Mejores películas del 2020 según The New York Times

Kevin de León, José Hernández y Alejandra Lomelí*
·16  min de lectura
Mejores películas del 2020 según The New York Times
Mejores películas del 2020 según The New York Times

Decir que fue un año atípico no es novedad, pero también resulta imposible dejar de mencionarlo debido a que las medidas de distanciamiento social trajeron consigo un desajuste en la actividades diarias y comerciales. Como todos los rubros, el cine se vio fuertemente impactado, modificando el estreno de un puñado de películas que desde el 2019 ya figuraban como las más anticipadas del 2020. Pero no todos los blockbusters se guardaron para un tiempo mejor, los que se arriesgaron llegaron a las salas de cine en las temporadas fuertes para la industria del entretenimiento, por ejemplo, Tenet hizo su arribo en pleno verano post reapertura y Mujer Maravilla en esta temporada decembrina.
El cine siempre encuentra su camino y ante la imposibilidad de la asistencia presencial a los festivales de cine más importantes, se tomó la decisión de realizarlos de forma virtual, mientras que algunas producciones comerciales optaron por realizar estrenos simultáneos en salas de cines y plataformas digitales. De esta forma el 2020 abrió un abanico de posibilidades en el que encontramos producciones diversas y propositivas, así como joyas del cine independiente e industrial, es por eso que los Tops de las mejores películas del año son listas muy nutridas como las que presentaremos a continuación.
La publicación The New York Times ha compartido la lista de los mejores filmes del año según la opinión de dos de sus críticos de cine más reconocidos: Manohla Dargis y A.O. Scott. Los especialistas hacen una reflexión sobre los retos que trajo consigo la crisis sanitaria para la industria cinematográfica, así como su Top 10 y las razones que les llevaron a elegir cada uno de los filmes. Sin más dilación, compartimos en seguida sus selecciones.
MANOHLA DARGIS - Miré hasta que sangraron mis ojos
Fue un año de ver contenido de forma obsesiva e indiscriminada, un año de mirar en pantallas cada vez más pequeñas. En un día totalmente perdido, no hace mucho, pasé 11 horas y 15 minutos en mi teléfono, fue horrible (¡vergonzoso!). Leí las noticias, escribí en Twitter, hice acertijos, revisé mi correo electrónico y seguí navegando. No es de extrañar que mis ojos hayan comenzado a dolerme y de repente a sentir picazón, por lo que me empece a preocupar y me di cuenta de que necesitaba una nueva receta para mis anteojos. No lo hice, sabía que solo necesitaba dejar de mirar, pero no podía dejar mi teléfono, algo que me mantenía en contacto con ese mundo más grande que extraño tanto.
El objetivo de estas listas es compartir nuestras 10 películas preferidas, pero al pensar en mis favoritas del año y en todos los títulos nuevos y antiguos que he visto, también pensé mucho en la forma en que veía estas cintas y bueno, a veces simplemente solo las veía. Prefiero la pantalla grande, me encanta ir al cine, a los cines comerciales y cines alternativos, así como a las casas de arte, a los museos y a los cineclubes. Sé cuál cine en Los Ángeles (donde yo vivo), es el que tiene la pantalla más grande, el mejor sonido, las mejor calidad de imagen y los mejores asientos; a mí me gusta sentarme en las butacas de en medio, justamente en el centro de la sala.

