A medida que Trump intensifica su retórica, Irán se prepara para responder con ataques terroristas y asesinatos en caso de guerra

Fotos ilustradas de Yahoo Noticias; Fotos: AP, Getty Images

En julio de 2017, los agentes del FBI siguieron de cerca a Ahmadreza Doostdar, un ciudadano con doble ciudadanía estadounidense e iraní, durante su visita al Instituto Oriental en la Universidad de Chicago en la que realizó un posible intercambio de información encubierto, también conocido como brush pass, con una mujer en una de las salas del museo.

Tras salir del museo, Doostdar se dirigió a dos centros judíos cercanos y tomó algunas fotos con la cámara de su teléfono, prestando especial atención a las entradas y salidas, incluida una verja de hierro forjado en el perímetro de uno de los edificios. Luego, Doostdar viajó a Los Ángeles donde, según los fiscales estadounidenses, se reunió con otro hombre iraní y le encomendó la tarea de recopilar información sobre los miembros de Moyahedin-e Jalq con sede en Estados Unidos, un grupo de oposición iraní catalogado por Estados Unidos hasta 2012 como una organización terrorista.

Los detalles de las supuestas actividades de Doostdar en Estados Unidos salieron a la luz en agosto de 2018 cuando el Departamento de Justicia presentó una acusación en su contra, alegando que actuaba como un agente de la inteligencia iraní.

Las acciones de espionaje iraní no son una novedad, pero los cargos contra Doostdar y otros casos judiciales recientes, incluida la acusación a una antigua lingüista de la Fuerza Aérea que desertó a Irán en 2013, revelan algo que la comunidad de inteligencia estadounidense considera un problema cada vez más preocupante de la estrategia encubierta de Teherán. Los agentes iraníes están preparando lo que se conoce como “plan objetivo” para emprender futuros asesinatos y ataques terroristas, según afirman más de media docena de exfuncionarios de inteligencia estadounidenses.

El Departamento de Defensa, la CIA y el FBI no quisieron hacer comentarios al respecto. La misión iraní ante las Naciones Unidas tampoco quiso ofrecer su versión de los hechos.

Si bien es común que los servicios de inteligencia creen paquetes de objetivos, en los cuales se integran expedientes detallados “para permitir que una unidad de inteligencia o militar encuentre, identifique, rastree y neutralice una amenaza”, según la acusación de la desertora estadounidense, Monica Witt, Irán es el único país que los utiliza para planear ataques terroristas, en caso de que surgieran hostilidades manifiestas entre Washington y Teherán, aseguraron estos exfuncionarios. De hecho, Witt desempeñó un rol esencial en esa estrategia y facilitó información que se utilizó para organizar los asesinatos del personal de inteligencia estadounidense e israelí en Europa, afirmó uno de esos exfuncionarios.

Monica Elfriede Witt, exlingüista de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que desertó a Irán. (Fotos: FBI via AP)

A diferencia de otros grandes adversarios de Estados Unidos, como Rusia y China, la relativa debilidad militar de Irán le ha llevado a centrarse en la organización de ataques a objetivos “más vulnerables”, como las instalaciones y el personal del gobierno estadounidense, e incluso a instituciones civiles como las sinagogas. Estas actividades organizativas de la inteligencia se han enfocado sobre todo en el exterior, pero también han involucrado a objetivos dentro de Estados Unidos. “Desde una perspectiva especializada, la filosofía de la agencia de Irán considera que, si ‘el terrorismo funciona, ¿por qué no lo usamos?’”, señaló un exfuncionario de alto rango.

El régimen de Teherán ha identificado posibles objetivos terroristas que podrían utilizar para tomar represalias contra Estados Unidos, comentó Douglas Wise, un exoficial de carrera de la CIA que ocupó el cargo de Director Adjunto de la Agencia de Inteligencia de Defensa de 2014 a 2016. De hecho, al Pentágono le preocupan menos las fuerzas convencionales de Irán que la capacidad de Teherán de llevar a cabo ataques terroristas, o lo que se denomina “guerra asimétrica” ​​en el lenguaje militar. “Es una opción económica y flexible, además puede causar víctimas, generar el caos en las instalaciones estadounidenses, paralizar los negocios, obstaculizar la diplomacia, socavar la confianza de nuestros aliados y animar a nuestros adversarios”, dijo. “Desde la perspectiva iraní, todo eso les fortalece”.

Aunque no siempre queda claro por qué a la inteligencia iraní le interesa un país en particular, si bien Estados Unidos también vigila diferentes objetivos extranjeros, la estrategia de Irán es diferente, afirmó un exfuncionario de inteligencia.

