Michael Shifter: "Podemos tener otro presidente populista si Joe Biden no logra atender las expectativas"

Hugo Alconada Mon
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América Latina puede cosechar algunos beneficios con Joe Biden en la Casa Blanca en lugar de Donald Trump. Pero tampoco tantos. Porque el demócrata conoce mucho la región y buscará tejer consensos con los líderes de la región. Pero el hemisferio no figura entre sus prioridades. Antes debe "arreglar la casa", dice Michael Shifter, uno de los expertos estadounidenses que más sabe sobre las relaciones que unen y distancian a Washington de América Latina.

"Biden implementará una política más comprometida con América Latina", plantea Shifter, quien preside el Inter-American Dialogue, en Washington. El problema es que unos y otros afrontan una profunda polarización, dice, y ahora populismo. "El desafío en Estados Unidos no es tan distinto a los que existe en América Latina para evitar escenarios políticos muy preocupantes", razona.

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Así, el también profesor de la Universidad de Georgetown considera que la situación es "dramática" en Venezuela, México, Brasil y la Argentina. Pero tampoco deja a salvo a su país: "Puede haber una alternativa populista en cuatro años más. Puede ser Trump mismo".

-¿Qué significa el triunfo de Biden para la región? En una entrevista con el diario La República de Perú dijo que espera "una mayor presencia de Estados Unidos en América Latina". ¿Por qué?

-Empecemos aclarando que la vara es muy, muy, muy baja [risas]. Biden tampoco tiene que hacer mucho para mostrar que tiene más interés por la región de la que demostró Trump durante sus cuatro años. Trump mostró una gran indiferencia hacia América Latina y los temas que sí abordó solo fueron en función de su agenda política doméstica. Su énfasis en Venezuela, por ejemplo, le funcionó muy bien para ganar las elecciones en Florida, del mismo modo que el tema migratorio le generó réditos con su base. Biden es distinto. Conoce América Latina. Fue el enviado especial de [Barack] Obama para la región. Le preocupa y le importa la región. Conoce los temas relevantes y va a intentar aplicar un enfoque muy distinto. Trump privilegió las amenazas y las sanciones en su política exterior. Pero Biden le dará mucha más importancia a los instrumentos diplomáticos e implementará una política más comprometida con la región. Dicho eso, sin embargo, su prioridad será arreglar la casa, obviamente, que no está en muy buena condición por la pandemia y la economía, con tensiones raciales y una fuerte división con altísimos niveles de desconfianza. Biden tendrá que dedicar la mayor parte de su tiempo a eso.

-Si redactara un memo para Biden sobre América Latina, ¿qué señalaría como lo más preocupante durante y después de la pandemia?

-La región está muy mal económica y socialmente, con muchos reveses en los avances que vimos en la primera década de este siglo y ahora hay que mejorar la situación. Estados Unidos deberá trabajar con los gobiernos de la región para mejorar la situación económica, a través de la inversión, el comercio y la cooperación. Eso es clave, pero reconociendo que no será fácil para Estados Unidos porque afronta una situación fiscal tremenda. Ese será el "regalo" que Trump le dejará a Biden cuando asuma el 20 de enero. Es una situación muy complicada. Entonces, no será fácil para nadie porque en la medida que los gobiernos de la región no sean capaces de atender las demandas de sus ciudadanos, habrá un terreno fértil para que surjan opciones populistas. Obviamente, tuvimos nuestra experiencia populista y podemos tener otro presidente populista si Biden no logra atender las expectativas de la gente. Lo mismo puede pasar en América Latina. Así que, hasta cierto punto, el desafío en Estados Unidos no es tan distinto a los que existen en América Latina para evitar escenarios políticos muy preocupantes.

-¿Trump pasará a la historia de su país como una "excepción" o la irrupción de una tendencia?

-Varios intentaron ocupar el espacio populista en el pasado de Estados Unidos. Pero ninguno supo tomar el pulso de la sociedad como Trump. Él sí conectó con un amplio sector estadounidense. Tal vez por su capacidad de comunicación, por su conocimiento de los medios, su habilidad para el marketing, su capacidad para el show y hasta para entretener a mucha gente. Él logró conectarse con gran parte de la sociedad y sigue siendo así. Esa fue la diferencia de Trump con respecto a otras figuras populistas previas, del mismo modo que es un error pensar que con estas elecciones cerramos este capítulo y que podamos afirmar que la experiencia con el populismo no funcionó en Estados Unidos. Sería una mala interpretación de los resultados de esta elección. Sigue habiendo un sentimiento anti establishment muy fuerte en Estados Unidos. La gente no está contenta con cómo va el país, hay una enorme desconfianza hacia la clase más educada y profesional, y una lección de esta contienda es que a pesar de que Biden tenía más llegada a los trabajadores y los sindicatos que Hillary Clinton hace cuatro años, ese sector se mantuvo muy a favor de Trump. Él conserva mucha fuerza y puede haber una alternativa populista en cuatro años más. Puede ser Trump mismo o puede ser otro, tal vez más talentoso y más competente que él, pero con ese mismo mensaje.

-Con más de 70 millones de votos, Trump puede desafiar al resto de los precandidatos republicanos pensando en 2024.

