Merkel busca un cuarto mandato en las elecciones alemanas

Por Paul Carrel y Thomas Escritt
Los políticos animaban a los alemanes a votar el domingo en unas elecciones nacionales en las que un cuarto mandato aparentemente seguro para la canciller Angela Merkel corre el riesgo de verse eclipsado por la entrada de un partido de extrema derecha en el parlamento por primera vez en más de medio siglo. En la imagen, la canciller alemana Merkel vota en Berlín, 24 de septiembre de 2017. REUTERS/Kai Pfaffenbach

Por Paul Carrel y Thomas Escritt

BERLÍN (Reuters) - Los políticos animaban a los alemanes a votar el domingo en unas elecciones nacionales en las que un cuarto mandato aparentemente seguro para la canciller Angela Merkel corre el riesgo de verse eclipsado por la entrada de un partido de extrema derecha en el parlamento por primera vez en más de medio siglo.

Tras los inesperados resultados electorales del año pasado, desde el voto del Reunido Unido a favor de dejar la Unión Europea a la elección del presidente estadounidense Donald Trump, muchos esperan que Merkel restablezca el maltrecho orden liberal en Occidente y se encargue de liderar una Europa post-Brexit.

En un texto publicado en el periódico Bild am Sonntag, el presidente Frank-Walter Steinmeier advirtió a los alemanes de no dejar que otros decidan el futuro de su país al no votar.

"Tal vez nunca haya sido tan claro que las elecciones son sobre el futuro de la democracia y de Europa", escribió, ante encuestas que muestran que hasta un tercio de los alemanes estaban indecisos.

"Si no votas, otros deciden".

En el proporcional sistema electoral de Alemania, la baja participación puede impulsar a partidos más pequeños, como el derechista Alternativa para Alemania (AfD), dándoles más escaños con el mismo número de votos.

En las elecciones regionales del año pasado, los conservadores de Merkel sufrieron reveses ante la AfD, que se benefició de las reacciones adversas por su decisión en 2015 de abrir las fronteras alemanas a más de un millón de migrantes.

Esos reveses hicieron que Merkel, hija de un pastor protestante que creció en la comunista Alemania del Este, se llegase a preguntar si debía presentarse a la reelección.

Pero con el problema migratorio bajo control este año, la mandataria ha recobrado fuerzas y se ha lanzado a una intensa campaña, presentándose como un ancla para la estabilidad en un mundo incierto.

Visiblemente más feliz, Merkel hizo campaña con una convicción renovada: la determinación de reestructurar la economía para la era digital, atajar futuras crisis migratorias y defender un orden occidental sacudido por la victoria de Trump en noviembre pasado.