Miami debe intensificar la lucha contra el plástico | Opinión

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Lynne Sladky/AP/Archivo

Con la acumulación de este material, el ecosistema y los residentes del Sur de la Florida están hundiéndose en un mar plagado de micro plásticos.

Esto afecta la cadena alimenticia al formar parte de los arrecifes y también la salud de nuestra comunidad. Por la seguridad y el bienestar de nuestra ciudad, esto que no somos capaces de ver, no puede seguir siendo ignorado.

El plástico es el enemigo

En ocasiones se minimiza el alcance de los cambios ambientales, esto no es una historia más para alarmar a nuestros vecinos, tiene implicaciones directas con nuestra salud y economía.

Es bien conocido que el plástico se encuentra en el agua, la tierra y el aire, y que lo podemos ingerir a través de la comida y la bebida. En dos estudios sobre micro plásticos realizados por la American Chemical Society, se encontraron rastros de estas partículas en pescados, moluscos, agua del grifo, agua embotellada, leche, cerveza, miel y sal. La contaminación plástica también afecta la economía: un estudio de NOAA sobre el comportamiento de los turistas muestra que el estado de Florida perdería $27,000 millones al año si la basura plástica se llegara a duplicar.

El plástico también perjudica a criaturas marinas que mueren por su ingestión. Un informe publicado en la revista Science identificó cerca de 1,600 especies que ingieren plástico, de las cuales aproximadamente 1,300 son oceánicas.

Los aliados

El gobierno local se encuentra en un momento propicio para enfrentar los retos que provoca la contaminación por plásticos y otros desechos, gracias al estudio realizado por la iniciativa “Shores Forward” de la organización Ocean Conservancy, en colaboración con la Ciudad de Miami. Ambos trabajaron con el Grupo de investigación Jambeck de la University of Georgia, en un esfuerzo conjunto para lanzar el primer Protocolo de Evaluación de la Circularidad o Circularity Assessment Protocol (CAP).

Con los nuevos conocimientos que nos brinda el CAP (tipos de plástico; su desecho, producción, transporte y fin de vida), la ciudad de Miami puede evaluar el daño que los plásticos provocan en las playas, vida salvaje y las costas que la rodean. Ocean Conservancy está trabajando junto con Sachamama para compartir con las comunidades de Miami la información del reporte CAP e integrar sus perspectivas en soluciones inclusivas y equitativas.

Además, los líderes de Sachamama han estado reuniendo a las comunidades miamenses en espacios creativos de conexión, educación, y de acción local en asociación con el Departamento del Medio Ambiente de Florida International University y Little River Conservancy.

Los residentes más jóvenes están sintiendo en carne propia los impactos de la contaminación. Diego, de tan solo 10 años, comparte su preocupación: “Si seguimos tirando basura en los ríos, habrá más animales muertos. El río también está conectado a los océanos y al mundo entero, entonces también contaminamos el océano. ¡Tenemos que actuar!”.

Mirando hacia el futuro, estas comunidades ribereñas de Miami, con el apoyo de Ocean Conservancy y Sachamama, están uniendo sus voces para compartir sus historias y soluciones con líderes locales y, juntos, crear comunidades y ecosistemas limpios y sanos.

Los residentes también pueden ayudar con contribuciones individuales: denunciar los vertederos ilegales; participar en limpiezas de costas y en comunidades alejadas de la Bahía de Biscayne; elegir los productos que compramos según el empaquetado y lo más importante es el apoyo del gobierno local en estos esfuerzos y colaboración para retomar el control de la salud del pueblo y del estado.

Debemos cooperar, estar atentos e involucrarnos en una batalla que es de todos.

Daniel Sebastián Padilla Ochoa es el Gerente Senior de la Conservación de Florida de Ocean Conservancy. Laura Estefanía Muñoz Quiñones es la Gerente de Programas de Sachamama.