“Hay que meter mano en la Justicia”, “el personal médico se relajó”, y otras frases desafortunadas de Alberto Fernández

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Alberto Fernández, micrófono en mano: sus frases improvisadas lo han expuesto a infinidad de conflictos
Alberto Fernández, micrófono en mano: sus frases improvisadas lo han expuesto a infinidad de conflictos

El presidente Alberto Fernández desató una polémica ayer, durante la visita de su par español Pedro Sánchez, tras referirse –según dijo– a una cita del escritor mexicano Octavio Paz. “Los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros, los argentinos, llegamos en los barcos de Europa. Así construimos nuestra sociedad”, expresó el primer mandatario, y de inmediato debió disculparse, ante el aluvión de críticas que recibió a través de las redes sociales.

No es la primera vez que las declaraciones públicas del jefe de Estado producen desencanto entre la población y disparan debates, tanto en la web como en el círculo político, local e internacional. Desde que inició la presidencia, algunos discursos de Fernández han tensionado su vínculo no solo con ciertos sectores de la sociedad argentina, sino también con otros países.

Ayer, de hecho, fue el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los primeros en reaccionar. Lo hizo a través de un mensaje indirecto en su cuenta de Twitter, en la que publicó una foto rodeado de personas pertenecientes a pueblos originarios de Brasil y escribió, con ironía, “selva”. Su hijo Eduardo, explícito, tuiteó: “El único barco que se hunde es el de Argentina”.

Los medios de Brasil tildaron a Fernández de “racista”, y en los portales de México advirtieron que los dichos del mandatario argentino “no fueron un chiste”. Además, la comunidad mapuche dijo que el Presidente predica un “racismo Nac&Pop”.

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Estas fueron tan solo algunas de las repercusiones, que derivaron en las disculpas del Presidente. En un intento por poner fin al debate, Fernández escribió: “Se afirmó más de una vez que ‘los argentinos descendemos de los barcos’. En la primera mitad del siglo XX recibimos a más de 5 millones de inmigrantes que convivieron con nuestros pueblos originarios. Es un orgullo nuestra diversidad”. Y agregó: “A nadie quise ofender, de todas formas, quien se haya sentido ofendido o invisibilizado, desde ya mis disculpas”.

Dichos sobre la propiedad privada

El martes pasado, Fernández también fue foco de críticas luego de presentar un plan de créditos e inversión para urbanizar lotes en la localidad bonaerense de Mercedes, junto al gobernador Axel Kicillof. Durante su discurso, el Presidente dijo que el problema del acceso a la vivienda obedece a que los privados no entienden que “no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno” y que “no tiene sentido guardarlo para que un hijo lo herede”.

“Hace falta el esfuerzo de un Estado que esté presente y también de un particular que entienda, solidariamente, que no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno. Y que no tiene sentido guardarlo para que el día que se muera, un hijo lo herede”, indicó Fernández. Y agregó: “El Estado siempre aparece moderando las desigualdades. Donde las desigualdades desaparecen, el Estado debe ponerse del lado del más débil, para darle la fuerza que necesita y seguir adelante con su marcha”.

Los usuarios de Twitter no tardaron en manifestar su rechazo a los dichos del Presidente, que también fueron repudiados por algunos referentes de la oposición, como el vicepresidente de Pro, Federico Angelini, quien indicó que las palabras de Fernández “vuelven a amenazar y a poner en riesgo la propiedad privada de los argentinos”.

Venezuela

El mes pasado, luego de ser entrevistado en Radio 10, Fernández disparó otro debate; en aquella oportunidad, en relación a los derechos humanos. Dijo que “el problema de los derechos humanos en Venezuela fue desapareciendo”, y su afirmación generó una ola de críticas en torno al empleo de los términos “problema” y “desaparecer”, en tanto otras personas apuntaron a su complicidad con el régimen de Nicolás Maduro.

