en nuevas tecnologías, como un servicio de suscripción de juegos al estilo Netflix y una herramienta móvil conocida como juegos en la nube.

Ahora, conforme Microsoft se prepara para mostrar nuevos productos y servicios en la convención anual de videojuegos E3 este fin de semana, su negocio de videojuegos se ve muy diferente. La compañía todavía es conocida por la Xbox, de la cual una nueva generación fue lanzada en noviembre. Aun así, se ha diversificado más allá del hardware cuadrado para brindar una nueva serie de servicios.

“Su estrategia se ha diversificado de manera muy significativa del enfoque tradicional de consola”, dijo Piers Harding-Rolls, un investigador de los videojuegos en la firma de analítica Ampere Analysis.

Con los cambios, Microsoft está apostando a que el futuro de los videojuegos será un mundo poshardware en el que las personas tal vez no quieran desembolsar cientos de dólares por una consola, afirmaron ejecutivos y analistas. A la larga, dijeron, las personas podrían ya no estar atadas a dispositivos específicos para jugar videojuegos y en cambio les importarán más el software y los servicios.

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Con la intención de ir más allá de los videojuegos de consola, Phil Spencer, jefe de Xbox, buscó que Microsoft comprara la compañía creadora de
Con la intención de ir más allá de los videojuegos de consola, Phil Spencer, jefe de Xbox, buscó que Microsoft comprara la compañía creadora de "Minecraft". (Meron Tekie Menghistab/The New York Times)

El hardware todavía es rentable, pero...

Aunque las consolas Xbox todavía generan muchas ganancias (en enero, Microsoft reportó 5.000 millones de dólares en ganancias trimestrales por videojuegos por primera vez, impulsados por el lanzamiento de la Xbox Series X), la compañía dejó de informar sus ventas de consolas en 2014. La mayoría de las ganancias por videojuegos proviene de contenido y servicios, en lugar de la venta de hardware de Xbox, dijo Tim Stuart, el director financiero de Xbox.

Su negocio de videojuegos todavía enfrenta obstáculos, incluyendo el sacudirse una percepción entre los videojugadores de que no tiene los mejores intereses en mente. Ese disgusto surge de un fallo en la comunicación en 2013, cuando Microsoft presentó su nueva consola Xbox One como un dispositivo de entretenimiento que las personas podían usar para transmitir en continuo música y películas. En respuesta, los videojugadores se rebelaron.

A pesar de eso, Xbox One vendió alrededor de 50 millones de unidades, estiman analistas. Sin embargo, fue superada por mucho por la PlayStation 4 de Sony, que también fue lanzada en 2013 y ha vendido 116 millones de unidades.

“Perdimos el paso sobre lo que los videojugadores querían”, afirmó Stuart.

Después de la reacción adversa, Microsoft cambió de rumbo. Nadella acababa de asumir el puesto y quería que la compañía se moviera de enfocarse en el software a la computación en la nube y los servicios de suscripción.

Spencer se aseguró de que la evolución de la división de videojuegos reflejara esas metas. Convenció a Nadella de comprar Mojang en septiembre de 2014, que fue la primera adquisición del nuevo director ejecutivo.

“Los videojuegos son mucho más centrales para Microsoft en la actualidad de lo que jamás lo habían sido en nuestra historia”, dijo Nadella en una entrevista la semana pasada.

Anuncio del servicio
Anuncio del servicio "Xbox Game Pass" durante el 'Paris Games Week' en 2018. (Foto: Chesnot/Getty Images)

En 2017, Microsoft lanzó Xbox Game Pass. Por 10 o 15 dólares al mes, los suscriptores podían jugar un conjunto específico de juegos durante todo el tiempo que se mantuvieran en el servicio. Eso puso de cabeza al modelo tradicional, en el que las personas pagaban 60 dólares por juegos como “Call of Duty” y eran de su propiedad para siempre.

Mike Blank, un vicepresidente sénior en Electronic Arts, que agregó sus juegos, como las franquicias Madden NFL y FIFA, a Game Pass en 2020, dijo que en un inicio hubo “inquietud” alrededor de los servicios de suscripción. Sin embargo, la compañía está feliz con los resultados y los “jugadores están respondiendo de manera favorable”, mencionó.

Microsoft también gastó mucho en el desarrollo de videojuegos para expandir la oferta de Game Pass, en la compra de estudios, incluyendo la adquisición por 7.500 millones de dólares de ZeniMax Media en septiembre, y agregar cientos de títulos al servicio. Este año, también consideró comprar la aplicación de mensajería Discord, que los jugadores usan para chatear mientras juegan.

Ataque a la nube

La diversificación continuó a finales de 2019, cuando Microsoft lanzó un servicio de juegos en la nube, en el que estos son almacenados en centros de datos de la compañía y son transmitidos a los dispositivos. El servicio, Xbox Cloud Gaming o xCloud, significa que las personas no necesitan instalar juegos o usar hardware caro.

La idea de un servicio de juegos en la nube se había cristalizado para Spencer unos meses atrás, cuando estaba en un autobús en Nairobi, Kenia, y se conectó al wifi. Descubrió que podía transmitir en continuo del centro de datos de Microsoft en Londres a su celular.

“Fue literalmente el mismo juego guardado que me esperaba en Redmond, Washington”, dijo. “En realidad impulsa cómo puedes hacer los videojuegos verdaderamente globales”.

El jueves, Microsoft dijo que estaba trabajando con fabricantes de televisores para poner sus videojuegos dentro de estos sin la necesidad de una Xbox. Agregó que pronto llevaría juegos en la nube también a la consola.

Por ahora, los juegos en la nube todavía están plagados de fallas y requieren una conexión a internet rápida y estable. El Xbox Cloud Gaming está todavía en fase de pruebas y Apple ha prohibido la aplicación en los iPhones porque incluye un catálogo de juegos y Apple requiere aplicaciones diferentes para cada juego como parte de su proceso de revisión de aplicaciones.

Al mismo tiempo, Xbox continúa estando detrás de la PlayStation de Sony. En abril, Sony dijo que vendió 7,8 millones de las nuevas PlayStation 5 entre noviembre y marzo, mientras que los analistas estimaron que Microsoft vendió más de 4 millones de sus nuevas Xbox en el mismo periodo. Sony declinó emitir comentarios.

A medida que Microsoft se ha alejado de la guerra de consolas, el tono de Spencer se ha suavizado. En una entrevista con The New York Times en 2014, dio señales de que no se echaría para atrás contra Sony. “Estoy en esto para ganar”, mencionó.

En una entrevista el mes pasado, tomó un enfoque diferente. “No vemos a Nintendo y Sony y decimos que esa compañía tiene que perder para que nosotros ganemos”, dijo.

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This article originally appeared in The New York Times.

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