Mendoza es la región vitivinícola más amenazada del mundo

Mariëtte Le Roux
Viñedos en Vista Flores, provincia de Mendoza en Argentina el 27 de marzo de 2015 (AFP/Archivos | ANDRES LARROVERE)

Hacer vino es una tarea pesada en la mayor parte del mundo, al tener que lidiar con heladas, granizo, sequía o incendios, pero en ninguno es tan duro como en la provincia argentina de Mendoza, donde se confabulan todos estos fenómenos.

En Mendoza (oeste de Argentina) concurre "toda la gama de peligros naturales", además de los terremotos, que son frecuentes, según una investigación publicada este miércoles.

La región encabeza un nuevo índice de áreas vitivinícolas más afectadas por las inclemencias de la naturaleza.

"Vemos que Mendoza, en Argentina, que tiene sismos, granizo, inundaciones, la gama completa de azares naturales (...) es el número uno", dijo James Deniell, del Instituto Tecnológico de Karslruhe, en Alemania, que colaboró en el estudio.

En segundo y tercer puesto se sitúan Georgia y Moldavia, respectivamente, "países que obviamente tienen un PIB más bajo pero en los que el porcentaje de su PIB fruto del vino es muy elevado", declaró.

El noroeste de Eslovenia está en cuarta posición, y el valle Yaraqui de Japón en quinta, según el "Global Wine Risk Index", que evalúa los riesgos en la producción de vino.

Fue confeccionado por un equipo de geofísicos, geocientíficos, meteorólogos y economistas a partir de datos de las pérdidas de la industria vitivinícola a causa de los peligros naturales desde 1900.

El mapa cubre 110.000 bodegas de 131 países que producen unos 26 billones de litros cada año, afirmó Daniell.

Se calcula que la industria contribuye directamente con 330.000 millones de dólares (275.000 millones de euros) a la economía mundial cada año.

Pero "es una industria altamente vulnerable", explicó Daniell. En torno al 10% de la producción de vino anual se pierde a causa de los peligros naturales, con una pérdida estimada en unos 10.000 millones de dólares.

Así, el granizo le costó a los viticultores de Borgoña (Francia) hasta el 50% de sus cosechas en más de cinco años, hasta 2016, según el estudio.

En 2010, Chile perdió 125 millones de litros de vino a causa de un terremoto.

Y la pasada semana, Suiza, Austria, Alemania y Hungría sufrieron unas heladas que podrían llegar a afectar al 30% -hasta el 60% en algunas partes- de la vendimia.

Se espera que esta nueva herramienta ayudará a los viticultores a prepararse mejor, aprendiendo de las tendencias pasadas, aunque no hace predicciones.

Si en un área no ha granizado durante varios años consecutivos, por ejemplo, los viticultores podrían utilizar datos históricos para averiguar si esto no es más que una irregularidad en una región con un riesgo generalmente alto de granizo.

"(El estudio) emplea datos desde 1900 hasta hoy. Al menos, pueden usarlos para identificar si están en riesgo y (...) hacer algo para mitigarlo", afirmó Deniell.

Las medidas podrían incluir cubrir cosechas valiosas con redes antigranizo, atar las botellas para contener los golpes de un terremoto, usar "cohetes antigranizo", como se está haciendo en Borgoña, con los que se inocula yoduro de plata en las nubes para evitar la formación de granizo, o contratar seguros.

El índice se actualizará anualmente y es accesible en www.winerisk.org, un sitio especializado en la meteorología relacionada con la actividad vinícola.