En medio de histórica ola migratoria a EEUU, se reanudarán vuelos de deportación a Cuba

Cuba accedió a comenzar a aceptar deportaciones de Estados Unidos, dijeron dos funcionarios estadounidenses, en lo que describieron como la reanudación de acuerdos migratorios de décadas entre los dos países en medio de un éxodo histórico de la isla.

Ningún vuelo de deportación ha salido todavía de Estados Unidos, dijeron los funcionarios. Pero el desarrollo se produce cuando el Departamento de Estado confirma que los dos gobiernos se reunieron en La Habana el martes para discutir los acuerdos migratorios de Estados Unidos y Cuba.

En un comunicado de prensa, la agencia federal dijo que los funcionarios estadounidenses habían hablado sobre “áreas de cooperación exitosa en migración” y “obstáculos” a los acuerdos. También sacaron a relucir la renovación de los servicios consulares “para incluir servicios de visas y ciudadanos estadounidenses” en su embajada en la capital de la isla.

“Garantizar una migración segura, regular y humana entre Cuba y Estados Unidos sigue siendo un interés mutuo de ambos países”, dijo el departamento.

A principios de este mes, funcionarios de la administración de Joe Biden también fueron a la capital de Cuba para hablar sobre el reinicio completo de los servicios de visa en la embajada estadounidense, así como el reciente reinicio de un programa que había estado paralizado desde la administración Trump que reúne a cubanos en la isla con familiares en Estados Unidos.

El Departamento de Seguridad Nacional, que está a cargo de las agencias migratorias de Estados Unidos, se declinó a comentar sobre el asunto.

Reuters informó por primera vez sobre la reanudación de los vuelos de deportación a Cuba, diciendo que el gobierno federal había detenido a una docena de inmigrantes que no pasaron una evaluación inicial de asilo en la frontera. Cuba dejó de recibir vuelos de repatriación, operados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, poco después de que cesaran los viajes internacionales por la pandemia de COVID-19 en el 2020. En abril de 2022, el Departamento de Estado y el gobierno cubano se reunieron para discutir los acuerdos de migración por primera vez desde el 2018.

Los pactos bilaterales datan de las décadas de 1980 y 1990, y responden a las históricas oleadas de balseros que partieron de Cuba hacia la Florida. El último acuerdo, anunciado al final de la administración de Barack Obama en 2017, puso fin a lo que se conocía como “pie seco, pie mojado”, una práctica de la era Clinton que permitía a los cubanos que llegaban a suelo estadounidense quedarse mientras que devolvían a los migrantes detenidos en el mar.

Ambos países se han acusado mutuamente de no seguir los acuerdos en su totalidad. En abril, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo que los acuerdos habían sido “descontinuados.” Ese mismo mes, ICE le dijo al Miami Herald que Cuba no había recibido deportados durante más de seis meses. Mientras que funcionarios cubanos dijeron que Estados Unidos había reducido al mínimo la emisión de 20,000 visas de inmigración que se suponía debía ofrecer anualmente a ciudadanos cubanos

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Desde entonces, un número récord de cubanos ha seguido viajando a Estados Unidos.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza registró casi 225,000 encuentros con ciudadanos cubanos en el año fiscal 2022, que finalizó el 30 de septiembre. En comparación, la agencia vio 39,303 encuentros en todo el año fiscal 2021.

Durante ese mismo período, la Guardia Costera interceptó 6,182 balseros cubanos en el mar. Desde el 1 de octubre, la agencia ya ha interceptado a 1,374 migrantes del país caribeño a bordo de embarcaciones caseras. Ha seguido enviando balseros interceptados en el mar de regreso a Cuba a pesar de la pausa en los vuelos de deportación.

El desarrollo de los vuelos de deportación de cubanos también sigue a la detención de un grupo de hombres cubanos recién llegados a las oficinas de ICE en Miramar el mes pasado. Los funcionarios de inmigración les dijeron que serían enviados de regreso a Cuba.

Desde un centro de detención en Broward, los migrantes contaron sus historias al Miami Herald. Muchos dijeron que habían venido a Estados Unidos huyendo de la persecución política y detenidos durante la administración Trump. Habían sido liberados en los primeros días de la administración Biden con solicitudes de asilo rechazadas y órdenes finales de deportación. Se les ordenó registrarse con las autoridades de inmigración.

ICE liberó a los inmigrantes cubanos días después de que los detuviera. Para entonces, familiares, activistas y políticos locales habían pasado días exigiendo públicamente su liberación a través de las redes sociales y las protestas. Pero el episodio dejó a los migrantes preguntándose por qué fueron detenidos en primer lugar. También sacudió a otros cubanos indocumentados recién llegados con órdenes finales de deportación que temen que sean devueltos.

Shalyn Fluharty, directora ejecutiva de Americans for Immigrant Justice, le dijo al Herald que la reanudación de las deportaciones a Cuba “no fue una sorpresa” después de las recientes detenciones en el sur de la Florida.

“Acorralaron a personas sin antecedentes penales, que tienen permisos de trabajo, familiares en Estados Unidos, que han cumplido con todos los requisitos”, dijo.

Fluharty dijo que las políticas de inmigración y las condiciones de vida que enfrentan los cubanos y otros inmigrantes en la frontera entre Estados Unidos y México para llegar a Estados Unidos no les permiten buscar asilo de manera justa. Señaló la situación en la frontera como una posible razón por la que algunos cubanos hacen viajes peligrosos en botes improvisados para llegar a las costas del sur de la Florida.

“Todos queremos pensar que nuestro sistema de inmigración es justo y equitativo”, dijo, “pero cuando no mantiene los valores de nuestra sociedad estadounidense, esas deportaciones no son justas”.