¡Meghan en estado puro! Debuta como anfitriona, cocina en directo y sorprende junto a su madre

Tras verla metida entre fogones y cazuelas, eso sí, con un camisa blanca impecable que recordó a esa con la que debutó como novia del Príncipe ante el mundo, Meghan ha ejercido por primera vez de anfitriona en el Palacio de Kensington. La duquesa de Sussex ha tomado las riendas este jueves: ha cocinado en directo y ha contado con la presencia del príncipe Harry y de su madre, Doria Ragland, la gran sorpresa del día. Esta es Meghan en estado puro. Bon appétit!

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Cuando faltaban tres meses para la boda, durante su primer acto junto a los duques de Cambridge, Meghan pidió un tiempo para ponerse en marcha y ese tiempo ha llegado. En los jardines del palacio se ha instalado una carpa para la ocasión y, aunque el día no ha podido estar más gris, la presentación de su libro solidario y la comida posterior han levantado una gran expectación sobre todo cuando del coche oficial se han bajado los duques de Sussex acompañados por la madre de ella en la que ha sido su primera aparición pública tras la boda real. "Hola, soy Doria, la mamá de Meg", así se ha presentado una mujer que parece no ser consciente de que su llegada al Castillo de Windsor fue seguida por 11,5 millones de personas.

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Era el día de Meghan y todos lo sabían, así que en esta ocasión la exactriz no ha esperado a que el Príncipe tomara la iniciativa. La Duquesa, en azul y negro, ha caminado la primera para comenzar su ronda de saludos mientras que su madre y su marido guardaban sus espaldas con un medido paso por detrás. Harry la seguía con orgullo y Doria Ragland se frotaba las manos y se ajustaba el foulard encima de los hombros. Doria, esto es Londres, parece que atrás quedó para todos la soleada California. Aunque está sin confirmar, son algunos los que apuntan desde hace semanas que la madre más discreta de la historia y a la que vieron volando desde Los Ángeles a principio de esta semana estaría barajando la posibilidad de trasladarse al Reino Unido. 

La primera iniciativa de Meghan ha sido toda una declaración de intenciones. La Duquesa ha escrito el prólogo del libro de cocina Together: Our Community Cookbook, un recetario que abarca algunos de los aspectos por los que Meghan ya se había mostrado interesada y hoy ha vuelto a meterse entre fogones para defenderlo. Mientras explicaba a Doria y a Harry algunos detalles, cogía una espátula y le daba la vuelta a uno de los chapatis (panes de origen indio) que se iban a comer a continuación. Esta ha sido toda una novedad. Aunque la Reina supervise cada detalle de los banquetes de Estado y Camilla, duquesa de Cornualles, recientemente cocinó un rollito de primavera en una televisión asiática, hasta ahora no habíamos visto un "show cooking" por parte de un Windsor en los jardines de Kensington. 

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Meghan tiene a quién parecerse. Algunos medios británicos recogen una conversación de Doria Ragland, profesora de yoga y trabajadora social, con una de las invitadas: "Estoy tan emocionada como tú. Muy feliz de ponerle cara a las recetas, lo voy a hacer todo. El poder de las mujeres, nosotras hacemos que las cosas ocurran, somos curiosas, decimos que sí, si nos necesitan estamos. Es inspirador". Algunas mujeres, muchas madres como ella, se interesaron por saber qué pensaba Doria del nuevo proyecto y, en definitiva, de la nueva vida de su hija. Ella dijo estar muy “orgullosa” y utilizó la expresión “head over heels”, una forma de decir que está en una nube. Aunque para nube en la que se ha subido el príncipe Harry, cuya mirada de eterna luna de miel no se puede definir con palabras. 

