El Gobierno en cuarentena: dotaciones mínimas, reuniones virtuales y el Presidente, al frente desde Olivos

Maia Jastreblansky

El Presidente brindó unas palabras de agradecimiento a los argentinos a horas de haber comenzado la cuarentena obligatoria en todo el país

El eco de los pasos retumbaba en la quietud de los corrillos oficiales; el chirrido de alguna puerta rompía el silencio de decenas de despachos vacíos. Ministros y secretarios de Estado trabajaban con un puñado de colaboradores. La mayoría de los empleados públicos de la Casa Rosada no acudió a trabajar. Algunos altos funcionarios, incluso, realizaron sus reuniones vía teleconferencia para evitar el contacto social a horas del decreto que ordenó un aislamiento obligatorio en todo el país. Alberto Fernández tuvo un viernes de home office desde la quinta de Olivos. Fue la primera jornada de un gobierno en cuarentena.

El Presidente había compartido el jueves una cena con parte de su gabinete, luego de anunciar al país una medida impensada, un confinamiento nacional para intentar contener la expansión el coronavirus. El día 1, Fernández caminó en la quinta presidencial y leyó los diarios. Olivos pasará a ser su paisaje más habitual: el Presidente prevé pasar más tiempo trabajando desde la residencia oficial durante la cuarentena.

A horas de haber dictado el aislamiento social, obligatorio y preventivo dispuesto para mitigar el brote del nuevo coronavirus en el país, Fernández se puso el traje de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y realizó una videoconferencia con los comandantes conjuntos de zonas de emergencia, que desplegaban un operativo sanitario inédito. Estuvo acompañado por el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y por los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Terminada la actividad, Fernández le ofreció un almuerzo a todas las autoridades militares en Olivos.

El Presidente dispuso como lugar de trabajo la oficina del área que la Jefatura de Gabinete tiene en Olivos y se rodeó solo de sus colaboradores más estrechos. Estuvieron con él el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; el secretario de la Presidencia, Julio Vitobello y el secretario de Comunicación Pública, Juan Pablo Biondi. Por la tarde Fernández recibió al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea y el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli.

Fernández ayer agredeció a todos los argentinos por la cooperación y el respeto del DNU y envió un abrazo "a la distancia"o. Compartió una foto de la Plaza de Mayo, semivacía.

El habitual ingreso a la Casa Rosada, por Balcarce 25, mantuvo los portones de madera cerrados. Es el lugar por donde entran todos los empleados a trabajar (administrativos, policías, mozos, personal de limpieza) y donde se acreditan los visitantes externos. Hoy no había nadie. Los que excepcionalmente fueron a trabajar a la casa de gobierno ingresaron por la explanada de Rivadavia, un paso que en un día normal está reservado a los más altos funcionarios.

En el Gobierno hoy sólo trabajaron las principales autoridades con sus secretarias personales y los colaboradores que integran la llamada planta política: aquellos asesores que entran y salen de la función con el gobierno de turno. La gran mayoría de los empleados públicos de planta permanente fueron licenciados o realizaron teletrabajo desde su casas, adelantando informes y a tiro de teléfono de sus jefes.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y el ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, recibieron a los ministros vinculados con los operativos para contener y controlar al país, que desde la medianoche paralizó su actividad. Asistieron a la Casa Rosada Mario Meoni (Transporte), Matías Lammens (Turismo), Sabina Federic (Seguridad), el Canciller Felipe Solá y la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti. Los funcionarios repasaron las situaciones atípicas que presentó el confinamiento general y dieron especial seguimiento a las acciones para repatriar argentinos varados en el exterior.

Por la tarde, Cafiero recorrió la sala de situación que se montó en el Ministerio de Salud, junto a Ginés González García. El jefe de Gabinete luego sobrevoló en helicóptero el área metropolitana junto a Frederic y De Pedro, una vista panorámica de las calles despobladas y el operativo de seguridad en la vía pública.

A metros de la Casa Rosada, en el Palacio de Hacienda, también se vio un paisaje atípico. En el ministerio de Martín Guzmán adoptaron medidas y adaptaron tecnología para favorecer el teletrabajo. "Los funcionarios principales, el ministro y los secretarios, están en sus puestos, pero todo el que pueda hacer su trabajo desde la casa, lo hace", dijeron a LA NACIÓN desde esta cartera. A las 16 el ministro mantuvo una videoconferencia con bonistas acreedores de la deuda.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, pasó buena parte de la jornada atendiendo a empresas que no tenían en claro si sus fábricas estaban habilitadas para operar. El Gobierno ordenó que toda la cadena productiva de alimentos y productos de primera necesidad continúe en actividad. Kulfas mantuvo una videoconferencia con la UIA para explicar que -por caso- grandes empresas siderúrgicas deben mantener la producción de algunos materiales necesarios para la industria alimenticia.

Las empresas no fueron las únicas que atestaron de preguntas a las autoridades oficiales, por imprevistos derivados del parate total. El Gobierno evaluaba redactar una guía de preguntas y respuestas para orientar a la población.