Mendoza: el 30% de los estudiantes de 1° año de la secundaria presentan niveles críticos de lectura

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La escuela Mariano Moreno, una de las instituciones en las que se tomó el censo de fluidez lectora
Fotografía Gobierno de Mendoza

MENDOZA.- En medio de la pandemia y con clases presenciales bajo el sistema de burbujas, realizó por primera vez el Censo de fluidez lectora, que arrojó un diagnóstico pedagógico para saber dónde están parados los estudiantes de 4º grado de la primaria y de 1º año de la secundaria. Estos últimos muestran que están en peor situación: tres de cada diez adolescentes evidenciaron tener un “nivel crítico” de lectura, mientras que en los más chicos abarca a dos de cada diez estudiantes. Lo que ocurre con este grupo de primaria es una buena señal de las nuevas estrategias y planes de trayectorias escolares que empezaron a instrumentarse en 2018. En ambos casos, los indicadores son similares a los obtenidos durante las últimas pruebas Aprender, que este año, tal como pasó en 2020, serán postergadas para 2022, según informó el gobierno nacional.

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Para la interpretación de los resultados del censo, que se realizó entre el 15 de marzo y el 15 de junio pasados sobre un universo total de más 60.000 alumnos, se hizo foco en dos indicadores: promedio de palabras leídas por minuto y medida de dispersión o heterogeneidad dentro del curso, indicaron a LA NACIÓN voceros de la Dirección General de Escuelas (DGE). Este tipo de pruebas, consideran las autoridades, es un paso clave para empezar a revertir desde los primeros años los problemas de comprensión lectora, una realidad educativa de los alumnos de escuelas públicas y privadas, de cara al mundo universitario

“Estas acciones son importantes para mirar al sistema educativo y transmitir lo que ocurre y todos seamos parte de poder encontrar soluciones y mejoras”, indicó José Thomas, titular de la DGE, y agregó: “A través de este censo generamos información de calidad para directivos, docentes y para el sistema en general para tomar decisiones políticas basadas en evidencia. Esas políticas tienen que estar dirigidas a que los chicos aprendan. Es un pedido expreso del gobernador que gestionemos con evidencia, con números, con pruebas y con investigaciones”.

A la espera de las definiciones del Ministerio de Educación de la Nación sobre las pruebas Aprender, jurisdicciones como Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y Córdoba presionan para realizarlas en los próximos meses. De todas maneras, en la provincia ya preparan un Plan B, tal como publicó LA NACIÓN, al tiempo que destacan la importancia del censo de fluidez lectora frente a las Aprender. “Este tipo de censos se pueden comparar con otros operativos educativos como por ejemplo el Aprender. Pero la gran diferencia que tiene este censo es la nominalidad de quien rinde el examen. No son ya un número, es un chico o chica, un docente, una escuela que nos permite y nos ayuda a resolver la gran heterogeneidad que tiene el sistema educativo y el nivel socio educativo de cada estudiante”, observó Thomas.

En tanto, la directora de Planeamiento de la Calidad Educativa, Silvina Del Pópolo, explicó que el censo tomó como eje la fluidez lectora, que es un componente fundacional de la comprensión: “Lo que nos arrojó el resultado es que hay estudiantes con un nivel crítico, otros que tienen un desafío por delante para mejorar y algunos que están en un buen nivel de desempeño. Nuestro plan de acción es reconocer esa heterogeneidad de nuestros estudiantes y lo que tenemos para iniciar en breve son espacios formativos docentes que atiendan a estas tres trayectorias diversas”.

Por eso, las autoridades afirman que hay que generar estrategias “remediales” para los estudiantes de nivel crítico, de intensificación de nivel medio y acciones de sostén para los más avanzados que también enfrentan un desafío. “Debemos realizar trabajos preventivos y lo vamos a hacer a través de la ejecución de un programa que se denomina Nutrición del Lenguaje destinado a los jardines maternales y sala de 4 años, entendiendo que nutrir de palabras es esencial para anclar los aprendizajes. Es un programa que va a trabajar con mamás y papás buscando potenciar el desarrollo del lenguaje en los primeros años de vida. Luego se fortalece con otros que continúan en el nivel primario”, destacó la funcionaria.

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En detalle

En medio de la pandemia, con clases presenciales y bajo un sistema de asistencia diaria y rotativa de 35% del alumnado, participaron del censo 66.537 estudiantes, de los que 21.500 son de 4º grado; 22.000, de 7º grado y 23.500, de 1º año de la secundaria. Los resultados estuvieron enfocados en 4° de la primaria y 1° de la secundaria.

El censo se tomó en 908 escuelas de gestión estatal y privada, lo que representa el 70% de la matrícula del sistema educativo mendocino. La interpretación de los resultados debe contextualizarse en un ciclo lectivo con características particulares, debido a la emergencia sanitaria, y las diferentes trayectorias escolares que atraviesan los estudiantes.

Así, en cuarto grado, del total de estudiantes evaluados, en promedio, el 22% se encuentra en niveles críticos; el 53%, en el nivel esperado y el 25%, se encuentra por arriba del nivel esperado.

Por su parte, el censo de fluidez lectora de 1° año de secundaria muestra que un 32% de los estudiantes se encuentran en el nivel crítico; asimismo un 63% se encuentra en el nivel esperado y solo un 3% se encuentra por arriba del nivel esperado.

El titular de la DGE señaló que los resultados arrojan un “dato alentador y muy interesante” en cuarto grado. “Nos da una mejora relativa con respecto a primer año secundaria. Es relativa porque no tenemos una base de comparación hacia atrás, pero cuando se comparan ambos se puede ver que si continúan en esta línea, cuarto grado viene un poco mejor”, indicó el funcionario, que afirmó que estos resultados están relacionados con el programa de alfabetización temprana.

Para el análisis del promedio de palabras por minuto, se establecieron tres categorías de desempeño. Para estudiantes de a 4º de grado, aquellos que leyeron entre 0-35 palabras por minuto se consideran dentro del nivel crítico, entre 36-95 están en el nivel medio esperado y más de 96 se ubican por encima de lo esperado. En el caso de 1º año están en un nivel crítico a los que leyeron menos de 100 palabras; entre 101 y 181, en el nivel medio esperado y más de 181 se ubican por encima de lo esperado.

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