Así te avisan los ojos de que estás entrando en la menopausia

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Los síntomas más tipicos de la menopausia son los sofocos y la sequedad de <a href="https://es.vida-estilo.yahoo.com/brumas-faciales-salud-piel-021033861.html" data-ylk="slk:piel;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link">piel </a>y mucosas, especialmente la <a href="https://es.vida-estilo.yahoo.com/duchas-vaginales-riesgos-salud-infecciones-cancer-162723131.html" data-ylk="slk:vaginal,;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link">vaginal,</a> pero también puede afectar a los ojos, siendo una de las causas más frecuentes el conocido como <strong>ojo seco.</strong> (Foto: Getty)
Los síntomas más tipicos de la menopausia son los sofocos y la sequedad de piel y mucosas, especialmente la vaginal, pero también puede afectar a los ojos, siendo una de las causas más frecuentes el conocido como ojo seco. (Foto: Getty)

Por menopausia entendemos el cese permanente de la menstruación. Los síntomas y alteraciones que se presentan en esta etapa son variados, no se dan en todas las mujeres, ni en la misma intensidad y algunas de las alteraciones se producen años después del cese de la regla.

En términos generales, los sofocos, la sequedad vaginal y la disminución de la líbido son los síntomas más conocidos de la menopausia, un periodo fisiológico en la vida de las mujeres que aparece entre los 45 y 55 años y está condicionado por cambios hormonales.

Sin embargo, el cuerpo puede lanzarnos otras pistas de que algo está cambiando. Y es que el descenso de las hormonas sexuales produce alteraciones oculares y es uno de los detonantes de la enfermedad de ojo seco (EO), una patología común en los ojos y una de las causas más frecuentes de visitas a la consulta del oftalmólogo.

En efecto, la disminución hormonal provoca una alteración en el estímulo de la secreción de todas las mucosas en el cuerpo de la mujer, modificando también la cantidad y la calidad de película lagrimal. Cuando esto ocurre las mujeres pueden empezar a sentir molestias en los ojos, tener sensación de arenilla, sensación de cuerpos extraños, pesadez de ojos y una sensación seca, áspera y persistente.

En España más de 5 millones de personas sufren ya esta patología; y su prevalencia va en aumento debido a los nuevos hábitos de vida y al envejecimiento de la población. Por un lado, el estilo de vida actual con tareas que requieren mucho esfuerzo visual (dispositivos móviles, ordenadores, tablets...) junto a una alimentación inadecuada con déficit de ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6), y de vitaminas (A, Selenio y Zinc) puede perjudicar nuestra salud y favorecer la aparición del ojo seco. Y actualmente el uso de las mascarillas, con un notable empeoramiento de su clínica en pacientes que sufren ojo seco, no demostrado aun por estudios clínicos.

Además de todos estos factores, hayun grupo de población más vulnerable ante esta patología, tal y como señala el profesor Benítez del Castillo, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid: “Las mujeres tienen un riesgo mayor de padecer la enfermedad del ojo seco”. Se ha observado que los síntomas de sequedad ocular son muy frecuentes en mujeres peri y postmenopáusicas, especialmente en estas últimas.

En particular, el riesgo se incrementa a partir del periodo de la menopausia cuando las mujeres experimentan una reducción de las hormonas sexuales, en la producción de estrógenos principalmente. El descenso de estas hormonas, junto con la modificación del metabolismo basal, produce alteraciones en el epitelio de la superficie ocular y en las glándulas lagrimales (acuosas, lipídicas y mucosas) y Meibomio al modificar la cantidad de la secreción y los componentes de la película lagrimal, lo que puede causar los síntomas más comunes de la enfermedad del ojo seco.

Existen dos tipos de ojo seco. Uno se debe a una disminución o déficit en la producción de la lágrima y el otro, el más frecuente, es debido a una menor calidad de la lágrima, conocido como ojo seco evaporativo. Este segundo tipo es el que más se relaciona con las mujeres menopaúsicas, y se causa, como señalábamos al principio, irritación, quemazón, sensibilidad a la luz (fotofobia), sequedad o dolor. También, según publica la Clínica Universidad de Navarra (CUN), puede producir "pinchazos oculares, pesadez de los párpados, cansancio visual o visión borrosa fluctuante. Incluso en algunos casos puede presentarse la necesidad de permanecer con los ojos cerrados". Un conjunto de molestias que pueden generar baja visión y, cuando la resequedad se agudiza, llegar a producir úlceras corneales incapacitantes e incluso conducir a la pérdida de visión.

