Medicinas para el ADHD no llevan a mejores calificaciones: estudio de FIU

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Decenas de millones de niños y adolescentes con problemas de déficit de atención en Estados Unidos toman medicamentos para intentar mejorar su rendimiento escolar, pero un nuevo e innovador estudio publicado el lunes concluyó que estos medicamentos, normalmente estimulantes con efectos secundarios, no mejoran el rendimiento académico.

La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), contradice una antigua creencia entre médicos, profesores, padres y pacientes que dice que que padecen el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD) tienen un mejor rendimiento en clase mientras tomen medicamentos como Adderall, Ritalin y otras anfetaminas y estimulantes.

“Es una conclusión muy sorprendente”, dijo William Pelham Jr., autor principal del estudio y director del Centro para Niños y Familias de FIU, cuyo objetivo es mejorar la salud mental de los niños y sus familias.

“Los medicamentos ayudan a los niños a comportarse mejor en la escuela y los médicos y maestros piensan que eso va a redundar en un mejor desempeño para que no se queden rezagados. Lo que este estudio demuestra es que las medicinas no tienen ningún efecto sobre el aprendizaje de los niños en el aula”, añadió Pelham, de 74 años, psicólogo clínico que ha trabajado en esta línea de investigación desde la década de 1980 y que se unió a la FIU para abrir el centro en 2010.

En otras palabras, si bien las píldoras pueden ayudar a un estudiante a quedarse quieto por más tiempo o a escuchar las instrucciones con mayor atención, en realidad no lo ayudan a obtener mejores calificaciones. Para mejorar sus estudios, dijo Pelham, los estudiantes deben ser tratados con terapia conductual y otros métodos psicológicos.

El innovador artículo de 14 páginas, publicado en la revista Journal of Consulting and Clinical Psychology de la Asociación Americana de Psicología, puso fin a al esfuerzo de casi una década de Pelham y otros 15 investigadores.

1 de cada 10 niños tiene ADHD

Los síntomas del ADHD, uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes de la infancia, incluyen falta de atención e hiperactividad. Casi 10% —unos 6.1 millones— de los niños de entre 2 y 17 años en Estados Unidos tienen un diagnóstico de ADHD, según una encuesta nacional de padres de 2016. Y a más del 90% se les prescribe un estimulante como principal forma de tratamiento en la escuela.

Los estudiantes con ADHD tienen dificultades en la escuela, sacando menores calificaciones y peores resultados en los exámenes y son más propensos a ser retenidos en un grado o a abandonar la escuela antes de graduarse, según los estudios.

Los médicos tratan la gran mayoría de los casos con medicamentos estimulantes, que aumentan la actividad en las partes del cerebro que permiten controlar los impulsos, dijo Pelham.

Los fármacos tienen efectos secundarios y pueden afectar a los niños de forma diferente. Los efectos secundarios incluyen pérdida de apetito, problemas de sueño, mal humor y tics. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) también ha estudiado si los fármacos podrían aumentar el riesgo de problemas cardíacos y psiquiátricos.

Pelham dijo que el estudio indica que lo que más ayuda al estudiante es reforzar su comportamiento mediante mensajes positivos y crear una infraestructura que le dé retroalimentación, como una boleta diaria de calificaciones, así como proporcionarle adaptaciones, como más tiempo para hacer los exámenes.

“En los últimos 30 o 40 años, quedó claro que los niños con ADHD tienen problemas de aprendizaje... y esto ocurrió a pesar de que el porcentaje de niños con ADHD que se medican se disparó”, dijo Pelham. “Casi todos los niños con ADHD son medicados. Por desgracia, la mayoría solo recibe medicación”.

Campistas de entre 7 y 12 años fueron el grupo de estudio

El equipo de Pelham analizó a 173 niños de entre siete y 12 años con ADHD que participaban en el programa de tratamiento de verano del centro, un campamento de verano de ocho semanas para niños con ADHD y desafíos de comportamiento, emocionales y de aprendizaje relacionados. Examinaron a los niños en el verano de 2014, 2015 y 2016.

Los investigadores dividieron el verano en dos periodos y a los alumnos en clases de 10 a 14 años. Algunos niños recibieron AL AZAR y sin saberlo la medicación durante la primera parte del verano y luego un placebo durante la segunda, y otros a la inversa en el grupo de control. Todos fueron examinados al principio del verano y al final de cada periodo del verano.

Los investigadores compararon las puntuaciones de las pruebas, así como sus evaluaciones diarias, y concluyeron que todos los niños aprendieron la misma cantidad de contenidos independientemente de los medicamentos. La medicación ayudó ligeramente a mejorar las puntuaciones de los exámenes cuando se tomó el día de la prueba, pero no lo suficiente como para aumentar las calificaciones de la mayoría de los niños.

“Los niños que se medicaron durante ese periodo no aprendieron más que los niños que no se medicaron, a pesar de que se comportaban mejor en el aula”, dijo Pelham.

El Dr. Jeffrey Brosco, profesor de Pediatría Clínica y director asociado del Centro Mailman para el Desarrollo Infantil de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, dijo que el estudio de la FIU confirmaba su creencia de que los fármacos son solo una parte de la solución, y espera que el estudio se reproduzca en aulas más grandes y tradicionales para ver si los resultados se mantienen.

“Este estudio tiene resultados fascinantes”, dijo Brosco. “Es un recordatorio de que los medicamentos por sí solos son insuficientes y que tiene que haber intervenciones conductuales y académicas si queremos que los niños prosperen”.

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