Medio gabinete, en la “carrera” de la obra pública para el año electoral

Jaime Rosemberg
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Alberto Fernández y el ministro Katopodis, en la residencia de Olivos
Alberto Fernández y el ministro Katopodis, en la residencia de Olivos

“Siento que cuando estamos avanzando en obras de este tipo y estamos llevando obra pública, infraestructura escolar, hospitales, más deporte, apoyo a los clubes de barrio, más turismo, lo que estamos haciendo es generando igualdad en la Argentina”, se entusiasmó hace diez días el presidente Alberto Fernández en Santiago del Estero, junto al gobernador Gerardo Zamora y sus ministros Gabriel Katopodis (Obra Pública) y Eduardo de Pedro (Interior), como sonrientes testigos. Este lunes, el Presidente encabezará un acto en Almirante Brown para inaugurar 30 obras en diferentes provincias.

Katopodis, con sus mil obras en marcha en simultáneo, y De Pedro, con el vínculo y la “mirada política” sobre las inversiones en cada provincia y a cargo del plan especial de obras para el Norte grande, son dos de los miembros del gabinete abocados a la “carrera” por transformar en realidad el “apoyo federal” del Gobierno en todo el territorio nacional, antes de la decisiva cita electoral de este año. También otros ministros como Jorge Ferraresi (Habitat), Mario Meoni (Transporte) y Daniel Arroyo (Desarrollo Social) disponen de una generosa billetera, en el objetivo general de consolidar a la obra pública como puntal de la recuperación económica , la llave maestra-junto a la vacunación masiva y según especulan en Balcarce 50-para lograr el ansiado triunfo en las urnas.

Alberto Fernández y el ministro Katopodis, en la residencia de Olivos
Alberto Fernández y el ministro Katopodis, en la residencia de Olivos


Alberto Fernández y el ministro Katopodis, en la residencia de Olivos

“La obra pública es la sangre de este Gobierno y la obsesión de esta gestión”, define una alta fuente oficial. Con el mismo énfasis, el funcionario niega roces entre los ministros o afanes de protagonismo a la hora de proyectar y generar los acuerdos. “Todos los que están tienen experiencia de gestión y mirada política y territorial. No hay diferencias”, responden en la Casa Rosada.

Con un presupuesto general de $338.000 millones para este año, Katopodis es el principal receptor y ordenador de las obras públicas del Gobierno. El intendente de San Martín con licencia y referente del albertismo busca diferenciarse, a la vez, de la gestión macrista y de los denuncias por corrupción en la obra pública que aún salpican a los tres primeros gobiernos kirchneristas, y que tuvo en la condena al empresario Lázaro Báez como preocupante dato reciente. El mapa de inversiones, que muestra online y en tiempo real el estado de cada una de las obras, es un ejemplo de esa búsqueda. “La construcción viene creciendo de forma sostenida porque hay un gobierno nacional que duplicó la inversión en obra pública”, repite Katopodis, y rechaza las acusaciones de “discriminación” a los distritos opositores, formulada entre otros por el presidente del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo. “Hay provincias, como La Pampa, Formosa o Tucumán que fueron perjudicadas durante el macrismo. Y la ciudad tuvo un aumento de más del 2000 por ciento en 4 años por la cercanía de (Mauricio) Macri con (Horacio) Rodríguez Larreta”, explican cerca del despacho del ministro, y destacan que el 40 por ciento de obras en la provincia de Buenos Aires responde a la “población y tamaño” del distrito más poblado del país.

Si Katopodis es el representante del “albertismo puro”, otro intendente con licencia-Ferraresi, de Avellaneda-representa la intervención de la vicepresidenta Cristina Kirchner en el área. Llegado al ministerio de Hábitat luego de la desordenada salida de María Eugenia Bielsa, Ferraresi controla un fondo de $890.000 millones para los próximos tres años para 264.000 soluciones habitacionales en distintos proyectos, y de manera acelerada ya se pusieron en marcha licitaciones en Chaco y San Juan, gobernadas por los peronistas Jorge Capitanich y Sergio Uñac, respectivamente. “La articulación con otros ministros existe, porque para que haya una casa tiene que haber una ruta y un camino”, contestan cerca de Ferraresi, que al igual que Katopodis tiene la agenda repleta de encuentros con gobernadores e intendentes de todo el país, con predominio de aliados políticos.

Como titular interino de la liga de gobernadores del Norte grande, Capitanich negocia con De Pedro-incondicional de la vicepresidenta y muy valorado por el Presidente-los términos y plazos del plan de obras que la Casa Rosada prevé para esas diez provincias. “Le vamos a presentar un plan por U$S 30.000 millones para varios años”, contó a La Nación uno de los gobernadores que estará en la reunión del viernes próximo en Catamarca, de la que tiene previsto participar el Presidente. El secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, también es parte de la movida, y utiliza sus contactos con bancos e inversores extranjeros para financiar el plan, contactos que también trajinan varios gobernadores como Juan Manzur (Tucumán) o Raúl Jalil (Catamarca).

Otra de las terminales de la obra pública es el despacho del massista Mario Meoni. El ministro de Transporte dispone por caso de $32.000 millones para mejoras en el transporte ferroviario, otro tanto para el aéreo, $8500 millones para reformas en terminales de ómnibus y $20.000 millones en subsidios al transporte público para las provincias (no se incluye la ciudad de Buenos Aires), un 25 por ciento más que en 2020. Los aumentos son, otra vez, desiguales: mientras la peronista Tierra del Fuego recibirá un aumento del 8182% en comparación con 2019 y Santiago del Estero un 5509%, las provincias radicales percibirán un incremento que va del 165% (Mendoza) al 267% (Corrientes).

Desde el Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Daniel Arroyo se entusiasman con la tarea del Renabap, que regentea Fernanda Miño (cercana al jefe de gabinete Santiago Cafiero y a Juan Grabois) y que tiene a su cargo un fabuloso presupuesto proyectado de $60.000 millones para la refacción y mejora en 400 barrios populares de todo el país. También aquí niegan discriminación: la ministra de Desarrollo Social porteña, María Migliore, negocia con Arroyo la inclusión del barrio Ramón Carrillo de Villa Soldati en el listado general, también con mayoría de obras en territorios kirchneristas.