-Trump tiene el 90 por ciento de apoyo entre los republicanos. ¡Tiene mucho más que [Ronald] Reagan o [George W.] Bush! Y le digo otra cosa: aunque no está definido, parece que el Senado va a seguir en manos republicanas y eso se debió a la fuerza de Trump a nivel nacional, que traccionó a varios candidatos, como Lindsey Graham, para que ganaran. Y él lo sabe. Por eso creo que podrán darse algunos intentos para reformar y moderar al partido Republicano, pero mientras Trump tenga más de 90 por ciento de apoyo en la base partidaria, está muy claro que seguirá siendo una figura. Trump no va a desaparecer. El show de Trump va a seguir de alguna forma. En este momento no hay otro en su partido que pueda competir con él.

-"Si uno mira Brasil, la Argentina o México, y ni hablar Venezuela, la situación es dramática", le dijo usted a El Tiempo de Bogotá. ¿Por qué?

-¿Venezuela? Ni hablemos. La situación allí es peor que dramática. ¿México? La economía va muy mal, [Andrés] López Obrador muestra tendencias autoritarias, no llegan inversiones y es difícil ver cómo podrá crecer el país sin inversiones. Y si no crece, López Obrador no podrá cumplir con su agenda para un desarrollo social importante. ¿La Argentina? Está en una crisis económica bastante profunda para la que espero que haya salida, pero no sé exactamente cuál es, y la gente espera que haya un plan económico coherente, viable para que el país salga de este hoyo muy profundo, aunque las perspectivas no son muy alentadoras. ¿Y Brasil? Está repuntando mucho, pero digamos que Trump parece Shakespeare al lado de Bolsonaro [risas], aunque parece que está en una situación política bastante cómoda y con posibilidades de ser reelegido en 2022, aunque la economía tampoco es muy buena allí.

-En varias entrevistas remarcó que faltan liderazgos en América Latina para aprovechar las oportunidades que se pueden presentar.

-Bueno. no sé cómo va a salir adelante América Latina sin otro tipo de liderazgo. Creo que estamos en un momento preocupante cuando se trata de liderazgos en la región, pero no solamente en América Latina, también en otras partes del mundo, con sociedades muy polarizadas. Veo muy difícil que surjan nuevos liderazgos en el corto plazo, aunque sí soy más optimista en el mediano y largo plazo, porque creo que las nuevas generaciones de América Latina pueden hacer una diferencia importante si se dedican al servicio público. Creo, también, que en varios países se registran experiencias muy positivas con buenos líderes políticos, pero que falta una red regional de liderazgo con una mirada regional y con abordajes regionales que pueda integrar a un hemisferio sumamente fragmentado. Eso no se ve.

-¿Es la polarización el gran desafío contemporáneo en Estados Unidos y otras regiones, incluyendo América Latina?

-Ese es el gran reto para muchos países, incluyendo Estados Unidos. Creo que las primeras palabras de Biden como presidente electo fueron alentadoras. Me pareció un discurso muy bueno, en que planteó los ejes correctos. La pregunta es si la mitad del país que votó por Trump mostrará disposición para cooperar en la sanación de las heridas. Es el gran interrogante. Será muy, muy difícil y requerirá políticas sustantivas que apunten a satisfacer las demandas de quienes no votaron por Biden. Estados Unidos pasa por un momento muy complicado en un proceso largo que no terminará cuando concluya el gobierno de Biden. La polarización es muy profunda, llega al fondo de la sociedad y tomará tiempo reducirla.

-¿Hay alguna pregunta que no le planteé y le gustaría abordar?

-[Calla por unos segundos] Bueno, tal vez subrayar que sería un error evaluar lo que hará Biden con respecto a China, a nivel global y en América Latina, basados en lo que hizo el Partido Demócrata hasta enero de 2017, cuando Obama dejó la Presidencia. Ahora los demócratas consideran que hay que contrarrestar la presencia creciente de China en la región. ¿Cómo? Trump presionó a los gobiernos para que eligieran cuál era su socio preferido: Estados Unidos o China. Creo que Biden lo abordará de otra manera, ofreciendo una alternativa, con ayuda y comercio, en un marco más multilateral, con consultas a otros gobiernos para ver cómo pueden trabajar juntos.

Biografía

-Nacido en 1955, en Nueva York, obtuvo su licenciatura en Sociología en el Oberlin College, con honores, y completó una maestría en la Universidad de Harvard.

-Trabajó en el área de Derechos Humanos de la Fundación Ford para América Latina y, luego, lideró el programa para la región del National Endowment for Democracy; integra el Council on Foreign Relations y preside el Inter-American Dialogue.

-Desde 1993 es profesor en la Escuela del Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown, asesoró al Banco Mundial, al BID, a Human Rights Watch, a Columbia University y a la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional.

Recomendación para aprovechar el tiempo

-Dado que millones de argentinos deben permanecer en sus casas desde hace meses, ¿qué libros, películas, música u otra actividad les recomienda para distraerse o "aprovechar" el tiempo? ¿Qué hace usted en su tiempo libre?

-¡Tengo una vida aburrida! [risas] Tengo que gestionar un think-tank en Washington, lo cual demanda mucha de mi energía, pero siempre intento escuchar algo de música. Ahora estoy con el último álbum de Bruce Springteen, algo de Taylor Swift y de Carlos Vives, mi favorito. Lo disfruto mucho. También estoy leyendo un par de libros sobre la política en Estados Unidos. Sé que debería leer novelas, pero estoy leyendo una biografía maravillosa de James Baker ["El hombre que mandó en Washington"], por Susan Glasser y Peter Baker, de The New York Times. Un libro fantástico sobre un hombre muy interesante que llevó adelante cinco campañas presidenciales. Y el otro libro es del peruano Carlos Lozada, de The Washington Post ["En qué estábamos pensando: una breve historia intelectual de era de Trump"], muy interesante y extremadamente perspicaz.