México y la nefasta costumbre de sus aficionados de hacer el ridículo en Mundiales

México ha atravesado por momentos bochornosos en las Copas del Mundo por parte de sus aficionados (Foto: REUTERS/Dylan Martinez
México ha atravesado por momentos bochornosos en las Copas del Mundo por parte de sus aficionados (Foto: REUTERS/Dylan Martinez

La Selección de México es un equipo habitual en las Copas del Mundo. La fiesta que desbordan sus aficionados es notable en los estadios donde juega. El grito del ‘Sí se puede’ y las olas entre la marea de gente son un indicativo del carnaval que montan sus fanáticos. Todo eso causa sensación al exterior, aunque también hay otros momentos en los que solo se hace el ridículo. Tan solo hace falta hacer un recuento de los hechos vergonzosos en los que ha estado implicado un mexicano en mundiales anteriores.

En Francia 1998, Rodrigo Rafael Ortega, originario de Zacatecas, creyó que era buena idea apagar la Llama Eterna en el Arco del Triunfo de París, capital del país galo. El aficionado, aparentemente en estado de ebriedad, orinó la antorcha que no era apagada desde 1920, cuando fue inaugurada en conmemoración a la muerte de un soldado en la Batalla de Verdún.

En 2002, la justa internacional era albergada por dos países primermundistas y de culturas conservadoras. El mundial de Corea-Japón fue testigo de la vergonzosa hazaña de otro compatriota. El seguidor, sin pena ni gloria, accionó la palanca de emergencia del tren bala y causó el parón del mismo. Los usuarios del transporte entraron en pánico, ya que era la primera vez en la historia en el que la palanca era utilizada.

No aprendieron del suceso penoso cuatro años después. En Alemania 2006, el gobierno alemán habilitó un búnker en Hannover durante el mundial. Espectadores mexicanos que presenciaron el juego contra Angola se instalaron en el refugio. Uno de ellos, de nombre Evaristo Madero, se quedó dormido en aparente estado de ebriedad. Horas posteriores pudieron “rescatarlo” cuando despertó de su “pesadilla”.

La lista sigue, ya que en Sudáfrica 2010, en medio del clímax de las celebraciones del Tricolor, un ciudadano mexicano puso un sombrero charro en una estatua de Nelson Mandela, activista africano e ícono del país. El connacional fue arrestado, pues las autoridades lo consideraron un insulto nacional.

Cuando se iba a jugar el mundial de Brasil 2014, Jorge Alberto López Amores, hijo del entonces procurador de Chiapas, se tiró al agua desde aproximadamente 40 metros del crucero en el que viajaba. El barco que transportaba a los pasajeros con destino a territorio brasileño trató de rescatarlo sin fortuna. El mar se tragó el cuerpo y nunca pudieron salvarlo.

En Rusia 2018, el youtuber Ryan Hoffman, sacó una bandera de Alemania y la pisoteó, por decir menos. El cruce de bebidas embriagantes y el partido en el que Hirving Lozano dio la victoria al equipo mexicano sobre los germanos, generó que personajes como Hoffman hicieran el ridículo.

Ahora, Marcelo Ebrard, canciller de México, instauró en Qatar 2022 un centro para evitar cualquier tipo de situaciones similares, el Centro México Qatar. Además, el canciller mandará a 15 agentes de la Guardia Nacional para cuidar de la seguridad de los mexicanos y evitar una pena por parte de los asistentes.

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