Medimos la temperatura del primer día en la COP25

Carlota E. Ramírez

No eran ni las 8 de la mañana e Ifema ya abría sus puertas a las 25.000 personas que acudían este lunes a la inauguración de la Cumbre del Clima en Madrid, bajo la presidencia de Chile. A pesar de que la organización del evento se ha desarrollado en tiempo récord, la logística no ha dejado mucho que desear. Ni largas colas para acceder a las dos zonas habilitadas ni para recoger siquiera las acreditaciones correspondientes que permiten entrar en los distintos pabellones del recinto.

Es más, el recibimiento una vez dentro iba de la mano de un chocolate con churros, botellas de vidrio reutilizables y una tarjeta de transporte público gratuita para los quince días que durará la Cumbre.

El desarrollo de las actividades (paneles, debates y conferencias) que se darán cita estas dos semanas se ubica en dos grandes espacios. Una zona azul, de carácter más institucional donde -a la espera de los líderes mundiales que participaban en las ponencias de este lunes- se encontraban principalmente medios de comunicación, observadores de la ONU y demás miembros de distintas instituciones. Mientras que la zona verde, liderada por la sociedad civil, acogía  a jóvenes, asociaciones e incluso a los hermanos Roca, protagonistas indiscutibles de la tarde con la presentación del menú sostenible que habían preparado para la jornada y del que han podido disfrutar jefes de Estado y de Gobierno este mediodía.

No es tarea fácil preparar todo en un mes para recibir a los 196 países que se encuentran hoy en la capital y, aunque algunos preveían un gran caos, lo cierto es que la sensación que ha dejado el primer día ha sido lo opuesto. Cientos de voluntarios y trabajadores se han ocupado de que todo fluyera ordenadamente. Ni siquiera los taxistas, a pesar de la huelga convocada por la EMT, se mostraban preocupados: “No esperamos demasiado ajetreo, Ifema está preparada para este tipo de eventos, no es la primera vez que se celebra algo de estas dimensiones”,...

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