La NASA revela sus planes nucleares para la luna en la próxima década

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Ilustración de un micro-reactor nuclear conceptual ubicado en la superficie de la luna. (Crédito imagen: NASA).
Ilustración de un micro-reactor nuclear conceptual ubicado en la superficie de la luna. (Crédito imagen: NASA).

En 2017 nos abandonó para siempre Eugene Cernan, el hombre que cerró el cupo de admitidos en el club más selecto del mundo, al que podríamos llamar “Moonwalkers”. En ese club imaginario, fundado en 1969 por Neil Armstrong, el mencionado Cernan sigue ostentando el título honorífico de ser el último hombre en pisar la luna, pese a que su gesta tuvo lugar en 1972.

¿Cómo es posible que en estos casi 50 años ningún otro humano haya vuelto a horadar el regolito lunar con sus botas? Bueno, abordar el asunto daría para todo un tratado sobre historia, geopolítica y economía, así que mejor no meterse en el ajo. Prefiero en cambio hablaros de un proyecto de la agencia espacial norteamericana que podría – muy pronto - acabar por quitarle el título de “último Moonwalker” al bueno de Eugene.

En efecto, el programa Artemis de la NASA planea llevar de vuelta a astronautas a la luna en menos de tres años, y si se cumplen los pronósticos y efectivamente la lista de caminantes lunares se alarga a partir de 2024, vamos a necesitar una fuente de energía fiable en la luna. Yo no confiaría en que las compañías eléctricas estén interesadas en “tirar un cable” hasta nuestro satélite para aportar sus servicios, así que los técnicos de la agencia espacial norteamericana van a tener que ser más creativos.

Encomendarse a la energía solar no tendría mucho sentido puesto que, como sabemos, la superficie lunar se queda cíclicamente en zona sombría a causa de las variaciones de posición del sistema Sol-Tierra. No es cuestión de dejar a oscuras a los hipotéticos colonos lunares por una simple luna nueva.

¿Entonces qué? Bueno, pues después de muchos años de investigación en fisión nuclear, la NASA y el ministerio de energía de los Estados Unidos (DOE) diseñarán un dispositivo de forma conjunta, capaz de generar electricidad sobre la superficie de la luna.

Me encantaría daros detalles de cómo va a ser este micro-reactor, pero lo cierto es la NASA y el DOE se encuentran en estos momentos buscando socios en la industria estadounidense que quieran presentarles sus conceptos de diseño para sistemas de energía de fisión nuclear lo bastante compactos como para poder enviarse al espacio en un cohete, y lo bastante avanzados como para poder colocarlo en la luna en un plazo inferior a una década.

Imagen de Eugene Cernan en 1969, hasta ahora el último hombre en caminar sobre la luna. (Imagen Creative Commons vista en Flickr).
Imagen de Eugene Cernan en 1969, hasta ahora el último hombre en caminar sobre la luna. (Imagen Creative Commons vista en Flickr).

Los requerimientos de la nasa son dos: debe poder operarse dentro de un módulo lunar o bien en un róver de superficie, y debería de proporcionar al menos 40 kilovatios de energía eléctrica. Suficiente para satisfacer la demanda de 30 hogares durante un plazo de 10 años, según el estándar terrestre. Obviamente, esa electricidad se usaría de forma distinta en la luna, su destino sería mantener siempre activos los sistemas de soporte vital, cargar las baterías de los vehículos lunares y ayudar a que los científicos puedan llevar a cabo sus experimentos.

Con esa potencia, debería haber energía suficiente no solo para hacer posible la presencia sostenida de humanos en la luna, sino que también debería permitir – en su día – la exploración e incluso colonización de Marte, algo que por otro lado es el objetivo final de proyecto Artemis.

Y ya soñando a lo grande, en teoría la investigación sobre este micro-reactor también debería de servir para diseñar los sistemas de propulsión del futuro basados en energía nuclear. Pero no nos adelantemos tanto, en principio bastará con que los dos organismos públicos estadounidenses tengan éxito en el diseño de un prototipo, algo que por cierto la NASA ya consiguió en el pasado. De hecho si las famosas sondas Voyager siguen operativas, a pesar de haberse lanzado en la década de los 70, es gracias a su pila nuclear.

¿Te interesa presentar tu proyecto? Pues el plazo de admisión de diseños ya está abierto y se cerrará en febrero de 2022. Esperemos que la aventura llegue a buen término y veamos pronto a nuevos Moonwalkers trabajando en la luna gracias a uno de estos micro-reactores.

Me enteré leyendo Sciencealert.com

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