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El menú que han podido degustar los invitados, una mezcla de representantes de la editorial y del centro cultural, ha estado compuesto por un "picoteo" con patatas fritas con chutney de cilantro, samosas vegetales, dip de chili verde y aguacate, baba ganoush (un puré de berenjenas de origen árabe), hummus, chapatis de zanahoria y cebolla, kofta kebab, un guiso de ternera y berenjenas, iraqui dolma (un plato de origen iraquí que es un emblema de la diáspora), arroz verde, curry de pollo y coco, masala de berenjenas, ensalada shirazi (de origen persa), tabbuleh (originario de Siria y el Líbano), un pastel de fruta caramelizada, unos hojaldres dulces (esta masa crujiente fue llevada a Europa por los árabes), un pastel tradicional ruso, té de menta y té de jengibre, quizá un guiño a Harry, por eso de que a los pelirrojos les llaman "ginger". En definitiva, Meghan ha ideado un menú poco frecuente en palacio, menos lo platos que son de origen indio ya que la pasión de la reina Victoria por el curry es toda una leyenda, hay quien considera que  fue ella quien lo impulsó como uno de los clásicos de la cocina británica mientras otros historiadores advierten que en torno a esto se ha creado un mito, un mito que ha inspirado recetas, libros y películas.

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La elección de las flores, las mesas de madera tipo imperial sin mantel, vajilla blanca, una alfombra de tejidos naturales y el ligero estampado azul en el techo de la carpa… Todo ha sido muy Meghan, al menos de esa Meghan que conocimos en sus redes sociales, esa que ejercía de foodie dando las direcciones de sus restaurantes favoritos y que compartía la decoración de su casa. En esa atmósfera ha llegado el momento álgido, ese en el que la Duquesa ha aparecido sin abrigo y, mientras Harry y Doria ejercían de “escuderos a distancia", ha dado un discurso de tres minutos, los medios británicos resaltan que sin papel en la mano pero con un pasado memorizando los guiones de Suits tampoco sorprende. En ese momento salió la Meghan a la que  conocimos en esa primera entrevista que dio junto al Príncipe el día de su compromiso oficial, esa que habla con pasión y a la que las cámaras no impresionan.

“Trabajar en este proyecto los últimos nueve meses ha sido un tremendo acto de amor”, ha dicho la nueva Windsor en un discurso que ha resaltado lo feliz que es de vivir en una ciudad con tanta diversidad. "Recientemente me mudé Londres...", ha explicado, como si a ambos lados del Atlántico no se hubiera seguido paso a paso su historia de amor con el Príncipe, antes de decir que era algo "excepcional" que hubiera 12 nacionalidades en ese pequeño espacio. 

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Fueron las mujeres que sufrieron el incendio de la torre Grenfell (causó 72 muertos en junio de 2017) las que crearon “el comedor social del amor” en el Centro Al Manaar de Herencia Cultural del Oeste de Londres. A través de la comida reunían a familiares, amigos y vecinos afectados por la tragedia con el fin de superar la tragedia a través de la comida, y sobre todo de la comida preparada con amor.

Meghan descubrió este proyecto en enero de 2018, por aquel entonces tomaba contacto con lo que sería su futura vida, y desde entonces lo visitó periódicamente, visitas en las que según han narrado las mujeres implicadas se prestaba a todo tipo de tareas como lavar arroz. "Me sentí inmediatamente unida a este comedor social; es un lugar para que las mujeres rían, sufran, lloren y cocinen juntas", ha escrito Meghan Markle en el prólogo de un libro que cuesta entre 10 y 14 euros (dependiendo desde donde se compre), es de la editorial Ebury Publishing y cuyos fondos se destinarán a continuar transformando y fortaleciendo comunidades a través de la cocina.

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“Unir identidades culturales en un mismo espacio crea un lugar para sentirse normal de la manera más sencilla. Es una necesidad universal de conectar, nutrirse, y formar parte de una comunidad. Estas mujeres lo consiguen a través de la comida, ya sea en medio de una crisis o en un momento de felicidad. Todos podemos identificarnos con esto", se puede leer en el fragmento que ha compartido la Casa Real del texto de la Duquesa. Con este pistoletazo de salida Meghan toma posiciones dentro de la Royal Foundation, la fundación que agrupa las acciones solidarias de los duques de Cambridge y los duques de Sussex. En citado acto que tuvo lugar en febrero ya lo anunció: “Las mujeres no necesitan encontrar su voz, ya tiene voz. Ellas necesitan sentirse empoderadas para usarla y la gente necesita ser alentada a escuchar”.