Merkel, entre una evolución "extremadamente satisfactoria" y el riesgo Delta

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Berlín, 10 jun (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se permitió hoy, tras meses de rigurosas restricciones, hablar de una evolución "extremadamente positiva" de la covid en su país, pero sin decidirse aún a la plena normalización de la vida pública o los viajes por el riesgo de la variante Delta.

"Los esfuerzos de estos meses han merecido la pena", aseguró la líder alemana en alusión a la incidencia consolidada, reflejada hoy en la incidencia acumulada de 19,3 casos por 100.000 habitantes y en siete días. Es la primera vez en ocho meses que ese factor queda por debajo de los 20 casos y en varios distritos se sitúa incluso en los 0,1 contagios.

"El virus no ha desaparecido", advirtió la canciller. La expansión en Reino Unido y la India de la variante Delta lo evidencia y justifica la imposición de las más duras restricciones a los viajeros de estas procedencias.

En Alemania, la presencia de esta variante se estima en un 2,5 %, prosiguió Merkel. Los esfuerzos deben concentrarse en evitar su expansión, para lo que es fundamental avanzar en la vacunación masiva.

Un 47 % de la población recibió al menos una dosis y un 24 % la pauta completa. Desde el 7 de junio cualquier ciudadano mayor de 12 años puede pedir su cita, ya que se ha suprimido el orden de prioridades por edad, profesión o grado de vulnerabilidad.

La Comisión de Vacunación recomienda, sin embargo, que solo los menores con enfermedades previas o especialmente vulnerables sean vacunados.

Merkel dio una primera muestra clara de optimismo al calificar de "extremadamente satisfactoria" la situación. Pero volvió a la máxima cautela al advertir que es pronto para levantar las restricciones a las grandes concentraciones, sean conciertos o acontecimientos deportivos, que deben mantenerse "bajo observación" y evaluar la situación cada cuatro semanas antes de proceder a su progresiva reapertura.

CHAPARRONES SOBRE MINISTRO

La canciller hizo estas declaraciones al término de su reunión con los líderes de los "Länder". La situación actual nada tiene que ver con la existente en anteriores reuniones con los jefes regionales de finales de 2020 y bien entrado en 2021, en los que la canciller luchaba por implantar medidas más severas, pero topaba con el parecer de varios "Länder".

La acompañaban en su comparecencia, como ha sido habitual estos meses, el alcalde-gobernador del "Land" de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, y -en formato virtual- el de Baviera, Markus Söder, del ala más derechista de su bloque conservador.

A través de éstos se percibió la tensión acumulada estos días en su gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, enzarzados en agrias polémicas por la gestión del ministro de Sanidad, Jens Spahn, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.

Spahn había presentado horas antes a los medios el "pasaporte de vacunación", la aplicación que permitirá llevar en el teléfono móvil el estatus en forma de código QR. Ello facilitará los pasos a la población inmunizada para acceder a establecimientos o viajar, entre otros.

Pero los avances en el "pasaporte de vacunación" quedaron empañados por el temporal sobre el ministro de Merkel, cuya gestión al inicio de la pandemia le había colocado entre los políticos mejor valorados del país -solo por detrás de la canciller-.

A Spahn le llueven las críticas desde múltiples flancos. Desde el Partido Socialdemócrata (SPD) se ha reclamado su dimisión por la compra de millones de mascarillas, supuestamente deficientes y que el ministro iba a destinar a centros de discapacitados o sin techo.

El turbio asunto fue revelado por el semanario "Der Spiegel". Spahn ha rechazado haber puesto en situación de riesgo a esos grupos de personas.

A esas críticas sucedieron las procedentes del Tribunal de Cuentas y filtradas por el diario "Süddeutsche Zeitung". Según ese medio, a Sanidad se le imputa despilfarro, por la adquisición a precios abusivos de otra partida de mascarillas, en este caso destinadas a personas vulnerables.

"Si es cierto que no ha garantizado el mismo grado de protección a unos u otros ciudadanos, es gravísimo", aseveró el socialdemócrata Müller. "Gravísimo sería también que tras estas revelaciones se escondiera una maniobra política", respondió el conservador Söder.

Las tensiones en la coalición crecen a cuatro meses de las elecciones generales que pondrán fin a la era Merkel. Los sondeos apuntan a una nueva victoria del bloque conservador -liderado por el centrista Armin Laschet-, seguidos de cerca por los Verdes.

Los socialdemócratas están estancados en la tercera posición. Pero está emergiendo un cuarto, el Partido Liberal (FDP), con posibilidades de arrebatarles ese lugar.

Gemma Casadevall

(c) Agencia EFE

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