Lloré cuando los cines cerraron en Los Ángeles en marzo (todavía continúan cerrados). Las lágrimas muchos los críticos son diminutas, pero ir al cine es todo lo que yo soy. Crecí en Nueva York en la década de 1970, viendo tantas películas como pude, incluso en televisión, pero ir al cine fue una de mis primeras aventuras en la soberanía, una de las primeras formas en que experimenté la vida cotidiana sin la supervisión de mis padres. Ir al cine era lo mío, una forma de ver y de ser. Hasta marzo, también fue una pieza fundamental para entender el tiempo, su forma, textura y exigencias: ir al cine dictaba lo que hacía día y noche, incluidas las muchas horas que pasaba conduciendo hacia y desde las proyecciones.
Como mucha gente, este año me he sentido desolada, en parte por cómo estamos experimentado estos tiempos. Desde hace mucho trabajo desde casa, pero para hacer reseñas de películas sí tenía que salir al cine. Por lo tanto, me resultó difícil aprender a ver las películas que tenía que reseñar desde casa, cómo respetar la atención que requerían y merecían, cómo sentarme y mantenerme sentada en el sofá, resistirme a no presionar el botón de pausa y no revisar Twitter. No ayudó mucho tener tantas ventanas aquí en la casa, lo que hizo imposible replicar una sala de proyección oscura, ni siquiera con las cortinas corridas. Entonces, tratando de ser elegante, colgué algunas sábanas sobre las persianas e incluso pegué con cinta adhesiva bolsas negras, lo cual fue bastante ridículo como suena.
Esta nueva forma de vida ha sido triste y a veces alegre, devastadora. Me he encariñado con personas a las que no conozco y me he interesado por su bienestar. De vez en cuando, el streaming puede sentirse como una inundación, como sucedió en aquel vergonzoso día de más de 11 horas en mi teléfono, y sí, conozco las consecuencias de pasar demasiado tiempo frente a la pantalla, en particular en las redes sociales. Todas estas imágenes en streaming son completamente diferentes de los placeres discretos de las películas, no solo en términos de cómo se ven, la integridad de sus imágenes y dónde está la cámara, sino también de cómo comienzan y terminan las películas, los ritmos específicos, la forma y el sentido del tiempo que crean.

Estos meses aparentemente interminables de pandemia han sido perfectos para el flujo de transmisión de programas instantáneos, como dramas sobre crímenes, videos de TikTok, stories de Instagram y gifs de cinco segundos. Las cadenas de streaming saben cómo funciona esto: a menudo omiten los créditos y comienzan el siguiente capítulo antes de que termines de ver el actual. El streaming evapora el tiempo y antes de que te des cuenta ya viste cuatro episodios seguidos de The Crown. Este es algo totalmente diferente de cómo experimentábamos la experiencia cuando salimos al cine, ahí nos daba dos o más horas de ese respiro de la vida cotidiana impuesta por el capitalismo.
De vez en cuando, alguien me pregunta qué creo que pasará con las películas. No tengo ni la menor idea, más allá de mi convicción de que se seguirán produciendo, distribuyendo y exhibiendo buenos y malos títulos. No obstante, la forma de verlo y los contenidos es algo más impreciso. Lo que sí sabemos es que la industria cinematográfica estadounidense ha resistido e incluso se ha beneficiado de una sucesión de crisis catastróficas desde su fundación monopolística, desde la llegada del sonido, el fin del antiguo sistema de estudios y la introducción de la televisión y el video home. La llegada del streaming ha agregado otro capítulo más a esta historia, que continuará transformándose y sobreviviendo a cualquier empresa o crisis, sin embargo, solo el tiempo lo dirá y nosotros también.
1. Martin Eden (Pietro Marcello)
En esta brillante adaptación de la novela homónima de Jack London, Luca Marinelli interpreta a un autodidacta que abandona a la clase trabajadora para sumergirse en una nueva ideología que destruye el alma y al mundo.

2. City Hall (Frederick Wiseman)
Frederick Wiseman, uno de los cronistas más grandes y generosos de Estados Unidos, te introduce en la Presidencia de Boston, donde hombres y mujeres ayudan a que la ciudad y la democracia funcionen.

3. Gunda (Victor Kossakovsky)
En esta película una cerda da a luz a una camada encantadora, nos muestra a una gallina con una sola pierna que deambula feliz y libre en esta mirada íntima y exquisita que aborda la hermosa de vida animal desde cero.
4. David Byrne’s American Utopia (Spike Lee)
Gracias a lo genial que se ve esta película, que avanza de una manera magnifica que suena de manera gloriosa y lo bien que te hace sentir, debería titularse "Spike y David están aquí para llevarte lejos del 2020".

