En medio de mi dolor, llegué a preocuparme por el hombre que asesinó a mi hermana

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La trágica muerte de mi hermana pudo haber sido hace años, pero los recuerdos de lo que vivimos hasta encontrarla fallecida y todo lo que le siguió resultarían ser un proceso continuo de por vida que cada vez revela más dolor. El dolor es como una lata de gusanos que afecta de manera distinta a cada persona cuando pierde a un ser amado por asesinato. Cuando Jessica murió, no solo se abrió la lata, es como si le hubieran volado la tapa.

Debido a que otra persona murió recientemente por la pena de muerte en Estados Unidos, estoy desesperada. A principios de año, nuestro actual presidente se comprometió a poner fin a la pena de muerte aquí en Estados Unidos; sin embargo, varias personas han muerto gracias a esta herencia estadounidense derivada de una ira exacerbada, a la que llamamos pena capital.

Cuando eres hermana de alguien cuyo asesino, si estuviera en otro estado, pudo ser elegible para recibir la pena de muerte por su delito, enterarte de personas que reciben la pena de muerte causa una gran impresión en ti. Las conversaciones sobre este tema al interior de las familias son notablemente sucintas.

El dolor proviene de una mezcla de sentimientos como la tristeza, la conmoción, el vacío y, de inmediato pude darme cuenta, la venganza, que aparece repetidamente a lo largo de las conversaciones personales al interior de mi familia… y también en la falta de conversaciones. Un familiar habló decepcionado de cómo la pena de muerte estaba disponible en su estado, pero no en el que mi hermana fue asesinada. Otro dijo que haría lo posible por "hacer algunas llamadas" para asegurarse de que mi cuñado no tuviera una estadía cómoda, ya que la pena de muerte no era una opción.

El dolor es una red de emociones de tristeza, conmoción, vacío y, rápidamente me di cuenta, la venganza aparece repetidamente a lo largo de las discusiones personales de Y la falta de discusiones. Un familiar habló decepcionado de cómo la pena de muerte estaba disponible en su estado, pero no en el que mi hermana había sido asesinada. Un miembro de la familia dijo que haría lo que pudiera para "hacer algunas llamadas" para asegurarse de que mi cuñado no tendría una estadía cómoda, ya que la pena de muerte no era una opción. Hubo varios diálogos de este tipo entre mi familia. Si alguien apelaba a la empatía, encontraba como respuesta un silencio. A mí me vieron con malos ojos cuando me atreví a decir que estaba agradecida porque esa opción ni siquiera era posible.

Algunas personas piensan que cuando el asesino de su ser querido recibe una sentencia, se le quita un peso de encima porque se hace justicia. Mi familia estaba tan molesta por mi falta de necesidad de venganza contra mi cuñado, que hicieron lo posible para intentar bloquear mi declaración de víctima. Mis comentarios no fueron bien recibidos. Creían que yo no tenía ningún derecho a decir nada, aunque la ley de Illinois, en la que se condenó a mi cuñado, decía que sí.

El dolor afecta a las personas de manera diferente, y la sentencia de mi cuñado sería el ejemplo perfecto. Fue un momento muy emotivo, lo cual es comprensible. Entiendo que mi familia estaba molesta por lo que él le hizo a mi hermana. De ninguna manera apoyo lo que hizo. Mi familia, sin embargo, no consideró que esto fuera comprensión de mi parte. Estaban demasiado ensimismados entonces, y todavía lo están ahora.

La sentencia definitiva que recibió mi cuñado fue considerable, aunque no es la pena de muerte. Mi cuñado recibió una sentencia que, aunque no es una cadena perpetua, bien pudo haber sido. Tenía aproximadamente treinta y cinco años cuando recibió su sentencia de cuarenta y cinco años. Tiene mucho tiempo para pensar en lo que hizo. La familia también. Yo tenía la esperanza de que con esto, mi familia algún día tal vez cesaría la necesidad de venganza que tenían antes de la sentencia. Estaba equivocada.

Cuando la pandemia se extendió, de inmediato pensé en mi cuñado. Nuestro sistema carcelario está plagado de problemas, los cuales creo que pudieron haber orillado a mi cuñado a hacer lo que hizo. Entre ellos están la falta de atención y la indiferencia social por las personas que están encarceladas. Cuando el virus llegó, a muchas de las personas en las cárceles se les dejaba morir. Esto me pareció horrible y estaba mal a pesar de lo que había hecho mi cuñado. Llamé al centro en el que estaba preso para tratar de comprobar si estaba bien. Esto disgustó tremendamente a mi familia. ¿Cómo me atrevo a preocuparme por este ser humano que hizo lo que hizo? De todos modos él debería haber recibido la pena de muerte. ¿A quién le importa si murió en prisión debido al virus?

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El crimen de mi cuñado pudo haberlo convertido en menos persona a los ojos de algunos, pero para mí no dejó de ser una persona. Cuando vemos otros casos de gente que se enfrenta a nuestro sistema carcelario, les pido a los demás que sopesen cómo esta versión "considerada" de venganza no sirve para nadie. No trae de vuelta a nuestros seres queridos. No cambia la ineficacia de este sistema.

La pena de muerte no es lo que necesitamos para desalentar los delitos. Lo que se necesita es una renovación completa de nuestra perspectiva sobre las razones fundamentales por las que las personas que cometen delitos, o que son acusadas sin haberlos cometido (otro golpe importante contra la pena de muerte), llegan a donde están. Las personas siguen siendo personas. Necesitan servicios y programas que los ayuden para su vida dentro y fuera del sistema. Ese es el camino que debemos tomar. Es lo que literalmente salvará vidas.

Como dijo una vez Martin Luther King Jr.: “La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio, solo el amor puede hacerlo”. Nuestros prójimos encarcelados merecen amor y bondad, incluso después de un momento oscuro. Esto no significa que aprobemos lo que han hecho, sino que deberíamos desear más empatía y cuidar que el mundo sea mejor para todos. Quizá nuestros seres queridos no estén aquí para instarnos a ser amables, pero su memoria merece mucho más esto que cualquier venganza.

The Independent y la organización sin fines de lucro Responsible Business Initiative for Justice(RBIJ) lanzaron una campaña conjunta para pedir el fin de la pena de muerte en Estados Unidos. La RBIJ ha atraído a más de 150 signatarios reconocidos a su Declaración de líderes empresariales contra la pena de muerte, siendo The Independent el último de la lista. Nos unimos a ejecutivos de alto perfil como Ariana Huffington, Sheryl Sandberg de Facebook y el fundador de Virgin Group, Sir Richard Branson, como parte de esta iniciativa y nos comprometemos a destacar las injusticias de la pena de muerte en nuestra cobertura.

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