Memorias que albergan en el asilo San Sebastián de Querétaro

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QUERÉTARO, Qro, junio 23 (EL UNIVERSAL).- Haber conocido la Torre Eiffel, en París, Francia, es uno de los momentos que más atesora Lorenzo José Tous, respecto a sus viajes; el hombre de casi 84 años recuerda esos momentos, además de hazañas como alpinista.

Actualmente reside en el Asilo San Sebastián, en la capital de Querétaro, donde lo acompañan sus álbumes de fotografía con innumerables recuerdos de sus viajes y de sus vivencias.

Mientras tanto, sobre sus manos lleva otro álbum que tiene la leyenda "Mi segunda visita a Alemania, después de 21 años", añade que este viaje fue para visitar a sus dos sobrinas y sus respectivos esposos que vivían en esta región del mundo.

El idioma alemán no es desconocido para Lorenzo, pues menciona que para ese viaje "aprendí un poquito", con la finalidad de tener un mayor entendimiento durante su visita. "Tengo otros dos [álbumes] de mi primer viaje", platica.

Las travesías de Lorenzo continúan en sus viajes al interior del país; con emoción relata aquellos momentos que también vivió como alpinista, al subir el volcán Iztaccíhuatl.

Al compartir estas historias, se enorgullece de tener una buena memoria, que lo hace evocar cada viaje, cada lugar y cada persona conocida.

Lorenzo, relata, nació un 26 de agosto, en la Isla del Carmen, en el estado de Campeche. Recuerda que a los 10 años perdió a su padre a causa del cáncer; desde entonces, junto con su mamá y su hermana, se fueron a vivir a Mérida, Yucatán.

Tras un par de años de haber vivido en esta nueva ciudad, regresaron a su lugar de origen, por un poco tiempo.

Posteriormente, recuerda, cambiaron de residencia a Veracruz, donde terminó sus estudios de educación básica, para en seguida vivir en Ciudad de México, cuya dirección rememora de manera precisa.

Al hablar de su infancia, confiesa que le gustaba jugar con el trompo, "el punto con el que el tropo da vuelta es fierro, entonces ese hay que limarlo bien".

Sin embargo, señala que entre sus actividades predilectas de la infancia también estaba ir a la playa, pescar, visitar el faro de la Isla del Carmen, donde le tocaba ver cuando salían o llegaban los barcos pesqueros.

Posteriormente, ya viviendo en la capital del país, ingresó a laborar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde se encargaba de llevar el archivo clínico del Centro Médico Nacional de La Raza, una actividad que con la llegada de la tecnología cambió drásticamente.

Después, añade, laboró en diversas áreas, hasta llegar incluso a la Tesorería General del Seguro Social.

Tiempo después llegó a vivir a la ciudad de Querétaro, donde se encuentra el asilo, y en donde se refieren a él como un hombre formal y respetuoso, además, con un encanto que cautivó a una de sus compañeras, experiencia que comparte feliz.

Su serenidad y su formalidad también se ven engalanadas por anécdotas y chascarrillos que los hacen soltar discretas carcajadas durante la charla.

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