5. Bacurau - (Juliano Dornelles y Kleber Mendonça Filho)
Esta emocionante película de género, es disruptiva y mezcla sus altos y bajos para cambiar la típica historia de la ciudad obligada a luchar contra el mal. Divertida, extraña, sangrienta y profundamente política.

6. First Cow (Kelly Reichardt)
Una tierna historia acerca de la amistad masculina y una represión al duro individualismo. El drama de Kelly Reichardt ofrece una alternativa a la presuntuosidad de la mayoría de las historias fronterizas, además la vaca es adorable.

7. Never Rarely Sometimes Always’ (Eliza Hittman)
Se puede sentir la rabia flotando en la pantalla en este drama acerca de la difícil búsqueda de una adolescente para poder abortar. En cada escena se puede comprobar su excelente realización cinematográfica.

8. Collective (Alexander Nanau)
Este documental es apasionante y por momentos impactante. Sigue las secuelas de un incendio catastrófico en Bucarest, el cual mató a decenas de personas, derrocó al gobierno e inspiró un tipo de periodismo heroico.

9. Rapera a los 40 (Radha Blank)
Está el Nueva York de Woody Allen, el de Spike Lee y ahora el de Radha Blank. Esta historia presenta a una dramaturga que se encuentra en medio de una crisis, Blank apuesta por el romance de la lucha artística, haciéndolo lo suyo con ingenio, rap, mucho corazón y una gloriosa explosión de colores.

10. Beanpole: Una gran mujer (Kantemir Balagov)
Este drama está dirigido de manera trágica, dolorosa y deslumbrantemente, se desarrolla en la Unión Soviética justo después de la Segunda Guerra Mundial. Balagov es un rompecorazones y un gran director con mucho talento.

“Time” de Garrett Bradley estaría en este top 10, pero fue una coproducción de The New York Times, así que no puedo incluirlo para no crear un conflicto de intereses, sin embargo, deberías verla. A continuación, algunas otras películas que estoy agradecida de poder haber visto:
“76 Days,” “Alex Wheatle,” “Borat: Subsequent Moviefilm,” “Buoyancy”, “Circumstantial Pleasures,” “Coded Bias,” “Campamento Extraordinario,” “5 Sangres,” “Dick Johnson Is Dead,” “Emma,” “Fireball: Visitors From Darker Worlds,” “Aves de presa y la fantabulosa emancipación de una Harley Quinn, “House of Hummingbird,” “I Wish I Knew,” “El Hombre Invisible,” “Lost Girls,” “Minari,” “Miss Juneteenth,” “Nomadland,”“La vieja guardia,” “On the Record” “, ” “One Night in Miami,” “The Photograph,” “Tesla,” “The Traitor,” “The Wild Goose Lake,” “Lazos de familia,” “Soul,” “The Truffle Hunters,” “The Truth.”
Las siguientes son motivos para esperar por el 2021 (además de las vacunas): “The Boy From Medellín,” “MLK/FBI” and “ The Woman Who Ran.”
Y las que espero que alguien las adquiera para su distribución en América: “The Disciple,” “The Monopoly of Violence” y “Preparations to Be Together for an Unknown Period of Time.”

