Nuevas medidas: preocupación, bronca y exabruptos en comercios afectados

Jesús Allende
·4  min de lectura
Controles en bares y restaurantes de Palermo de cara a las restricciones por la pandemia
Santiago Filipuzzi

El termómetro de los comerciantes se disparó tras los anuncios del presidente Alberto Fernández de restringir más las medidas que impuso la semana pasada para los diferentes sectores. Distintos referentes del sector sostuvieron que sin asistencia estatal no hay más margen para aguantar los negocios con un cierre total. Esperan señales o la apertura de un diálogo con el Ejecutivo que les permita operar con los protocolos autorizados.

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La temperatura hoy está que arde, porque antes de la pandemia veníamos de dos años muy duros para la gastronomía donde los márgenes se achicaron. Después vino 2020, que nos terminó de arruinar, en el que se perdieron 150.000 puestos de trabajo”, dice Enrico Tessarolo, cofundador de Efes Management Group, que gestiona más de 20 locales que incluyen a Johnny B. Good, el bar Temple y la cervecería Peñon del Águila, entre otras marcas.

“Cerrar a las 7 de la tarde implica facturar un 70% menos, es muchísimo. Hay locales que dependen del mediodía, pero la mayoría en lo que son bares y restaurantes la mayor facturación es con la cena porque te piden un trago, un vino y una cerveza, que es más rentable a que te pidan un agua o una gaseosa”, agrega.

El empresario gastronómico sostiene no les alcanza con que los dejen trabajar sino que necesitan también de ayuda estatal para que no sigan cerrando más locales. “Me parece rarísimo que no nos presten ayuda. El REPRO no alcanza, llegó solo a un 20% de la gastronomía. Está durísimo para poder trabajar y nosotros entendemos que no es foco de contagio la gastronomía porque cumplimos con los protocolos. Necesitamos una asistencia para el trabajo que sea real”, dice Tessarolo.

Los shoppings en un principio no se sintieron alcanzados por el cierre, pero se sorprendieron con las declaraciones radiales de Alberto Fernández de esta mañana donde dijo que cerrarían 15 días. “Para nosotros es ya casi terminal y devastador”, dice Pablo Peralta Ramos, gerente Comercial de los shoppings Recoleta Mall y El Solar. “Nos parece que la medida es completamente discriminatoria con respecto a los locales a la calle. Toda nuestra venta se va a trasladar a la calle o a internet. El 100% de nuestras marcas son pymes, no son grandes empresas”, dice.

El empresario aseguró que no tuvieron ningún acercamiento o contacto del Gobierno, tanto en la Cámara de Shopping Centers como en su empresa. “Tenemos claro que es muy poco útil la medida porque estuvimos cerrados durante casi 8 meses el año pasado, y a pesar de eso el pico de contagios lo tuvimos. No es una medida que tenga una lógica, es una medida arbitraria y discriminatoria porque nos discrimina del resto de los comercios como si fuéramos los culpables de algo que no somos”, sostiene

Peralta Ramos confirmó que con un nuevo cierre los alquileres dejan de cobrarse lo que representa un panorama sombrío para el sector. “Mientras estamos cerrados el flujo de fondos de la compañía es cero pero por supuesto que los impuestos se tienen que seguir pagando religiosamente con intereses por pago fuera de término como si nada hubiese sucedido. No escuché de ningún funcionario anunciar ayuda para el sector”, agrega. Desde la empresa están analizando llevar adelante acciones legales para poder operar.

Con más dureza se refirió Dante Camaño, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos “El Presidente es un descerebrado, no tiene nada que ver con la realidad, no tiene nada que ver con el estudio profundo de la situación. Están haciendo ideología y política electoralista”, dijo esta mañana en Radio Rivadavia y agregó: “Por supuesto que está el coronavirus y que hay que tomar medidas, pero cerrar la economía es una locura. El turismo, la hotelería y la gastronomía representa mucho para nosotros. Casi un tercio de a población vive de actividades vinculadas a estos sectores”.

Fernando Storchi, presidente de la Cámara de Gimnasios de la Argentina, ve con preocupación que los nuevos cierres alcancen aquella actividad. “Para el caso que nos cierren, sería letal porque el año pasado estuvimos cerrados siete meses. El 20% de los gimnasios del país, que eran alrededor de 8 mil cuando empezó la cuarentena ya cerraron sus puertas definitivamente. Fue muy doloroso para el sector. Los que pudieron sobrevivir lo hicieron con mucha dificultad y un nuevo cierre sería una hecatombe”, dice.

El empresario mantiene la postura de que las restricciones no alcanzan a los gimnasios por entender que no son una actividad recreativa, social, o deportiva, aunque están esperando las próximas definiciones del Gobierno Nacional y el porteño “Todavía no sabemos si tenemos que cerrar, aunque sean 15 días vamos a necesitar ayuda estatal para poder mantenernos. Los que estamos operando lo estamos haciendo con el tanque de reserva. Nos parece muy injusto que cierren los gimnasios porque cumplimos a rajatabla con los protocolos que diseñamos con los distintos gobiernos y que funcionaron muy bien, no hay contagios en lugares protocoloizados”, sostiene.