Hay que recordar que la lágrima favorece la lubricación del ojo y además posee propiedades inmunológicas revitalizantes. Por ello, cuando la calidad lagrimal disminuye, se altera toda la superficie ocular y las mujeres son más vulnerables a infecciones conjuntivales y a una pérdida de las células en la capa externa de la córnea.

¿Las consecuencias más inmediatas? El ojo seco dificultan la realización de tareas cotidianas como leer, conducir, ver la TV o trabajar ante una pantalla de ordenador.

Ante esto, muchas mujeres acuden a la farmacia sin diagnóstico, relatando molestias frecuentes y solicitando "algún colirio". En estos casos, es importante valorar la intensidad de los síntomas y remitir a la paciente al médico para su valoración porque la EOS -de moderada a grave- también se asocia a una reducción de la vitalidad, un mal estado de salud general y, con frecuencia, depresión. 

Precisamente el invierno es la peor época, por eso "es necesario tener especial cuidado y seguir unas pautas que puedan ayudar a aliviar los síntomas, así como un tratamiento adecuado”, señala el profesor.

Los síntomas más representativos del síndrome del ojo seco tanto en la menopausia como en adultos mayores se pueden presentar de la siguiente manera:

  • Irritación en los ojos

  • Pesadez en los párpados

  • Visión borrosa en algunos pacientes

  • Incremento del lagrimeo en los ojos a consecuencia de la sequedad ocular y mala lubricación

  • Picor

  • Sensación arenosa

  • Cansancio ocular

  • Ojos muy acuosos

  • Ojos sensibles a la luz

No hay que dejarlo pasar. La excesiva sequedad del ojo puede incluso deteriorar el tejido ocular, impedir la visión y dañar la córnea. Si tienes ojo seco, sentirás que estos síntomas empeoran hacia el final del día, después de un largo día de lectura o de trabajar con el ordenador.

Sin embargo, hay que decir que la menopausia no es la única causante de la sequedad ocular. Las personas con artritis reumatoide, deficiencia de vitamina A, diabetes y problemas de tiroides tienen muchas probabilidades de sufrir sequedad en los ojos. Algunos medicamentos también pueden provocar el síndrome del ojo seco. “Los antihistamínicos, los descongestionantes nasales, los antihipertensivos y los antidepresivos contribuyen a reducir la producción de lágrimas”, explica la oftalmóloga.

Por eso, es mejor actuar en cuanto se noten los primeros desarreglos en la menstruación que ya avisan de los cambios que nuestro cuerpo acusará en breve. Es el mejor momento para empezar a actuar. Si lo haces, los síntomas de la menopausia serán mucho más livianos.

El doctor Diego López Arango, oftalmólogo de la Unidad de Ojo Seco de Central Ocular, nos recuerda las pautas para prevenir la sequedad ocular:

  • Evitar los ambientes cargados y, sobre todo, el humo del tabaco.

  • Parpadear con frecuencia.

  • La calefacción o el aire acondicionado agravarán el problema. Un humidificador en el hogar y lugares de trabajo puede reducir e incluso eliminar la sequedad ambiental.

  • Si trabajas frente a una pantalla es imprescindible que descanses cada quince o veinte minutos. Cierra los ojos unos segundos y relaja los músculos de la cara.

  • Si conduces con frecuencia, intenta reducir al mínimo la calefacción o el aire acondicionado del vehículo.

En cuanto a los tratamientos para el síndrome del ojo seco, es muy probable que uno de ellos sean las lágrimas artificiales. Sin embargo, cuando el síndrome del ojo seco se presenta en la menopausia, lo más idóneo es trabajar en conjunto con los especialistas -oftalmólogo, endocrino y ginecólogo- a fin de tratar todas las zonas afectadas por la menopausia y el síndrome del ojo seco.

“No todas las lágrimas artificiales son iguales ni producen los mismos efectos. Por tanto, no es conveniente automedicarse, sino acudir al oftalmólogo para que nos recete las más adecuadas. Como premisa general, no deben tener conservantes ni fosfatos en su composición”, concluye el Dr. Arango.

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