A.O. SCOTT - Películas para un mundo cansado y ansioso
Ha sido un año de privaciones y abundancias. Las proyecciones de prensa y los viajes de recuperación a los teatros locales que han marcado mis semanas durante más de dos décadas desaparecieron, mi conexión a internet se convirtió en una cinemateca las 24 horas. Extrañaba mucho ir al cine, pero no extrañé mucho al Hollywood que ha dominado las pantallas en los últimos años. El ascenso del streaming me incomoda, debido a la pasividad que genera en la audiencia y los compromisos estéticos que hace que sea casi irresistible, pero por ahora estoy agradecido de haber visto tantas buenas películas. Las he necesitado más que nunca.
1. Borat: Subsequent Moviefilm (Jason Woliner)
¿Debería decir que esta es la mejor película del 2020, desde el punto de vista del arte cinematográfico? No lo sé, ha sido un año extraño, pero insistiría en que esta secuela de 14 años es sin duda la película más completa de 2020. Esto se debe en parte a que Sacha Baron Cohen y sus colaboradores, incluida Maria Bakalova, la fenomenal actriz búlgara que interpreta a la hija de Borat, Tutar, trabajaron durante los primeros meses de la pandemia y el inicio de la campaña presidencial, dando a sus payasadas un sabor en tiempo presente que va más allá de la mera relevancia.
Esta nueva aventura de Borat también capturó la sensación de su época con una precisión desalentadora. Una vez más, Cohen amistoso, con su idiota alter ego llegó a nuestras costas desde Kasajistan para mostrarle a los Americanos como somos realmente. Es terriblemente intolerante, ignorante y paranoico, pero también increíblemente cortés y amable con los extraños. Hay algo conmovedor en la película en la que Borat se pone en cuarentena con un par de creyentes de la QAnon que luego lo ayudan a encontrar a Tutar en un mitin anti-mascarillas. Llega una dosis bienvenida de humanidad no cómica de Jeanise Jones, quien pacientemente trata de liberar la mente de Tutar de su prisión patriarcal.
No es que Borar Subsequent Moviefilm ofrezca mucho en cuanto comodidad. Cuando la sátira y el documental convergen, es una señal de que ambos han llegado a un callejón sin salida.La verdad no necesariamente te hará libre. La risa puede que no sea una medicina en absoluto. Hay un rigor admirable tanto en la forma en que Cohen construye gags como en su comprensión de sus límites. La película es muy divertida, pero no te animará. La realidad, en cualquier caso, fue más allá incluso de la escabrosa imaginación de Cohen. Él y Bakalova podrían haber logrado avergonzar al abogado personal del presidente Trump Rudolph W. Giuliani, en una habitación en Nueva York, pero Cohen solo puede envidiar a la deidad cómica que organizó ese evento de prensa posterior a las elecciones en un estacionamiento de Filadelfía, al lado de una sex shop y al otro lado de la calle de un crematorio. Ni siquiera Borat iría ahí.
El abrazo definitivo de Borat al feminismo de “soy el padre de una hija” es dulce y asenta la amargura del final de la película. Esta cinta, al igual que en el primer episodio, es una historia de dos países, un Kazajistán de fantasía y un Estados Unidos realista. Al final del capítulo, uno de estos países termina como un ejemplo, un lugar de progreso, ilustración, periodismo responsable y respeto por la ciencia. El otro, una vez glorioso, ha descendido a la brutalidad y la superstición. No lo estropearé diciendo cuál es cuál.

2. City Hall (Frederick Wiseman)/ Collective (Alexander Nanau)
El odio al gobierno y el desprecio por el periodismo son elementos básicos de la mentalidad antidemocrática moderna y estos documentales ofrecen poderosos contraargumentos. La mirada larga y contemplativa de Frederick Wiseman sobre el funcionamiento de la administración municipal de Boston se convierte en una sinfonía de proceso, una demostración de la democracia en ausencia de drama. La espeluznante crónica de Alexander Nanau sobre la letal corrupción oficial en Rumania es, por el contrario, interesantemente dramática: una exposición de la horrible disfunción gubernamental y los heroicos esfuerzos para combatirla que harán que tu corazón se acelere y te hierva la sangre. Juntas, estas películas sugieren que la paciencia y la rabia son virtudes cívicas vitales y complementarias.

3. First Cow (Kelly Reichardtt)
El último quasi-western de Kelly Reichardt es un estudio silencioso de la amistad y una crítica mordaz al capitalismo global, que se manifiesta en el territorio de Oregon del siglo XIX. Orion Lee y John Magaro son maravillosos como un par de inadaptados cuya puesta en marcha entra en conflicto con los problemas de la cadena de suministros, las prácticas comerciales cuestionables y la codicia humana despiadada.

