El megajuicio: esto es lo que debe saber sobre los atentados terroristas de 2015 en París

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© Benoît Peyrucq/AFP

Siete años después y tras 10 meses de juicio, este 29 de junio los jueces emitirán su veredicto sobre los peores ataques terroristas en décadas que conmocionaron a Francia. El 13 de noviembre de 2015, París fue escenario de una serie de atentados coordinados con armas y bombas por parte de extremistas, que dejaron 130 personas muertas y más de 400 heridos. Sobrevivientes y familiares de las víctimas lo han descrito como un juicio "insoportable", pero crucial en su búsqueda de Justicia y cierre.

Fin a un proceso judicial histórico en Francia. El juicio por los atentados terroristas en París ha sido inédito no solo por su excepcional duración de 10 meses, sino también por el tiempo que dedicó a que sobrevivientes y familias de las víctimas testificaran detalladamente sobre su calvario y lucha para superar las secuelas de lo ocurrido.

A lo largo del proceso, los testigos han tenido que revivir uno de los días más tristes de la historia reciente en la capital francesa.

El 13 de noviembre de 2015, el teatro de variedades Bataclan, seis bares y restaurantes y el perímetro del estadio deportivo Stade de France fueron objeto de ataques que duraron horas y dejaron profundas cicatrices en la psique de la ciudad y del país.

Transcurrían las primeras horas de la noche de un usual viernes con los bares y restaurantes parisinos abarrotados de clientes. En la sala de conciertos de Bataclan, la banda estadounidense Eagles of Death Metal estaba tocando a sala llena.

En el Estadio Nacional acababa de comenzar un partido de fútbol entre Francia y Alemania, al que asistían el entonces presidente de la nación François Hollande y la canciller de Alemania en ese momento, Angela Merkel.

A las 21:16 minutos se produjo el sonido de la primera explosión que apenas logró superar el ruido de la multitud en el estadio. El segundo llegó cuatro minutos después. Un escuadrón de hombres armados abrió fuego contra varios bares y restaurantes en otra parte de la capital francesa. Ese derramamiento de sangre afuera llegó a su fin a las 9:41 p.m., según recopilaron las autoridades.

Sin embargo, lo peor no había terminado. A las 21:47, tres agresores más irrumpieron en el Bataclan y dispararon indiscriminadamente. 90 personas murieron en cuestión de minutos. Cientos más fueron tomados como rehenes durante horas, algunos de ellos gravemente heridos, dentro de la sala de conciertos.

Todo antes de que Hollande, al ver salir cubierta de sangre a la gente del teatro, ordenara a las fuerzas de seguridad que irrumpieran en el lugar.

La Fiscalía pide penas entre los cinco años de cárcel y la cadena perpetua

20 hombres están acusados de desempeñar papeles críticos en las masacres. La mayoría de los sospechosos están señalados ​​de ayudar a crear identidades falsas, transportar a los atacantes de vuelta a Europa desde Siria o proporcionarles dinero, teléfonos, explosivos o armas.

La Fiscalía ha solicitado penas que van de los cinco años de prisión hasta la cadena perpetua.

Pero la pena máxima es requerida para un hombre: Salah Abdeslam, un belga de 32 años con raíces marroquíes. Fue el único juzgado por varios cargos de asesinato y secuestro como miembro de una organización terrorista, el autodenominado Estado Islámico.

El principal sospechoso se enfrenta a una posible cadena perpetua sin libertad condicional, una sentencia dictada solo cuatro veces en Francia hasta el momento.

14 de los acusados ​​han comparecido ante los tribunales, incluido Abdeslam, el único sobreviviente del equipo atacante de 10 miembros que aterrorizó a la ciudad ese viernes por la noche. Se presume que todos, excepto uno de los seis hombres ausentes, fueron asesinados en Siria o Irak. Uno más está en prisión en Turquía.

Abdeslam comenzó el juicio asegurando con orgullo que era un "soldado" del autodenominado Estado Islámico, que se ha atribuido la responsabilidad de los ataques. Posteriormente, el individuo se disculpó con las víctimas.

"Cuando Salah Abdeslam decidió hablar para disculparse, no sé si fue genuino o no, pero aún así sintió que tenía que hacer el esfuerzo, así que eso cuenta", señaló Arthur Denouveaux, sobreviviente del ataque en el Bataclan y presidente de Life for Paris, una asociación de víctimas.

Abdeslam dijo durante el proceso judicial que optó voluntariamente por no detonar su chaleco explosivo y el pasado lunes 27 de junio instó a la corte a no dictar una sentencia severa.

“Cometí errores, es cierto, pero no soy un asesino, no soy un asesino”, sostuvo.

Los testimonios de los testigos, pieza clave para el megajuicio

Durante meses, las salas de audiencias escucharon los desgarradores relatos de quienes sobrevivieron a la tragedia, junto al testimonio de Abdeslam.

Para los sobrevivientes y los seres queridos de quienes perdieron la vida, el juicio fue una oportunidad para contar relatos profundamente personales de los horrores infligidos esa noche y para escuchar los detalles de innumerables actos de valentía, humanidad y compasión entre personas que hasta ese momento eran extrañas.

"Creo que podemos estar orgullosos de lo que logramos (…) El juicio superó cualquier cosa que hubiésemos deseado, porque los terroristas hablaron, los terroristas de alguna manera respondieron a nuestros testimonios, eso fue tan inesperado, eso nunca sucede en los juicios por terrorismo”, subrayó Denouveaux.

Algunos esperan Justicia, pero la mayoría solo quería decirles a los acusados ​​cara a cara que los dejaron con cicatrices irreparables, pero no destruidos.

“Los asesinos, estos terroristas, pensaron que estaban disparando contra la multitud, contra una masa de personas (…) No eran una masa, eran personas que tenían una vida, amaban, tenían esperanzas y expectativas”, dijo al inicio del juicio, en septiembre de 2021, Dominique Kielemoes, cuyo hijo murió desangrado en uno de los cafés.

Más tarde, el hombre aseguró que escuchar el testimonio de las víctimas fue “crucial tanto para su propia curación como para la de la nación”.

Francia ha cambiado a raíz de los ataques: las autoridades declararon el estado de emergencia y ahora oficiales armados patrullan constantemente los espacios públicos. La violencia provocó un examen de conciencia entre los franceses y los europeos, ya que la mayoría de los atacantes nacieron y se criaron en Francia o Bélgica.

Los daños son irreparables, pero para muchos el veredicto que se conocerá este miércoles 29 de junio permitirá cerrar uno de los capítulos más dolorosos para el país, aunque se transformaron para siempre las vidas de todos aquellos que sufrieron pérdidas o dieron su testimonio.

En el territorio francés, los acusados en los juicios ​​no están obligados a declararse culpables y la sentencia puede ser impugnada en apelación.

Con Reuters, AP y EFE

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