Irán piensa así: “si nos bombardeas, atacaremos algo tuyo”, explicó el exfuncionario.

El gobierno de Estados Unidos ha acusado a Irán de haberse involucrado en ataques terroristas, citando su participación, a través de Hezbolá y otras organizaciones, en el bombardeo de los cuarteles de la Marina de Estados Unidos en Beirut en 1983. Allí murieron 241 soldados estadounidenses. Lo mismo ocurrió en el caso de la Embajada de los Estados Unidos en el Líbano, ese mismo año, en el que murieron 63 personas. Irán también es sospechoso de dirigir varios atentados con explosivos en la década de 1990, entre ellos el de la Embajada de Israel en Argentina, un centro comunitario judío en Buenos Aires y el atentado de Khobar Towers en Arabia Saudita en 1996, en el que murieron 19 oficiales militares estadounidenses.

El exsubdirector de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, Douglas Wise. (Foto: YouTube)

El terrorismo puede ser “la mejor herramienta que tienen los iraníes, pero si quieren hacerlo bien, necesitan mucha planificación”, explicó Wise. “Recopilar la información necesaria y analizar las opciones y oportunidades puede tardar meses o años, y luego hay que considerar los aspectos técnicos: la capacitación, el equipamiento, las autorizaciones, la ejecución y una buena tergiversación de la autoría”.

Remontándonos a la década de 1990, se descubrió que presuntos espías iraníes, o algunas veces representantes de Hezbolá, vigilaban las instalaciones diplomáticas, centros culturales e instalaciones militares de Estados Unidos en Europa, incluyendo Francia y Alemania, así como en Asia, Medio Oriente y Latinoamérica, afirmaron exfuncionarios de inteligencia. Descubrieron a agentes iraníes fotografiando los edificios del gobierno estadounidense, vigilando los movimientos de las personas que entraban y salían de las instalaciones, identificando las entradas y salidas y rastreando los procedimientos de seguridad de los edificios, afirmó un exfuncionario de inteligencia de Estados Unidos.

Estas inspecciones “no se realizaban por entretenimiento”, dijo otro exfuncionario, puesto que tienen que ser aprobadas a un alto nivel.

En el pasado, la estricta vigilancia de los agentes de Hezbolá a algunos funcionarios de la CIA generó una gran preocupación, confesó un exfuncionario de la inteligencia. “A veces se le pide al servicio de inteligencia local que los capture y obtengan información, pero en ocasiones es preciso sacar al agente de la CIA del país por precaución”, explicó este exfuncionario.

Este exagente de inteligencia relató un caso que ocurrió en Europa en la década de 1990 con un funcionario estadounidense que tenía estatus diplomático y fue evacuado del país porque se sospechaba que era vigilado por un agente de la inteligencia iraní.

Irán necesita contar con información actualizada, en caso de conflicto manifiesto, lo que significa que los servicios de inteligencia de Teherán deben recopilar continuamente información en tiempo real, dijo otro exfuncionario de alto rango. “Siempre que veíamos a un iraní vigilando o inspeccionando, teníamos el impulso de ‘pulsar el botón de pánico’”, recordó esta persona. “Las discusiones versaban sobre una amplia gama de asuntos, pero nunca hubo una respuesta clara y satisfactoria. La comunidad de inteligencia se decantó por la planificación de la actuación, en vez de por una acción iraní inminente”.

El panorama en la base de la Marina de los Estados Unidos en Beirut el 23 de octubre de 1983, después de una explosión masiva que mató a 241 soldados estadounidenses. (Foto: Mark Foley/AP)

En Latinoamérica, algunas de las posibles actividades organizativas terroristas parecían emanar de la Triple Frontera, en la que se encuentran Paraguay, Brasil y Argentina, aseguraron varios exfuncionarios. La inteligencia iraní y los agentes del Hezbolá vigilaron las instalaciones judías y a algunas personas en Brasil y Argentina, afirmó un funcionario de inteligencia que estaba al tanto de las actividades iraníes en la región durante el cambio de milenio.

Las preocupaciones sobre el terrorismo o los intentos de asesinato iraní en Estados Unidos han aumentado y disminuido según han ido variando las relaciones entre Estados Unidos e Irán, afirman los exfuncionarios, es decir, varían según la probabilidad de que se desate una guerra real.