“Lo digo con mucha franqueza: muchos de izquierda me criticaron porque apoyé el informe de [la expresidenta de Chile y alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle] Bachelet, cuando marcó acciones del gobierno venezolano que atentaban contra los derechos humanos, pero también trabajé para ayudar a Bachelet para que encare en Venezuela una oficina permanente que haga un seguimiento sobre el funcionamiento de los derechos humanos. Y ese problema poco a poco en Venezuela fue desapareciendo. Hay un camino para resolver los problemas que no pasa por meterse en los países ni de forma armada ni con bloqueos”, indicó el Presidente en la radio.

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Elisa Trotta Gamus, la enviada de la Asamblea Nacional de Venezuela en la Argentina designada por el presidente encargado Juan Guaidó, fue una de las personas que le respondió al Presidente, y calificó de “ofensivas” sus palabras. “Repudiamos las recientes declaraciones del presidente Alberto Fernández, donde aseguró que ‘el problema de DD.HH. ha ido desapareciendo’ en Venezuela. Es una afirmación falsa que, además, significa una ofensa para las decenas de miles de víctimas de la dictadura criminal de Maduro”, manifestó Gamus en su cuenta de Twitter.

Chicos con discapacidad y alumnos de primaria “contagian”

También, en otra entrevista para Radio 10, en el mes de abril, Fernández justificó cerrar los colegios porque, entre otros motivos, “los chicos se intercambian los barbijos” y los maestros “ya no saben qué hacer” en las instituciones en las que asisten “chicos con capacidades diferentes” . Sus dichos fueron considerados estigmatizantes y generaron revuelo entre grupos de padres y maestros.

“Hay que ir a un colegio primario, estar en el horario de salida, ver cómo las madres se agolpan frente a la puerta y el contagio puede hacerse más fácil, ver cómo los chicos juegan entre sí cambiándose los barbijos... y en todo este tiempo he escuchado a todos”, fueron las palabras textuales del Presidente.

Durante la misma declaración, Fernández indicó: “He hablado con maestros de escuelas de chicos con capacidades diferentes... lo difícil que se les hace trabajar con esos chicos, que no entienden la dimensión del problema sanitario que enfrentan”.

Médicos “relajados”

El personal médico también cruzó al Presidente en la misma semana que lo hicieron los padres de estudiantes con capacidades diferentes. Es que, días antes de aquella conversación radial, Fernández había anunciado una serie de restricciones a la circulación en el Área Metropolitana de Buenos Aires, debido al avance de contagios, y en ese discurso afirmó que el personal médico “se relajó”.

“El sistema sanitario también se ha relajado. En un tiempo donde los contagios estaban disminuyendo abrieron puertas a atender otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar pero que creyeron que era oportuno tratarlos ahora y, así, en el sistema privado se acumuló un número de camas utilizadas que hoy en día pueden ser muy necesarias para atender el Covid”, sostuvo el jefe de Estado.

El repudio de un centenar de médicos de todo el país fue instantáneo. “Perdonen por haberme relajado”, “acá, relajado”, fueron algunas de las frases que se leyeron en las redes sociales, acompañadas por fotos del personal sanitario con el rostro cansado, afectado por el uso de las mascarillas o trabajando en intervenciones quirúrgicas.

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Ante el rechazo generalizado, el primer mandatario volvió a comunicarse a través de la radio para bajar el tono de la disputa. “No hablé del relajamiento de los médicos, sino de todos. Con el personal de la salud solo gratitud tengo, hablé del relajamiento de todos”, declaró. Y continuó: “Habría que hacer un monumento al esfuerzo de esa gente. Yo hablé del relajamiento de las clínicas, que creyeron que era un buen momento para avanzar en atenciones quirúrgicas que en otro momento suspendieron”.

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Vacunación vip “sin penalidad”

Tras el escándalo del vacunatorio vip desatado a fines de febrero, cuando se dio a conocer que el entonces ministro de Salud, Ginés González García, había montado un centro de vacunación en la sede de la cartera –en el que destinaba dosis a funcionarios y amigos del poder–, el Presidente intentó frenar la conmoción social con una serie de fundamentos desafortunados.

