Las medidas durísimas de ahorro energético de este país anticipan el futuro de Europa

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Ya son varios los países europeos que han aprobado sus medidas de ahorro energético de cara a los próximos meses que están por venir. Con el otoño y el invierno a la vuelta de la esquina, existe una gran preocupación ante la escasez de suministro, provocada en buena medida por la guerra entre Ucrania y Rusia.

En este sentido, la Comisión Europea ha propuesto un plan para reducir la demanda de gas y preparar a los países del continente para los recortes de suministro. Así, naciones como España o Alemania ya han aprobado medidas como limitar la temperatura de aire acondicionado o calefacción y apagar los escaparates de los comercios por la noche.

Protestas en Bangladés por el alto precio del combustible. El Gobierno ha aplicado medidas de ahorro energético. (H M Shahidul Islam/ Eyepix Group/Future Publishing via Getty Images)
Protestas en Bangladés por el alto precio del combustible. El Gobierno ha aplicado medidas de ahorro energético. (H M Shahidul Islam/ Eyepix Group/Future Publishing via Getty Images)

Una serie de restricciones que quizás se queden cortas y que haya que modificar sobre la marcha. De momento, ya hay un país que ha ido mucho más allá y que ha aplicado normas muy duras para prepararse para lo que viene. Se trata de Bangladés y puede anticipar lo que está por venir en el continente europeo.

Las autoridades han decidido cerrar un día más a la semana los colegios y acortar el horario de bancos y oficinas gubernamentales. Medidas excepcionales con las que esperan reducir de forma significativa el uso de la electricidad, paliando así el impacto que ha tenido la guerra ucraniana en la situación actual.

En el país, la mayoría de escuelas cierran habitualmente los viernes, pero a partir de ahora también ocurrirá lo mismo los sábados. En lo que respecta a la reducción de horarios, se pasará de las ocho horas diarias a siete, aunque las empresas privadas tendrán libertad para establecer sus propios horarios.

Estas normas recuerdan ciertamente a la gran crisis energética que se vivió en los años 70, cuando los países europeos tuvieron que aplicar medidas muy restrictivas a sus ciudadanos para superarla. Por ejemplo, Reino Unido implementó la jornada laboral de tres días y Alemania prohibió el uso de vehículos varios días y limitó el consumo de calefacción.

Fue un periodo muy duro que quizás no se repita ahora, pero lo cierto es que los indicadores no apuntan muy bien y las advertencias de los líderes europeos deberían hacer sonar la voz de alarma. Macron (Francia) ha avisado de que es "el fin de la abundancia", al tiempo que ha pedido esfuerzos, mientras que De Croo (Bélgica) advierte de que nos esperan "entre cinco y 10 inviernos difíciles". Un panorama que, desde luego, no es nada optimista.

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De momento, Bangladés ya se está preparando para lo peor y no es para menos. Los precios del combustible se han elevado en más del 50% y el Gobierno busca opciones para garantizar el suministro, con el objetivo de conseguir que Rusia se lo mande a un precio más barato.

Además, se están produciendo cortes de energía con más frecuencia después de que el Gobierno haya suspendido las operaciones de todas las centrales eléctricas que funcionan con diésel, lo que ha reducido la producción. El auge de los precios también ha contribuido a que las divisas empiecen a faltar.

Tanto es así, que el país ha solicitado un préstamo al Fondo Monetario Internacional, igual que lo han hecho recientemente otros países asiáticos como Sri Lanka o Pakistán.

Se avecinan meses muy duros y todavía hay mucha incertidumbre sobre lo que va a pasar. Solo el tiempo dirá si lo que ha hecho Bangladés termina ocurriendo también en Europa, pero ciertamente es una opción nada descartable ahora mismo.

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