De hecho, un periodo particularmente difícil fue alrededor del 2010, cuando Teherán prosiguió con su programa nuclear en medio de las sanciones occidentales. Estados Unidos e Israel incrementaron sus operaciones de inteligencia contra el régimen, que incluía el despliegue del virus Stuxnet para sabotear los equipos que Irán utilizaba para producir el uranio para las armas nucleares. Israel también comenzó a llevar a cabo una campaña pública de asesinatos dirigidos a los científicos nucleares de Irán.

Durante ese mismo período, las preocupaciones sobre los ataques terroristas apoyados por Irán alcanzaron los niveles más altos en el gobierno de Estados Unidos, particularmente en la Triple Frontera. “Los agentes de la inteligencia argentina descubrieron una fuerte influencia iraní en la región, la cual intentaba crear grupos con el objetivo de desestabilizar a esos países latinoamericanos”, recordó un exalto funcionario. “Esto demostraba que, en términos de influencia, no se trataba solo de una acción que involucraba a Medio Oriente sino a todo el mundo”.

Los funcionarios estadounidenses volvieron a creer que las instituciones judías e israelíes situadas en la región estaban bajo una amenaza potencial y la CIA trabajó junto a la inteligencia israelí para monitorear las actividades iraníes en esta área, reveló dicha persona. “Teníamos la sensación de que mientras lidiábamos con grupos especiales como al-Qaida, Boko Haram y el ISIS, ahora teníamos un estado-nación que básicamente seguía un patrón similar”, reveló el mismo ex alto funcionario. “Si sumas ambas cosas, podrías estar ante un problema muy serio”.

Las capacidades de contrainteligencia de Irán también se estaban volviendo más sofisticadas, sobre todo después de que Irán descubriera el sistema de comunicaciones secretas de la CIA, probablemente con ayuda de China, utilizado por la agencia para contactar a sus agentes en el extranjero. A medida que Irán incrementó sus operaciones de inteligencia, se centró en la interrupción del programa secreto de armas nucleares de Estados Unidos e Israel, según reveló ese mismo exfuncionario de inteligencia estadounidense. Los iraníes se dieron cuenta de que, si no evitaban la campaña secreta contra su nuclearización, “volverían a ser derribados”, dijo el exfuncionario.

Docenas de miembros de la milicia islamista extremista, Basij, se manifiestan en 2010 por el asesinato de un importante científico nuclear iraní. (Foto: Atta Kenare/AFP/Getty Images)

No se conoce a ciencia cierta qué precipitó la decisión de los iraníes, después de la deserción de Witt, de atacar a los oficiales de inteligencia de Estados Unidos por posibles asesinatos, afirmó otro exfuncionario. De hecho, puede deberse a la confluencia de las actividades estadounidenses e israelíes contra Irán. El uso anterior de identidades estadounidenses por parte de Israel durante las operaciones de inteligencia encubiertas, como se reveló durante la investigación del asesinato israelí en 2010 de un alto funcionario de Hamás en Dubái, probablemente acentuó esta creencia, dijo Wise.

No cabe duda de que Estados Unidos e Israel mantienen una estrecha relación en el ámbito de la inteligencia, “comparten una gran cantidad de información clave” sobre Irán, dijo el ex alto funcionario. Y durante este período clave de 2010, Israel tuvo mucho más éxito en la inserción de espías dentro de Irán. “No teníamos una red tan grande como la de los israelíes. Así que confiábamos en el Mosad”, recordó esta persona.

La Embajada de Israel en Washington no respondió a las preguntas específicas de Yahoo Noticias sino que envió una declaración general acusando a Irán de operar “una red mundial de terrorismo, que en los últimos años ha perpetrado ataques terroristas en dos docenas de países de los cinco continentes”.

“A la luz de esta amenaza, la cooperación de inteligencia entre Israel y Estados Unidos es vital para la seguridad de ambos países y del mundo”, escribió un portavoz de la Embajada de Israel en un comunicado. “En la actualidad, esa cooperación es más fuerte, amplia y profunda que nunca”.

Desde la perspectiva de Teherán, el ataque a los oficiales de inteligencia estadounidenses e israelíes en Europa podría justificarse como una respuesta al asesinato de los científicos nucleares iraníes por parte de Israel, señaló otro exfuncionario estadounidense. “Es difícil imaginar algo más flagrante que bombardear a personas desde motocicletas. No fue una muerte tranquila”, dijo el exfuncionario refiriéndose al asesinato de científicos en Irán cometido por personas que iban en motocicleta entre 2010 y 2012.