4. Martin Eden (Pietro Marcello)
La novela autobiográfica de Jack London, publicada en 1909, ha sido durante mucho tiempo más popular en Europa que en la tierra natal de Londres, y la salvaje versión en pantalla de Pietro Marcello es tanto una sincera carta de amor como un descarado acto de apropiación cultural e imaginativa. Martin ( el increíblemente sexy Luca Marinelli) ha sido trasladado a Nápoles y se le ha dado casi todo el siglo XX como telón de fondo de su ardor y ambición. Literatura, política, lucha de clases, sexo: Todo está aquí en una epopeya hirviente y perpetuamente sorprendente que borra la distición entre realismo y fantasía.

5. Rapera a los 40 (Radha Blank)
Radha Blank es un personaje maravilloso: inseguro, divertido, decente, vanidoso. Radha Blank, quien la interpreta, es una excelente intérprete, que brinda compasión y también la franqueza inquebrantable que es un ingrediente necesario en cualquier tipo de memoria. Lo mejor de todo es que Radha Blank, debuta en su largometraje, como una cineasta brillante, con un ojo para los absurdos del teatro de Nueva York y para el glorioso teatro de la ciudad misma.

6. Palm Spings (Mac Barbakow)
Cristin Millioti y Andy Samberg no se encuentran muy bien al comienzo de esta variación sobre los temas del Día de la Marmota, ambos buscan el amor y el significado en un mundo de expectativas disminuidas y repeticiones sin fin. Los creadores (Max Barbakow y Andy Siera) no se propusieron hacer una historia de amor de cuarentena, pero algo sobre la forma en que la pareja centra la lucha contra el aburrimiento, la ansiedad y las tentaciones del cinismo hizo de esto un bálsamo y un punto brillante en un año espantoso y aparentemente interminable.

7.Bacurau (Juliano Dornelles y Kleber Mendoça Filho)
¡Udo Kier y Sonia Braha! ¡Ciencia Ficción y Western! Bacarau, llamado así por una ciudad ficticia en el interior brasileño, es una aventura alegre y violenta cuyo desafío al género y la convención narrativa representa una forma de desafío más general y más directa: contra la arrogancia del poder; contra el impulso autoritario de borrar la historia, reprimir la alegría e ignorar los mensajes urgentes del futuro. Eso es lo que parece ser sobre todo esta película.

8. David Byrne’s American Utopia (Spike Lee) / Lovers Rock (Steve McQueen)
¿Qué extrañas más, conciertos o fiestas en casa? Estas películas impulsadas por la música y el movimiento de los cuerpos en un espacio cerrado, están llenas de alegría y deseo incluido cuando reconocen lo dura que puede ser la vida. Lovers Rock, el capítulo más corto y dulce de la antagonía Small Axe de Steve McQueen, se desarrolla en una sola noche en Londres a principios de la década de 1980. American Utopia, dirigida por Spike Lee, captura una actuación del espectáculo ómnibus 2019 de David Byrne en el Hudson Theatre de Nueva York, en ambos casos, el medio es el mensaje y el placer es la política.

9. Dick Johnson is Dead (Kristen Johnson)
La película de Kristen Johnson es un documental que camina hasta el borde de la realidad cognoscible, contemplando los misterios de la muerte, la memoria y la conciencia humana. También es una colaboración imaginativa entre la cineasta y su padre, un psiquiatra jubilado con demencia, quienes juntos representan escenarios de muerte paterna. El resultado es divertido e impactante, macabro y sumamente humano.

10. Soul (Pete Docter)
El mensaje del último largometraje de Pixar, un relato lírico y metafísico de las aventuras de un pianista de jazz en el más allá, es que es bueno estar vivo. La película estaba originalmente programada para estrenarse en la primavera, por lo que los realizadores no podrían haber imaginado cuán oportuno y bienvenido hubiera sido ese mensaje.

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Nota publicada originalmente en Tomatazos