China-EE.UU. Los negocios argentinos que ganan con el acuerdo entre las potencias

Esteban Lafuente

El entendimiento entre las dos mayores potencias económicas del mundo podría generar más demanda para productos argentinos derivados del complejo sojero; además, el país podría beneficiarse del freno a la guerra de monedas

Mejores perspectivas para las exportaciones argentinas y un escenario de menor volatilidad financiera internacional son dos de los aspectos en los que el acuerdo firmado entre Estados Unidos y China podría beneficiar a la Argentina. En un contexto de escasez de divisas en el país, el incremento en los volúmenes del comercio internacional, con mayor demanda de manufacturas de origen industrial por parte del gigante asiático, es un principal aspecto positivo para la economía local.

A su vez, el entendimiento entre ambas potencias enfría la posibilidad de guerra de monedas y baja la tensión entre inversores globales, justo cuando el país debe iniciar el proceso de renegociación de su deuda.

"El primer impacto general es positivo. A los países como Argentina, que no tiene grandes multinacionales, no fija precios ni compite por escala, le conviene un escenario internacional descomprimido, porque cuando hay restricciones, siempre terminan perjudicados los más débiles", afirma Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI. Según su perspectiva, el entendimiento entre Estados Unidos y China da una señal de entendimiento hacia el resto del mundo y abre una posibilidad a que el resto de los países retome sus iniciativas de firmar acuerdos de comercio internacional.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el viceprimer ministro de China, Liu He, en la Casa Blanca

"La Argentina tiene una muy baja participación en el comercio internacional. Exporta solo el 0,3% del comercio global. Necesitamos crecer para ingresar más dólares comerciales", indicó Elizondo. Según datos del Indec, 2011 registró el pico histórico de las exportaciones para la Argentina, con US$82.981 millones, mientras que el año pasado cerró con alrededor de US$65.000 millones.

El acuerdo entre ambas potencias abre mejores perspectivas para el sector agroexportador local, tanto en los precios como en los volúmenes que la Argentina puede colocar en el gigante asiático y otros mercados internacionales. "Uno de los puntos del acuerdo es que China deje de ser tan agresivo con su política de industrialización de materias primas, entre ellas la soja. Ese hecho puede tener un impacto positivo, porque incrementa la demanda de manufacturas de origen industrial y derivados de la soja como aceite, harina y pellet", afirma Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, en referencia a uno de los complejos agroexportadores que más divisas generan en la Argentina.

A su vez, el economista advierte que el acuerdo comercial redundará en menor tensión financiera, con menos volatilidad cambiaria y mejores perspectivas para el flujo de capital hacia mercados emergentes. "La clama en el mundo avanzado es fundamental para que se genere apetito por mercados emergentes. En ese sentido, es una buena noticia porque se da justo en el momento en que la Argentina lo necesita, porque empieza la renegociación de su deuda", concluye Rajnerman.