La agencia de noticias Fars de Irán afirma que esta foto muestra uno de los coches afectados tras los atentados con bombas contra los vehículos de dos científicos nucleares en Teherán en 2010. (Foto: Agencia de noticias Fars/AP)

Existen otros peligros relacionados con esta escalada. Durante la administración de Obama, recordó esa misma persona, los funcionarios estadounidenses creían que Irán culparía a Estados Unidos por el asalto militar israelí a sus instalaciones nucleares, lo que dio paso al tipo de campaña de terrorismo nacional que ha mantenido en vilo durante tanto tiempo a los funcionarios estadounidenses. “Tenemos menos control sobre las células durmientes de Hezbolá que Israel en su propio terreno”, señaló este exfuncionario.

Aún así, los funcionarios de Estados Unidos creían que los iraníes se abstendrían de cometer asesinatos en territorio estadounidense ante la posibilidad de que se produjera una respuesta abrumadora. Luego, en 2011, agentes estadounidenses descubrieron un complot, creado por la élite de la Fuerza Al-Quds de Irán, para asesinar al embajador saudí en Washington en un restaurante local. El consenso que existía dentro de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos sobre el hecho de que la planificación potencial de actos terroristas de Irán se debía solo a las contingencias de la guerra “se vio sacudido tras el complot contra el embajador saudí”, recordó un exfuncionario de alto rango.

Después de 2013, este consenso, ya inestable, se hizo añicos, afirmó otro exfuncionario de inteligencia estadounidense. Durante este tiempo, los funcionarios de Estados Unidos identificaron varios casos, menos de cinco, según esta persona, en los que los agentes iraníes parecían estar apuntando a los oficiales de inteligencia de Estados Unidos y de Israel que participaron en los asesinatos contra iraníes. Monica Witt, la exoficial de la fuerza aérea que desertó a Irán en 2013, facilitó información que resultó clave para la identificación de los oficiales de inteligencia estadounidenses amenazados, los cuales trabajaban para el Departamento de Defensa, aseguró esta persona. “Estas personas no pudieron ser identificadas sin su ayuda”, apuntó el exfuncionario.

Aunque se logró desarticular las conspiraciones antes de que los iraníes pudieran llevarlas a cabo, las acciones de Irán fueron mucho más allá de la simple recopilación de expedientes para posibles ataques futuros, dijo esta persona. “En esos casos ya había personas asignadas, billetes de avión comprados y escondites designados para las armas. Los planes se estaban activando. Todo fue más lejos de lo que se reflejó en la descripción escrita”.

Esto “disparó rápidamente todas las alarmas”, afirmó este exfuncionario de inteligencia, era una situación anómala e inconsistente con los comportamientos de otros servicios de inteligencia hostiles como los de Rusia o China. “Había un único objetivo: los oficiales de inteligencia estadounidenses”, dijo el exfuncionario. “Cuando esto sucedió, la reacción no fue de ‘ya me lo esperaba’. Hubo conmoción, asombro y sorpresa. Todos pensaban: ‘Si esto es cierto, el campo de batalla cambiará’”.

Tras la deserción de Witt, ocurrió un caso inquietante en el que un oficial de inteligencia estadounidense en Europa tuvo que ser evacuado en medio de la noche con su familia debido a que había agentes iraníes vigilando su casa, reveló esta persona.

Un segundo exfuncionario confirmó la evacuación del oficial de inteligencia estadounidense en Europa durante este período debido al inesperado interés de Irán. La forma en que los iraníes lograron identificar a este agente aumentó el escrutinio de los funcionarios de los Estados Unidos y el consenso de que los iraníes habían reclutado a una fuente del gobierno estadounidense, comentó este exfuncionario. Esta persona recordó que hubo muchas acusaciones entre la CIA y el FBI por este tema.

Parte del cartel de búsqueda de Monica Elfriede Witt. (Foto: FBI vía AP)

Por esta misma época, altos funcionarios de la CIA también les advirtieron a sus empleados sobre el gran esfuerzo iraní por reclutar oficiales de la CIA, reveló un tercer exfuncionario. Una vez más, no estaba claro cómo los iraníes habían identificado a estos funcionarios encubiertos de la CIA, lo que desencadenó nuevamente temores sobre la existencia de topos o desertores dentro del gobierno estadounidense, recordó este funcionario.

Identificar a Witt como desertora conmocionó a la comunidad de inteligencia. Tuvo un “amplio” acceso a los programas de recolección técnica altamente clasificados, dijo el primer exfuncionario. Y aunque los funcionarios de Estados Unidos tenían “indicios” de con quién se estaba reuniendo Witt y dónde se estaban llevando a cabo esas reuniones (pensando que estaba siendo interrogada y que conocían quienes eran sus contactos espías dentro de Irán), en realidad, los funcionarios estadounidenses prácticamente no sabían nada de lo que estaba compartiendo con la inteligencia iraní.