A pocos días de la noticia, Fernández participó de una gira en México y desde allí sostuvo que no hay figura penal para castigar a quien “se adelantó en la fila” para recibir la vacuna. “He leído que han hecho una denuncia, el hecho es lo suficientemente grave como para que un ministro de la talla de Ginés González García haya debido dejar su cargo, pero terminemos con la payasada. Les pido a los fiscales y a los jueces que hagan lo que deben. No hay ningún tipo penal en la Argentina que diga ‘será castigado el que vacuna a otro que se adelantó en la fila’ y no se pueden construir delitos graciosamente, ya lo hemos vivido”, dijo, incómodo.

En el mismo marco, acusó a los medios de haber “montado un escenario mediático de escarnio público”, y dijo que “los vacunados estaban en condiciones objetivas (por la edad o las condiciones físicas) de recibir las vacunas”, aún cuando se supo que la nómina de beneficiarios incluía a personas fuera de riesgo. También, aseguró que tanto él como la vicepresidenta, Cristina Kirchner, y el entonces ministro “terminaron en una lista de vacunados vip como si lo hubieran hecho a escondidas”.

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Algunas declaraciones fueron hechas por el Presidente en su cuenta de Twitter, y otras aclaraciones las hizo en discursos públicos. En un acto que encabezó a principios de marzo con Kicillof y con la titular del PAMI, Luana Volnovich, en el Hospital del Bicentenario de la localidad bonaerense de Ituzaingó, Fernández se excusó: “Le pedí a Axel [Kicillof] que se diera él la vacuna para empezar a inspirar confianza. Después, cuando fue autorizada, me vacuné yo, Ginés, Cristina, Daniel [Gollán], para inspirar confianza. Y no me pregunten cómo, pero terminamos en un listado de vacunados vip como si lo hubiéramos hecho a escondidas y lo único que hicimos es mostrarle al público que nos estábamos vacunando para terminar con la objetiva difamación que decía que no era confiable la vacuna”.

“Meter mano” en la Justicia y cuestionamientos a la meritocracia

El Poder Judicial tampoco quedó exento de los discursos del Presidente. En enero, mientas el Gobierno evaluaba tratar los proyectos de la reforma de la Justicia, Fernández decretó, en diálogo con AM 750: “En la Justicia nosotros tenemos que meter mano, sin ninguna duda; meter mano quiere decir corregir cosas, institucionalmente hablando, con leyes. Hay que cambiar procedimientos y formas”. Esa fue una de las primeras frases que generaron controversia en el 2021.

En 2020, en septiembre, el primer mandatario hizo estallar las redes sociales cuando indicó que “lo que hace evolucionar o crecer” a la sociedad “no es el mérito”. Fue durante un acto en la provincia de San Juan, a la que viajó, en ese entonces, para firmar convenios para obras con el gobernador de esa provincia, Sergio Uñac.

Fernández dijo que cada argentino debería “desear” tener la oportunidad de “nacer, de crecer, de estudiar, de trabajar y de construir una familia“, y aclaró: “El día en que eso pase habremos descubierto que la Argentina le ha dado oportunidades a todos por igual. Lo que nos hace evolucionar o crecer no es el mérito, como nos han hecho creer en los últimos años, porque el más tonto de los ricos tiene muchas más posibilidades que el más inteligente de los pobres. Y entonces no es el mérito, es darle a todos las mismas oportunidades de crecimiento y desarrollo”.

Varias figuras mediáticas y políticas salieron a responderle en aquella oportunidad al jefe de Estado, entre ellas, el diputado por la UCR Mario Negri. “En Argentina nació la patria con la inmigración. Aquí vinieron a trabajar nuestros bisabuelos porque en sus países no había futuro. En Europa había nobleza, había ricos y había guerras. Ellos querían cambiar y PROGRESAR. No hay progreso sin la idea de mérito. Mérito es buscar valores. Ellos querían progresar. Y el reconocimiento que buscaban lo proyectaban en sus hijos. A ellos se sumó Sarmiento. Había que educar a todos para que todos progresaran”, indicó, entonces, el legislador de la oposición.

