Médicos comparten fotos impactantes para mostrar el terrible saldo de la violencia con armas en EEUU

A veces, las imágenes dicen más que mil palabras. O refuerzan lo que señalan palabras basadas en la vivencia diaria. Y en ocasiones esas imágenes están teñidas de sangre, como es el caso de la contundente respuesta que muchos médicos están dando a los señalamientos de que no deberían inmiscuirse en asuntos de control de armas de fuego.

El debate sobre el control de las armas de fuego en Estados Unidos es tenso y polarizante, con una carga de intereses e ideologías que con frecuencia ha frenado los intentos de imponer restricciones de sentido común a la venta y uso de armamentos.

La sangre de un herido por arma de fuego cubre la ropa del médico que lo atendió. Esas y otras imágenes han sido difundidas en Internet por doctores que señalan, para refutar a la Asociación Nacional del Rifle, que el tema de la violencia de las armas de fuego y cómo enfrentarla en EEUU sí les atañe directamente. (Reuters)

Pero para numerosos doctores la respuesta de la Asociación Nacional del Rifle –NRA, por sus siglas en inglés, una poderosa organización que promueve la venta, posesión y uso de armas en el país con mínimas o nulas restricciones– a los numerosos artículos que médicos publicaron en la revista ‘Annals of Internal Medicine’ resultó, por decir lo menos, insensible e insolente y respondieron con punzante realismo para mostrar lo que, todos los días, viven al atender a personas con heridas de armas de fuego.

Todo comenzó con un tuit en la cuenta de la NRA en el que se presentó un editorial en el que esa entidad reprocha que la mitad de los artículos en la publicación médica antes citada promovieran el control de armas (sobre todo la prohibición de armas semiautomáticas) y les espetó a los doctores que alguien debe decirles “que se queden en su carril”, lo que en lenguaje llano significa que les exige no meterse en el tema de las armas pues no les corresponde.

La NRA argumentó en su sitio web por qué haya improcedente o cuestionable esas posiciones de los médicos, pero lo que irritó a muchos doctores no es el debate al respecto sino que esa organización pro armas pretendiera que se callaran la boca. Y para mostrar que en realidad sí les corresponde hablar de control de armas de fuego e ilustrar lo que significa “estar en su carril”, médicos publicaron en Twitter fotos en las que se muestra, literalmente, la sangre que corre y los empapa cuando atienden a los heridos de bala que todos los días llegan a los hospitales estadounidenses.

Las imágenes, cabe advertir, son impactantes. Son el “carril” en el que esos médicos viven y trabajan cada día.

Otros médicos no publicaron imágenes pero sí testimonios donde explican la devastación que cada día deben atender en personas que son víctimas de las armas de fuego y la impertinencia de pretender que han de callar al respecto.

Muchos médicos se han expresado con hashtags #mylane (mi carril, en alusión al tuit de la NRA), #ThisIsMyLane o #ThisIsOurLane en los que han publicado mensajes que se han vuelto virales y en los que han contado lo que ven cada día –pacientes destrozados, incluso niños y mujeres embarazadas– todo a causa de la destrucción de armas de fuego.

Otros se expresan con imágenes sin violencia aparente, pero con una inmensa carga trágica como la doctora que muestra simplemente la silla –su carril– en la que debe sentarse cada vez que debe decirle a un padre que su hijo ha muerto.

Y algunos simplemente explican con meridiana claridad por qué a los médicos les incumbe el tema de las armas de fuego: no son necesariamente personas que estén en contra de las armas en sí, sino que están en contra de las heridas, la muerte y el dolor que esas armas provocan y por ello les importa la seguridad y la reducción de la violencia en las comunidades.

La discusión sobre la pertinencia de un mayor control de armas de fuego es intensa (61% de los estadounidenses cree que las leyes al respecto deben ser más estrictas, 30% que sigan sin cambio y 8% menos estrictas, según datos de Gallup) y todos tienen el derecho de expresar sus posiciones en favor o en contra. Pero lo que resultó censurable es la pretensión de la NRA de que los médicos deberían callar al respecto, la idea de que “su carril” es el silencio cuando ellos, cada día, se empapan del dolor y la sangre que provoca las balas.

En realidad, como médicos han expresado directamente en una carta abierta a la NRA, el saldo letal de la violencia con armas de fuego en EEUU es demoledor y por ello “todos debemos unirnos para encontrar soluciones significativas” a ese devastador problema, cuyo drama y tragedia se encuentra absolutamente, afirman los médicos firmantes, “en nuestro carril”.

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