Luego descubrieron los planes de asesinatos y se dieron cuenta del papel de Witt en ellos, reveló esta persona. Esto, junto a las preocupaciones sobre lo que Witt había revelado, hizo que los funcionarios estadounidenses reorientaran el sensible programa de recopilación técnica a nivel nacional, lo cual permitía obtener una geolocalización precisa, para intentar localizarla en Irán. Aunque finalmente se aprobó, “hubo algunas conversaciones con abogados del gobierno estadounidense que se sentían incómodos” respecto a la modificación de este programa, que estaba estrictamente regulado, para perseguir a Witt, una ciudadana estadounidense; reveló esta persona. La solicitud para alterar este programa se extendió hasta los funcionarios superiores del Consejo de Seguridad Nacional de la era de Obama, agregó.

No se sabe si el intento por localizar a Witt tuvo éxito.

El ataque de Irán a los funcionarios estadounidenses por asesinatos potenciales cruzaría una línea roja crucial, según indicaron las personas que conocían las operaciones de inteligencia de los Estados Unidos. Aparte de las prohibiciones legales, existen importantes razones pragmáticas para no asesinar a funcionarios de la inteligencia de países rivales. En Yemen, recordó otro exfuncionario de inteligencia de Estados Unidos, el Pentágono estuvo rastreando a un comandante de la Fuerza Al-Quds desplegado anteriormente en Irak y al que los funcionarios del Pentágono consideraban responsable de la muerte de muchos soldados estadounidenses. Los oficiales militares de Estados Unidos decidieron asesinar al comandante, pero finalmente no lo hicieron, en parte por los temores de represalias contra el personal de inteligencia de Estados Unidos en Afganistán e Irak, dijo esta persona. Lo mismo vale para el asesinato de un alto funcionario de la CIA, se trata de una línea que es mejor no cruzar.

Si bien gran parte del objetivo durante la última década se ha centrado en las operaciones de inteligencia iraní en Europa, Medio Oriente y Latinoamérica, existe evidencia de que el interés de Teherán también se ha trasladado más recientemente a los Estados Unidos, con el ejemplo de Doostdar, el presunto agente de inteligencia que supuestamente estuvo observando objetivos en Chicago. En otro caso en territorio nacional, los fiscales federales de Nueva York en 2017 acusaron a Ali Kourani, un ciudadano de doble nacionalidad libanesa y estadounidense, quien, según el FBI, admitió ser miembro de la unidad de “operaciones encubiertas” de Hezbolá que trabaja en nombre de “los iraníes”.

El presidente anuncia la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán el 8 de mayo pasado. (Foto: Jabin Botsford/Washington Post vía Getty Images)

Kourani, según un resumen de su entrevista con la policía federal, admitió haber vigilado los aeropuertos de la ciudad de Nueva York, inspeccionar las oficinas del FBI, el Servicio Secreto y la Guardia Nacional en la ciudad, e investigar alternativas para crear escondites secretos de armas. También identificó a los hombres de negocios judíos en el área de Nueva York que eran miembros actuales o pasados del ejército israelí.

Sin embargo, la pregunta es: ¿para qué se están preparando los iraníes?

Algunos funcionarios señalan el aumento de la presión por parte de la Casa Blanca y sus moradores más extremistas. En mayo de 2018, la administración Trump se retiró del acuerdo nuclear con Irán. Los datos que maneja la administración los ha conducido a la conclusión de que Irán ha seguido en secreto con su programa de armas nucleares, a pesar de las evaluaciones en contra de los oficiales de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, afirmaron los exfuncionarios.

Es “un intento flagrante de politizar a la comunidad de inteligencia”, dijo Wise, el exdirector adjunto de la Agencia de Inteligencia de la Defensa. La administración de Trump parece estar buscando un pretexto para la guerra, dijo otro ex alto funcionario.

La administración Trump parece ignorar la posible respuesta iraní a una acción militar de los Estados Unidos, advirtieron varios exfuncionarios. Sin embargo, Irán ha estado telegrafiando sus intenciones, incluida su capacidad y disposición para utilizar el terrorismo en caso de guerra. “Estamos en una situación muy precaria y las personas no se dan cuenta”, dijo un ex alto funcionario de inteligencia.

“El enfoque de la administración de Trump es: ‘Lanzaremos unas cuantas bombas y eso solucionará todo’”, dijo otro exfuncionario de alto rango. “Sin embargo, podría suceder un imprevisto”.

Zach Dorfman