Tensiones diplomáticas

Durante el 2020, época del apogeo de las “filminas” en las que el Presidente respaldaba sus informes sobre la situación sanitaria nacional, fueron varios los países que se manifestaron en desacuerdo con los gráficos comparativos que se exhibían como escenario de las presentaciones en la Quinta de Olivos. En efecto, los gobiernos de Suecia y del País Vasco emitieron comunicados en los que repudiaron afirmaciones del primer mandatario argentino.

“Quiero marcarles que todo el esfuerzo no ha sido inútil y por mucho que nos pese la sensación de encierro que el aislamiento nos genera y todos los problemas que el aislamiento apareja hace que no caigamos en el dilema que cayó el País Vasco de tener que elegir quién vive y quién muere”, dijo el mandatario argentino el 17 julio, cuando anunció que extendería la cuarentena entre el 18 de ese mes y el 2 de agosto.

Al día siguiente, la Federación de Entidades Vasco Argentinas le dirigió una carta a Fernández. “El sistema de salud en el País Vasco no colapsó. Como lo muestran los documentos del gobierno vasco que se acompañan, no fue la situación del País Vasco ni cercanamente similar a la de otras comunidades en lo que hace al colapso del sistema sanitario. Por el contrario, los recursos se administraron de mejor modo y con menor sufrimiento del que se pretendía ejemplificar en el discurso”, decía el escrito.

Con la administración Sueca pasó algo similar. En una conferencia del mes de mayo de 2020, el Presidente advirtió, para justificar las restricciones: “Si abrimos la economía vamos a terminar como terminó Suecia”. En su discurso, detalló: “Cuando me dicen que siga el ejemplo sueco, la verdad lo que veo es que Suecia con 10 millones de habitantes hoy cuenta más de 3.000 muertos por el virus, con lo que me están proponiendo hacer, hoy tendríamos 13.000 muertos”.

El gobierno de Suecia le respondió al Presidente a través de su embajada en la Argentina. “Es difícil hacer comparaciones directas entre las medidas de contención que han adoptado diferentes países”, expresó la sede diplomática, y aseguró que Suecia tenía para entonces tasas de mortalidad “más altas que algunos otros países que han impuesto la cuarentena, y más bajas que otros que también han impuesto la cuarentena”.

A la administración finlandesa tampoco le produjo agrado ser comparada con el gobierno argentino. Fue en el marco del congelamiento de tarifas de telefonía, internet y televisión, en agosto de 2020, que el Presidente afirmó, en diálogo con Radio 10: “Algunos piensan que esta medida es por una pelea. Yo estoy defendiendo los intereses de los argentinos. En Noruega y Finlandia, estos son servicios públicos”.

Sin hacer mención a la declaración de Fernández, la embajada de Finlandia marcó distancia e informó que el Estado garantiza el acceso a los servicios esenciales, pero dejó en claro que se propicia un esquema de “competencia abierta” entre los actores. Es decir, sin intervención del Estado en las tarifas.

“El calor mata el virus”

Otra frase recordada del jefe de Estado remite a los inicios de la pandemia, cuando Fernández se dejó llevar por fakes news respecto de las probabilidades de contagio del coronavirus. En los primeros días de marzo de 2020, en diálogo con Radio Mitre, el Presidente dijo que el Covid-19 “tiene una baja capacidad para causar la muerte” sobre la mayor parte de la población, y que “el calor mata el virus”.

“El Gobierno atendió desde la hora cero el problema, lo que pasa es que es un virus que, según dicen todos los informes médicos del mundo, muere a los 26 grados. Argentina estaba en un escenario climático donde la temperatura promedio rondaba los 30, por lo cual se hacía muy difícil pensar que sobreviva”, afirmó Fernández en aquella entrevista. Y agregó: “La Organización Mundial de la Salud, entre las cosas que recomienda, es que uno tome muchas bebidas calientes, porque precisamente el calor mata el virus”.